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Carolina Marín pierde una ajustada final del Abierto de Dinamarca ante Okuhara

La japonesa venció a la campeona olímpica de bádminton (21-19 y 21-17) en el primer torneo que se disputa tras siete meses de parón por la pandemia

Carolina Marín llevaba siete meses sin competir
Carolina Marín llevaba siete meses sin competirCLAUS FISKEREFE

Lo peleó Carolina Marín y estuvo cerca ante una jugadora que ahora mismo tiene mejor ránking que ella. La española es la seis del mundo y Okuhara es la cuatro. El Abierto de Dinamarca es sólo una primera toma de contacto, el primer paso en un camino que tiene como meta el próximo verano y los Juegos Olímpicos de Tokio, donde la onubense se ha propuesto tratar de repetir el oro que consiguió en Río de Janeiro y pasar (todavía más) a la historia. Pero antes de correr hay que caminar. Es decir: este era el primer torneo en siete meses, tras el parón por el coronavirus en el que la española estuvo de marzo a mayo sin tocar la raqueta, algo que nunca le había pasado, un periodo tan largo. La suspensión de los Juegos por el coronavirus alivió esa circunstancia y hace que se lo pueda tomar con más calma. La decepción de la derrota en la final (21-19 y 21-17) será lógica porque no le gusta perder, pero las conclusiones no tienen por qué ser negativas.

Ha vivido todo tipo de situaciones Carolina Marín en este regreso a las pistas, reflejado en sus conversaciones con Fernando Rivas, su entrenador, con el que tiene diálogos intensísimos entre punto y punto. Del sufrimiento de los cuartos de final ante la estadounidense Zheng, en el que decía: “Es que estoy nerviosa”, y su técnico le insistía en que habían entrenado cómo salir de eso; hasta las buenas sensaciones de las semifinales y la pelea en la final. Empezó ganando al comienzo de los dos sets Carolina, pero luego tuvieron un desarrollo similar: Okuhara se ponía por delante, tomada dos o tres puntos de ventaja, remontaba la española, llegaba a empatar, pero nunca a ponerse por delante. Le faltó ese punto más. “Tira más fuerte al centro”, le decía Rivas. Intentó la onubense ser agresiva (lo que le llevó a cometer algún fallo de más) y tuvo puntos geniales, remates paralelos y dejadas en cruzado de pura clase, pero la japonesa fue más constante todo el rato. Flotaba en la pista la compacta Okuhara, adelante y atrás, una muralla hasta que la oponente no puede más o hasta que le encuentra el hueco. A la tercera oportunidad se llevó el partido. A Carolina le toca seguir adelante para mejorar todavía más. El camino es largo y no ha hecho más que empezar. Ella, siempre autoexigente, no se mostró contenta de su partido en la final, después de haber charlado con Rivas y haber analizado los errores. “Desde luego que no ha sido mi día. Creo que he perdido yo el partido. Muchísimos errores, le he dado puntos muy fáciles a ella y en días así es complicado ganar estos partidos”, aseguró.