El Atlético no sabe a nada

Ante el Villarreal encadena su segundo partido sin gol después de la goleada ante el Granada en la primera jornada. Terminó el partido sin disparar entre los tres palos

La alegría con la que el Atlético se enfrentó a la primera jornada de su Liga se ha perdido por el camino. Los seis goles que recibió el Granada en el Metropolitano anunciaron algo mejor de lo que ha llegado después. Dos empates a cero, que no sirven demasiado para las ambiciones rojiblancas. Al menos en Huesca le quedó el consuelo de la segunda parte, con un dominio abrumador y el equipo oscense encerrado en su área.

Contra el Villarreal ni siquiera hubo eso. El Atlético mantuvo las esperanzas hasta el final, ya con Diego Costa sobre el campo en lugar de Luis Suárez, pero sin acierto. El uruguayo volvió a ser titular, pero no pudo disparar a puerta. Tampoco el resto de sus compañeros. La portería de Asenjo era un lugar seguro y lejano para los rojiblancos y el guardameta del Villarreal ni siquiera tuvo que hacer una parada.

El Atlético tiene un problema de generación de juego que se multiplica cuando Joao Félix está desaparecido, como ante el Villarreal. Estuvo muy bien tapado, principalmente por Mario Gaspar, y el Atlético no es capaz de encontrar los caminos sin él. Y si Joao Félix no está, tampoco se ve a Luis Suárez. El uruguayo necesita que le lleguen balones para demostrar su letalidad. Y no pasó ni una cosa ni otra. Los dos fueron sustituidos en la segunda mitad sin que el Atlético notara mejoría.

Las dificultades en la creación justifican la falta de oportunidades del equipo. Más tuvo que intervenir Oblak, aunque no demasiado. El lateral del Villarreal Mario Gaspar fue el que más le hizo trabajar.

En el equipo amarillo se esforzaban todos por tapar los caminos al Atlético. Pero especialmente llamativa fue la labor de Gerard Moreno. El delantero internacional hacía de segundo punta con Paco Alcácer más pendiente del área, pero se esforzaba en contener las carreras de Lodi por la izquierda. La defensa del Villarreal era un ejercicio solidario, con apoyos continuos. Una labor de asociación que no se veía en el ataque del Atlético. Gerard tenía un espejo en la derecha del ataque rojiblanco con la presencia de Moi Gómez para cerrar las subidas de Trippier.

A Gerard todavía le quedaban tiempo y ganas para atacar, aunque tampoco las llegadas del Villarreal asustaban demasiado.

El Atlético se esfuerza pero no le da para imponerse en los partidos. Su nueva normalidad es exactamente igual que la antigua. Los minutos van pasando en sus partidos de manera intrascendente, sin que nada ocurra. Y si ocurre, es Oblak el que tiene que intervenir para evitar una desgracia.

Le cuesta llegar al gol, pero no es sólo problema de no tener un goleador, como demuestra la titularidad de Luis Suárez en los dos últimos partidos. Tampoco es problema de Diego Costa, que sigue buscándose un hueco mientras el club no decida que su sitio no está en el Atlético. La euforia del primer partido también lo alcanzó a él. Era el más afectado por la llegada de Luis Suárez, competencia directa para el internacional español. Y en menos de diez minutos ya había marcado su primer gol de la temporada. Una rareza visto su acierto goleador desde su regreso del Chelsea. Pero ese gol también era irreal visto lo que ha llegado después.

Emery es un entrenador estudioso y metódico y era consciente de que nada molesta más al equipo de Simeone que tener un rival que tapa todas las salidas como acostumbra a hacer el Atlético.

Le taponó todas las vías y lo llevó hasta la desesperación. Tanto que el último cambio de Simeone fue sacar a Joao Félix del campo para que entrara Héctor Herrera. El Cholo quitaba a su jugador más creativo, al único capaz de generar juego, al más diferente e imprevisible de sus futbolistas para meter en el camo a un jugador del que el club sigue desprenderse.

El Atlético tiene la excusa de que está a medio hacer. Todavía no sabe si llegarán jugadores importantes o se marcharán algunos menos trascendentes. El problema del gol puede que lo arregle Luis Suárez si un día le llega una pelota. El del juego no lo va a arreglar Lucas Torreira si llega.