El Barça de Koeman visita Balaídos, ¿por qué es su estadio maldito?

El segundo encuentro oficial para los azulgrana es muy complicado, según la historia reciente

Tras el brillo del primer partido del Barcelona de Koeman, la segunda parada es uno de esos campos que en los últimos tiempos se le atragantan al equipo azulgrana, por muchos motivos, empezando por la forma de jugar del rival, que suele apostar por intentar dominar también el balón. El caso es que Balaídos es el estadio de todos los equipos de Primera donde el Barça lleva más tiempo sin ganar. La última vez fue en 2015, con Luis Enrique en el banquillo y con mucho sufrimiento, gracias a un gol de cabeza de Mathieu, autor dos semanas antes de otro tanto en similares circunstancias ante el Real Madrid en el Camp Nou, y que sirvió para encarrilar definitivamente la Liga.

A partir de ahí, tres derrotas y dos empates en Liga y un empate en Copa. En el curso 2015/16 en apenas media hora ya perdía el Barcelona, todavía dirigido por Luis Enrique, por 3-0, y apenas reaccionó para terminar cediendo por 4-1. El guión fue similar la temporada siguiente, la última del ahora seleccionador español como entrenador barcelonista: un 3-0 rápido que esta vez sí encontró respuesta, hasta que un error en la entrega de Ter Stegen acabó con las esperanzas: al final, 4-3. El técnico pasó a ser Valverde en el verano de 2017 y la primera visita fue en Copa, donde logró un 1-1 que hizo bueno en la vuelta (5-0). En Liga el resultado fue 2-2 en un campeonato que ya tenían encarrilado. La campaña siguiente el Celta ganó 2-0 en un duelo en el que los azulgrana no se jugaban nada (ya eran campeones del campeonato doméstico), pero que se recuerda por la lesión de Dembélé, pocos días antes del encuentro de Anfield donde el Barça vivió una de sus debacles recientes: el 4-0 con el que los de Klopp remontaban el 3-0 de la ida. El curso pasado, con Quique Setién, el resultado fue de 2-2, justo después del confinamiento, el adiós casi definitivo a la Liga: el partido en el que los barcelonsitas fueron por delante dos veces y donde se vivió el desprecio de Messi a Eder Sarabia, el segundo de Setién.