Así es Travaglia, rival de Nadal en Roland Garros, al que los médicos dijeron: “No podrás volver a jugar”

El italiano tiene 28 años y está en el mejor momento de una carrera con obstáculos

Stefano Travaglia derrotó a Nishikori en un duelo eterno a cinco sets y se plantó en la tercera ronda de Roland Garros, el mejor resultado de su vida en un Grand Slam, después de haber superado el primer partido en el US Open de 2017 y en el Abierto de Australia de 2019. No es un tenista joven el italiano, tiene 28 años y es el 74 del mundo, sólo un puesto por encima del mejor ránking de su carrera. Ahora le espera Rafa Nadal, el rey de París y de la tierra, un gran reto, aunque el Travaglia sabe lo que es superar obstáculo. Su gran mérito en realidad es seguir siendo tenista, porque en 2011 escuchó aquello que ningún deportista quiere oír de parte de un médico: “No vas a poder seguir practicando tu deporte”. Y todo por un accidente doméstico...

Se había trasladado a Buenos Aires para seguir mejorando en su juego cuando un resbalón por unas escaleras fue terrible. Terminó chocando contra un ventanal y para no ir de cabeza puso las manos, el elemento con el que ejerce su trabajo. En la derecha le quedó un corte desde la muñeca al codo, con varios tendones dañados. La zona quedó prácticamente insensible y tuvo que pasar por el quirófano. El costurón fue tremendo, pero su pasión por el tenis lo es todavía más. Tenía 19 años y no se vino abajo. Es más, pronto se le vio entrenando con la mano izquierda, la contraria a la habitual, para no perder las sensaciones, el feeling con la raqueta. “Jugué durante 6 o 7 meses con la izquierda para mantenerme un poco en movimiento e ir ganando ritmo. En realidad yo soy zurdo, pero juego al tenis con la derecha. Al baloncesto juego con la zurda, escribo con la zurda, como con la zurda… pero al tenis juego con la diestra. Quizá por eso me costó menos adaptarme aquellos meses”, explicó en una entrevista en la web especializada “puntodebreak”. Es como Nadal, pero al revés, ya que el español es zurdo sólo para el tenis. No terminan ahí las similitudes, porque el manacorense también llegó a escuchar eso de que quizá no tendría una larga vida en el mundo de la raqueta por una lesión crónica en el astrágalo, en el tobillo. Muchas veces se ha dicho eso de que tendría pocos años de carrera y ya lleva más de tres lustros en la élite, y sigue ganando Grand Slams.

Travaglia se empeñó en llevar la contraria a los doctores y en un año ya estaba jugando, aunque el camino todavía era largo, para recuperar el físico, el ritmo. Ese carácter y esa fuerza de superación recuerda a un tenista español que no duda en señalar como su ídolo. En la época de Nadal, Federer y Djokovic, el referente de este italiano es David Ferrer, con el que se llegó a enfrentar en Amberes en 2017, e incluso le ganó el primer set y dispuso de una pelota de partido, pero acabó sucumbiendo en el tie break del tercero. Ha entrenado varias veces con él en Alicante.

El jugador nacido en Ascoli Piceno fue escalando puestos en la clasificación, volvió a caer y volvió a subir hasta que en 2019 alcanzó por fin el “top 100”, lo que da más acceso a jugar torneos ATP 250 o 500, a entrar en las previas de los Masters 1.000, en los Grand Slams, aunque él ya había logrado participar en todos. Pero se movió principalmente por Challengers, los torneos de categoría inferior a los ATP, entrando de vez en cuando a las citas importantes. Lo que le sucedió siempre estará ahí. “Aquello me servirá toda la vida como experiencia, sobre todo si me vuelve a pasar algo malo en el futuro, Dios no lo quiera. Siempre me apoyo en el ejemplo de Del Potro, ha tenido muchas lesiones y siempre sacó fuerzas para volver. En el nivel en el que está, podría fácilmente bajar los brazos y dejarse ir, pero ahí está, subiendo vídeos cada mes en Internet de cómo está peleando para volver”, afirma en la misma entrevista. Este 2020, aparte de a Nishikori, que no está en su mejor momento, recién salido de una lesión, en Roma superó al croata Coric y al estadounidense Fritz, jugadores de nivel contrastado, y sólo perdió con su compatriota Berrettini, que es el ocho del mundo, en dos tie breaks. Nadal no se debe confiar.