Los cinco tropiezos de Zidane antes del Clásico

El Real Madrid llega al partido contra el Barcelona después de dos derrotas seguidas

Zinedine Zidane y el Real Madrid llegan al Clásico contra el Barcelona de este sábado transmitiendo una imagen de desorientación y duda. El equipo parece perdido en el campo, inseguro, desubicado y muestra en muchas fases de los partidos una pasividad impropia de un conjunto como el Madrid. Incapaz de dar respuesta a las adversidades, continúa teniendo problemas para llegar al gol y da muestras de fragilidad en defensa.

Desordenado y con las líneas demasiado estiradas y lejanas entre sí, el Madrid se muestra excesivamente vulnerable sin la pelota y es ahí cuando quizá se hace más evidente la ausencia de las armas, físicas y tácticas, o de la intensidad necesarias para recuperarla con rapidez cuando la pierde.

Hay momentos en los que el juego y los movimientos de los jugadores parece que carecen de sentido. Quizá sea una cuestión de confianza, de personalidad o de carácter para saber salir de las situaciones comprometidas que surgen en los partidos. O de fútbol, o más bien falta de él, o todo se reduce a una cuestión táctica. O es una mezcla de todo lo que ha convertido al Madrid en un conjunto irreconocible.

A Zidane se le señala con el dedo acusador por ser el máximo responsable técnico del Madrid, pero los futbolistas tampoco deberían escapar de la crítica ni huir de la responsabilidad.

Rotaciones que debilitan al equipo

Las rotaciones impuestas por Zidane no han sentado bien al Madrid. La ausencia de jugadores fundamentales y la insistencia en situar como titulares a futbolistas como Marcelo o Jovic, lejísimos de su mejor estado de forma, debilita al equipo en defensa y en ataque. El descanso que el entrenador francés dio en la primera parte contra el Cádiz a Casemiro y contra el Shakhtar a Kroos y Benzema terminó siendo contraproducente. Esto descubre también otro problema, la falta de sustitutos de garantías para futbolistas insustituibles ahora mismo, como son los mencionados Casemiro, Kroos y Benzema o el capitán Sergio Ramos. Esa falta de banquillo quizá también explique que Varane siga jugando pese al mal momento que atraviesa.

En estos momentos en los que el equipo se muestra confuso tampoco se entiende la ausencia de Vinicius, el futbolista más desequilibrante de la plantilla. El único que se atreve a encarar y ofrece propuestas diferentes sobre el campo. Su presencia es siempre un problema para el rival; su ausencia en momentos de crisis de juego, un problema para el Madrid.

Falta de reacción táctica ante la adversidad

El Madrid ha pagado en sus últimos encuentros el inmovilismo táctico de Zidane ante la adversidad. Las soluciones que llegan desde el banquillo se suelen limitar al mero cambio de piezas. El futbolista que sale desde el banquillo ocupa la posición que deja el que se va al vestuario. Pocas veces presenciamos que ante los problemas que se generan en un partido la respuesta sea una variante táctica. Zidane suele buscar la solución en la inspiración individual de los futbolistas que manda salir al campo. Cuando la inspiración no aparece, la solución tampoco llega.

Pasividad del equipo

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención en las últimas derrotas contra Cádiz (0-1) y Shakhtar (2-3) ha sido la pasividad mostrada por el equipo en determinados tramos de los encuentros. Lo podemos llamar exceso de confianza, pero también dejadez, falta de compromiso o menosprecio al rival. El entrenador no supo atajar el problema. Andando no se ganan los partidos. La calidad y la técnica pierden valor sin intensidad.

Defensa

La pasividad y la falta de concentración e intensidad se traducen en una debilidad defensiva. Líneas demasiado alejadas y desconectadas entre sí que sufren cuando se pierde la pelota y que los rivales superan con indisimulada facilidad. Al equipo le cuesta reubicarse tácticamente y ocupar los espacios con sentido para reducir la capacidad de maniobra del contrario. El intento por recuperar la pelota acostumbra a ser una batalla individual con escasas posibilidades de éxito. En las dos últimas derrotas el mejor del Madrid ha sido su portero, Thibaut Courtois. Quizá sea ese el mejor resumen de todo esto. La solidez en defensa que exhibió el Madrid en el último tramo de la pasada Liga se ha evaporado.

Problemas para llegar al gol

El Madrid continúa teniendo un problema con el gol y Zidane no ha sido capaz de que el equipo llegue a él con más facilidad a través del juego, de que se generan situaciones de superioridad más allá de la inspiración individual. La falta de puntería es evidente, como demuestra el dato de que el Madrid necesita 10 remates para marcar un gol. El Barcelona, su rival este sábado, consigue un gol cada cinco remates. Ocho goles suma el Madrid en los seis encuentros disputados, por los 13 del Barça en cinco partidos.