Un Barcelona impotente y decepcionante cae ante un gran Getafe (1-0)

El equipo de Koeman fue incapaz de generar ni una ocasión tras el tanto de penalti de Mata

Decía Joaquín Caparros que ir al Camp Nou era como visitar el dentista. Una sensación parecida deben sentir los equipos que se enfrentan al Getafe, ya sean grandes medianos o pequeños. Saben que lo normal es tener un día complicado, al límite, ante un rival que no te da un respiro y te presiona y aprieta desde el primer jugador al último, desde el primer minuto al último. Tiene claras las ideas el equipo de Bordalás, al que es difícil ver dar un pase en corto en la zona de peligro si se enfrenta al Barça: balones largos directos para generar segundas jugadas, que logró porque el Cucho se apañaba para ganar el salto de vez en cuando a Piqué y Lenglet, aunque mida menos que ellos. Eso por un lado, pero por el otro está la de ir todos a una para convertir la cadena de pases en una pesadilla, siempre los azulgrana, ayer de rosa, con alguien cerca. En un par de ratos de la primera parte sí consiguió el equipo de Koeman circular el esférico a una velocidad en la que los futbolistas del Getafe llegaban tarde. La primera vez que lo logró, Messi terminó tirando el balón al poste. Luego estaba el recurso de la habilidad de Pedri, a quien Andrés Montes, de quien ahora se cumplen once años de su muerte, no dudaría en calificar como «¡jugón!». Tiene la cualidad de atreverse y la calidad para hacerlo; para, con un toque o con un amago de salir a un lado para hacer un control orientado por el otro, generarse un espacio que parecía que no había. Si el Barcelona lograba generar peligro era cuando el balón pasaba por él, una de las novedades en el once titular de Koeman, junto a Dembélé. Terminó bien la primera parte el conjunto barcelonista, con el clímax de la opción de Griezmann, clarísima, un mano a mano que mandó a las nubes después de que su movimiento de desmarque fuera preciso. Pero su entrenador también le pide una definición a la altura del nivel de jugar que es, y eso le faltó. El Getafe sólo echó de menos la gran oportunidad en una primera mitad con pocos peros. Rondó por ahí Cucho y Mata con algún tiro lejano y algún centro complejo de Cururella que tampoco complicó a Neto. Las fuerzas estaban equilibradas.

El partido estaba pendiente de un detalle, que fue el penalti al comienzo de la segunda parte. De Jong fue un poco pardillo en un balón que tenía menos peligro del que pudiera parecer, pero Djené cubrió la pelota y la acción acabó en el punto de los once metros. Independientemente de que la acción es discutible, tampoco protestó mucho el holandés, que sigue lejos de su nivel. Ni la llegada de Koeman ni el doble pivote le ha reactivado, de momento, e incluso en la búsqueda del empate fue uno de los sacrificados. Mata no falló el penalti y el partido fue otro.

Si hasta ese momento podría calificarse el encuentro de los azulgrana de apañado, correcto teniendo en cuenta las dificultades, la palabra a partir de ahí fue «impotencia». Movió el banquillo Koeman para que entraran Coutinho y Ansu Fati, pero ni con unos ni con otros era capaz de generar siquiera una ocasión de gol. El duelo giró a lo que quería el Getafe, que consiguió que la sensación fuera que estuviera más cerca el 2-0 que el 1-1. Y no llegó por un paradón de Neto en un balón que acabó en el larguero al tiro de Cucho, que fue una tortura para los centrales, incansable.

No sabía qué hacer Koeman, que incluso recurrió a Braithwaite, que jugó sus primeros minutos del curso, y Riqui Puig. Pero ni por las bandas ni con las combinaciones, ni siqueira con centros desde la banda. No concedió nada el conjunto madrileño salvo un larguero al final en un autorremate. Es un grupo experto en todo: en defender bien, en las ayudas, con el gran trabajo de Arambarri o de Nyom, en saber perder tiempo para que se juegue lo menos posible...

Fue decepcionante la capacidad de reacción del Barcelona en un día en el que tenía una buena oportunidad porque el Madrid se había dejado puntos de forma sorprendente en casa contra el Cádiz. Acabó desordenadísimo. Está verde todavía este equipo, en el que tienen que definirse jugadores como De Jong o Griezmann, y en el que Messi todavía no ha alcanzado su mejor nivel. Tampoco apareció en la segunda mitad la estrella azzulgrana. Justo lo contrario que el Getafe, que sabe perfectamente lo que tiene que hacer y si no tuvo un resultado más amplio fue porque no supo concretar las contras.