El espejismo del Atlético

Ante una defensa disciplinada, el equipo de Simeone es incapaz de generar ocasiones de gol

Una semana y dos partidos de Liga después la ilusión generada en la parroquia rojiblanca tras el encuentro frente al Granada se ha diluido como un azucarillo. En su lugar ha dejado paso a los fantasmas de la pasada temporada en forma de empates. Y es que el Atleti no consigue coger la carrerilla suficiente que permita jugar con la confianza necesaria como para salir a ganar los partidos desde el minuto uno.

Si la temporada anterior el más crítico con los puntos que volaban era Saúl, poniendo permanentemente encima de la mesa que la manera de encarar los encuentros no era la más adecuada, este año el testigo lo ha cogido Oblak. El portero esloveno fue moderadamente correcto, pero sin arrojar algo de luz al problema que salpica a los del Cholo Simeone desde hace ya mucho tiempo. Es la incapacidad de generar ocasiones de gol cuando enfrente hay un equipo con una disciplina táctica defensiva bien trabajada. El rival se puede llamar como quieran. Villarreal, Leipzig, Qarabag... la evolución del juego ofensivo del Atleti para este tipo de partidos no existe, independientemente de que el delantero sea Jackson Martínez, Diego Costa, Morata o Luis Suárez.

El nivel del delantero claro que influye en la cantidad de ocasiones que uno necesita para hacer gol, pero no se pueden ganar partidos en cualquier competición y ante cualquier rival sin tirar a portería. Es imposible, no hay forma. Urge encontrar soluciones antes de que el hueco que ya hay con la cabeza de LaLiga sea totalmente insalvable.