Nadal alcanza la cima en la lucha histórica por los Grand Slams

El balear ya mira cara a cara a su amigo Federer en la lucha por ser el tenista con más Grandes al igualar el récord de 20. Aleja a Djokovic a tres de diferencia

Habrá quien piense, ¿qué más da qué tenista es el mejor de la historia? Nadal, Federer y Djokovic tienen argumentos para defender que son ellos. Pero también están los fanáticos de ese tipo de debates y hay una especie de consenso en que el ganador final será el que más títulos de Grand Slam haya levantado al final de sus carreras. Y en esa pelea Rafa Nadal ya mira cara a cara a Roger Federer, su amigo, su rival, después de una persecución a la que se unió Djokovic para formar la época del “Big 3”, que va ya por los tres lustros de tiranía. El tenista zurdo supo convivir como número dos durante los años de dominio del suizo, que pueden marcarse como de 2003 a 2008. En los primeros Rafa era todavía un niño y hasta 2005 no pudo jugar Roland Garros por primera vez y, claro, ganarlo. En la tierra de París torturó al suizo una temporada tras otra, pero Federer mandaba tanto en pista dura como, por supuesto, en hierba. El comienzo del cambio llegó en 2008, cuando Nadal le destronó en Wimbledon, le quitó el número uno tras los Juegos de Pekín y le volvió a vencer en la final del Abierto de Australia al enero siguiente. Todavía tuvo Federer un momento de gloria en 2009 al conquistar por primera vez Roland Garros y recuperar el trono en Wimbledon. Entre 2003 y 2009 el helvético sumó quince de sus veinte Grandes.

La primera gran era de Nadal había comenzado. En 2009 la diferencia de Grand Slams con Federer era de nueve (15 a 6) y en 2011 ya le había recortado hasta los seis (16 a 10). El español mandó en todas las superficies, con 2010 como año de máximo esplendor al llevarse de forma consecutiva Roland Garros, Wimbledon y el US Open. La cabeza de Djokovic empezó a asomar entonces, igualando la hazaña del balear en 2011, pero con Australia, Wimbledon y el US Open. Hasta ese año, el serbio sólo tenía en su palmarés un triunfo en Melbourne, pero a partir de ahí se disparó. Las lesiones empezaron a ser un problema que aparecía de vez en cuando en la vida de Nadal, con 2015 y 2016 como punto culminante, porque también se unió un bajón mental, una pérdida de motivación que quizá era más difícil de superar, pero nunca dejó de competir, siguió sumando en la tierra de París y también en Nueva York, cuando en 2019 se colocó a un Grande de Federer. Desde 2011, Rafa y Novak se han ido alternando en el número uno y en el dominio del circuito, con el serbio recortando rápido diferencias y con 2017 como año de bajón por problemas físicos y también de cabeza. Ahí vivió su repunte Federer para aguntar el tirón y no quedar antes atrás.

Hubo quien pensó que la carrera de Nadal sería corta, pero ya son quince ahí. También se decía que sólo tenía físico, pero ha demostrado que eso es únicamente un complemento al tenis que desprende su raqueta. De talento anda sobrado y con trabajo ha conseguido el cóctel perfecto. Tras el nuevo triunfo de Rafa en París la situación está 20 para Federer, 20 para el español y 17 para Djokovic. Y la pregunta es: ¿ahora qué? El tiempo juega a favor de Nadal por la ventaja que tiene y de Djokovic por ser un año más joven. Federer apurará 2021 como última opción, ya que en agosto cumplirá los 40, mientras que al español y al serbio les queda más recorrido y siguen un punto por encima de los rivales. En Roland Garros se ha visto que jóvenes como Sinner pueden plantar cara a Nadal, pero no superarlo, mientras que Tsitsipas apretó a Djokovic en semifinales para morir en la orilla y Zverev necesita un salto más. La generación intermedia, como Schwartzman o Carreño, tienen que hacerlo perfecto para poder por ellos; y Thiem, el tenista que más frente ha hecho al «Big 3» los últimos años acabó agotado tras llegar a París después de sumar en el US Open su primer Grand Slam. Todavía les quedan oportunidades a Rafa y Novak, si mantienen la motivación, que parece que sí.

La guerra está, por tanto, abierta. Aunque Rafa podrá decir que él tiene un oro olímpico y cinco Copas Davis, o Djokovic argumentar que tiene el cara a cara ganado con sus dos rivales, más Masters 1.000 y ha sumado cinco Copas Masters; una menos que Federer, que ha alcanzado además la centena de torneos levantados y juega de una manera que todos admiran. Pero en la batalla de los Grand Slams Rafa tiene ahora el control.