“Nadal es el menos maniático con el cordaje de los top”

Xavi Segura, encordador del equipo español de Copa Davis, explica la polémica de Roland Garros con las pelotas nuevas, más pesadas, a lo que se ha unido el clima, que es el principal problema

El alemán Alexander Zverev, finalista en el US Open, perdió con el joven italiano del que se habla desde hace tiempo Jannik Sinner, que será quien rete en los cuartos de Roland Garros a Nadal. El balear sigue con paso firme y en su cuarto partido arrasó a Korda (6-1, 6-1 y 6-2) en un día incómodo por el viento. Es un torneo distinto en muchos sentidos. «En París estoy encordando tres kilos menos que en Nueva York», admitió Zverev. Lo mismo que Isner, que bajó la tensión de las cuerdas de su raqueta de 19 a 16 kilos. Todo para domar las nuevas pelotas, de las que Nadal dio su opinión: no le gustan. «Hay dos problemas», asegura Xavi Segura, encordador del equipo español de Copa Davis, un hombre de la confianza de los jugadores y las jugadoras, a muchos de los cuales ha preguntado para tener una opinión sobre el revuelo que se ha montado con el tema de las bolas tras las palabras del doce veces ganador en París. «El primero es la climatología. Si se pone la gira de tierra en la primavera europea es porque hace buen tiempo y se dan las condiciones perfectas. La situación por la pandemia ha llevado a forzar y disputar un Grand Slam al aire libre en París en otoño, donde a partir de las cinco de la tarde no apetece estar en la calle. Eso puede perjudicar al cien por cien de los jugadores», explica. «Y después está el cambio de patrocinador del torneo, de Babolat a Wilson, que tiene su propio material y hacen las pelotas como consideran que se tienen que hacer para tierra», continúa antes del análisis: «Es una bola diferente a la de la misma marca que hay también en el US Open: un pelín más grande y más pesada. Si se jugara en las fechas habituales no se notaría tanto, pero con el frío y la humedad, la bola que ya es un pelín pesada, se va abriendo y se hace todavía más. Tenemos presente la posición de Nadal para restar al fondo del todo: imagínate con una bola súper pesada, el esfuerzo que tiene que hacer. Pero él o Thiem o muchos que restan ahí...», prosigue Segura. «No tiene demasiado sentido para mí jugar con esta bola este tipo de torneo, sobre todo en estas condiciones. Estas pelotas les van mejor a gente que juegue más recto, más plano, que a tenistas de juego de tierra, que tiran más alto», concluye.

Ya pasó algo parecido, pero al revés, en 2011, cuando Babolat, que es el patrocinador de Rafa, sustituyó a Tecnifibre en París y muchos jugadores pensaban que parecía que la bola favorecía más al español. Jason Collins, director de productos global de Wilson, se defiende en una entrevista con AP en la que afirma que la diferencia de peso con las últimas pelotas es de «menos de medio gramo». Pero en realidad hay otro problema de fondo. «Lo poco coordinadas que están las organizaciones que mueven el tenis mundial: ATP, WTA e ITF», piensa Segura. «La ITF celebra un Grand Slam en primavera que es Roland Garros. Desde Montecarlo, a principios de abril, se están jugando torneos de tierra y al aire libre (organizados por ATP y WTA); ponen un circuito de tierra para que los jugadores puedan practicar y llegar en las mejores condiciones a París. Casi todo este circuito se hace con un tipo de pelota de la marca Dunlop, y cuando llegan al torneo más importante te la cambian. Si pasara en otro deporte nos tiraríamos de los pelos, no me imagino a Messi y a Cristiano jugando con una pelota la fase de grupos de la Champions y en la fase final otra», opina Segura.

Dominar esta nueva bola es un factor a añadir en este Roland Garros, de ahí que muchos jugadores hayan optado por bajar la tensión de la raqueta. «A menos tensión obtenemos más potencia (la pelota despide más) y a más tensión, más control, pero más esfuerzo tendremos que hacer para que la pelota nos salga con potencia», describe el encordador español de la Davis. Además, con menos tensión el impacto es menor y se pueden prevenir lesiones. Algunos jugadores la varían en función de la superficie, del clima o de otros factores. «Rafa lo único que hace algún cambio es en altura: en Madrid suele encordar a 25,5 kilos, cuando normalmente lo hace a 25», dice Xavi Segura, que descubre algún detalle más de Nadal: «Todos son maniáticos, pero quizá de los top, el que menos tiene o el que menos las demuestra es Rafa Nadal, que, como se dice en España, es campechano: no es un chaval que ponga excusas cuando gana o cuando pierde, pues tampoco se fija mucho si la raqueta está con una tensión u otra. Él sale, juega y confía en la gente que le va a hacer este trabajo», revela. «Es normal que sean así, lo que para nosotros pueden ser manías, para ellos son pequeños ajustes. Se juegan prestigio, ránking e ir de un partido a otro pueden ser 100.000 o 150.000 euros. Qué menos que tener la raqueta como tú quieres y si pierdes que sea por tu culpa», añade. Segura ha estado muchos años trabajando en Roland Garros. El grupo de encordadores puede hacer allí «unas 500 al día»: «Al final son cinco sets los chicos y tres las chicas... Calcula cada uno tres raquetas, y luego jugadores como Rafa, que encorda las seis y después te va dando durante el partido. A Nadal le he llegado a encordar durante un encuentro 13 raquetas, aunque eso fue una excepción».

Así es la raqueta de Nadal

Xavi Segura define cómo es el «arma» del tenista español, que conoce perfectamente porque la ha encordado cientos de veces: «No es una raqueta que se vaya excesivamente de los pesos que puede usar una persona de club. Por sus características técnicas es rápida, si te fijas el perfil no es ni ovalado ni tubular ni cuadrangular ni nada, sino que es aerodinámico, como los cascos estos que se ponen los ciclistas en las contrarrelojes; el perfil de la raqueta de Rafa es así, lo que hace según el proveedor que sea un 30 por ciento más rápida que una convencional. Eso unido al grosor del marco, que le proporciona mucha potencia, hace un arma muy potente y rápida de manejar, lo que le favorece en la terminación del golpe de derecha que suele tener Nadal, lo que en plan coloquial llamamos la sobaquera. También le ayuda a propiciar ese golpe, aunque evidentemente si le ves el brazo y entrenar, lo haría igualmente con una raqueta de madera, pero le ayuda».