Nadal en tierra, Federer en hierba o Djokovic en pista dura: ¿quién es más dominador?

Los números del “Big 3” en sus superficies favoritas

Rafa Nadal ya está en las rondas finales de Roland Garros. Otra vez. Siempre que ha jugado el Grand Slam francés ha llegado a la segunda semana, excepto cuando una lesión en la muñeca le hizo no poder jugar su tercer partido en 2016. Esa trayectoria ya sería impresionante para cualquiera, pero no es más que una anécdota para el zurdo, que ejerce un dominio en este torneo en particular y en la tierra batida en general nunca visto ni en el tenis ni en otro deporte. Porque en sus quince participaciones (la de este 2020 es la decimosexta), ha ganado doce: «falló» la citada por la lesión y dos derrotas, ante Soderling en 2009 y ante Djokovic en 2015. Y es que la adaptación del balear a Roland Garros fue ganar en su estreno y en su segunda participación, y en la tercera y en la cuarta. Si París es el reino de Rafa, el Abierto de Australia es el de Djokovic, pero el serbio en sus dos primeras apariciones en Melbourne perdió en el debut y hasta la cuarta no conquistó el título. Son ocho triunfos allí en 16 intentos de Nole. Federer también cayó en el primer partido de Wimbledon sus dos primeras veces. A la tercera ya dio pistas de lo que estaba por venir, ganando a Sampras en octavos, y a la quinta levantó su primera copa en la Catedral. Ese gesto lo ha repetido ocho veces en 21 ediciones.

Los tres tenistas del momento y seguramente los tres mejores de la historia se reparten las superficies, pero el dominio de Nadal en tierra es más aplastante. Son 40 derrotas y 441 victorias, lo que supone un 91 por ciento de acierto. La cifra es todavía más mareante en duelos sobre polvo de ladrillo a cinco sets: 123 triunfos y sólo dos veces en las que tuvo que dar la enhorabuena al rival, las dos de Roland Garros. Antes, al mejor de cinco se jugaban también las finales de los Masters 1.000 y los duelos de la Davis. En pista dura el rey es Djokovic, y sobre ella acumula 600 éxitos y 111 veces superado (84,3 por ciento). Es verdad que sobre este suelo se juega la mayoría del año, lo que hace que el serbio tenga más opciones de ganar y de perder. Si hablamos de la hierba lo hacemos de Federer, con 187 celebraciones y 27 decepciones (87,4). El suizo podrá decir que la gira sobre pasto es la más corta y apenas tiene torneos. No hay ni un Masters 1.000. Es una previa en Queen’s y Halle, algunos torneos más pequeños y directos a Wimbledon.

Con estos números se suele decir que los miembros del «Big 3» salen, metafóricamente, a los partidos con un 1-0 a favor. El ejemplo de ello fue el duelo del español ayer en París, ante el italiano Stefano Travaglia, que estaba por primera vez en la tercera fecha de un Grand Slam. El encuentro comenzó con nueve puntos seguidos ganados por Nadal, que en el primer set sólo cedió seis. Duró 23 minutos. El encuentro concluyó con un claro 6-1, 6-4 y 6-0, pese a que se jugaba en las condiciones en las que el zurdo puede estar más incómodo. Por primera vez en sus quince participaciones en Roland Garros jugó bajo techo, la gran novedad de la pista Philippe Chatrier esta temporada, que se está usando más de lo que debería porque el torneo es en otoño y no en primavera. Y por el mismo motivo llueve, hace frío y las pelotas no cogen el efecto que tan bien maneja Rafa. El gran reto que tiene es ganar también así.