El Barcelona deslumbra en Turín y supera a la Juventus (0-2)

En medio de la crisis por la dimisión de Bartomeu, el equipo de Koeman se luce ante la Juve, pero perdona demasiadas ocasiones. Marcarón Dembélé y Messi, de penalti, al final

Messi
MessiMASSIMO PINCAREUTERS

«Mucho, mucho ruido/tanto, tanto ruido», cantaba Joaquín Sabina. Hablaba el cantante del amor, pero en esta ocasión se puede aplicar a la situación del Barcelona. Pedía Koeman «tranquilidad», pero eso es imposible en el equipo azulgrana estos tiempos. Pero ante la Juventus el equipo consiguió ir al margen del club. Siempre se dice que una cosa es el césped y otra fuera, pero a veces es difícil separarlo. Una derrota en la Champions ayer hubiera añadido más «ruido, ruido, ruido», después de haber caído en el Clásico y tras tres partidos de Liga sin ganar. Pero el equipo no da malos síntomas. Si acaso, el de no estar hecho todavía...

...Y en la primera parte de Turín, el de no ser contundente. Tuvo decisión el Barça, pero no gol para dejar el encuentro cerrado en unos 45 minutos iniciales más que buenos. Busca y busca Koeman la combinación ideal. Ya anunció el técnico holandés que iba a hacer muchas rotaciones en los hombres de ataque (menos en Messi), y esta vez se quedó en el banquillo Ansu Fati y en fuera Coutinho, por lesión. Aprovechó la oportunidad Dembélé para sonreír por fin después de mucho tiempo. Es un futbolista por sus lesiones, despistado, indisciplinado a veces, pero con unas cualidades indudables. Su labor es encarar a los rivales y buscar el desequilibrio, por mucho que no le salga. Debe seguir. Utiliza las dos piernas, como se vio en el gol: amagó con la derecha, regateó y chutó con la izquierda, para mandar la pelota a la red con algo de ayuda en el rebote en la defensa para coger parábola.

La acción la había empezado Messi con un cambio de juego espectacular: estaban todos acumulados en un lado y el argentino mandó el balón al otro. El argentino no marcó hasta el final de penalti, pero volvió a estar muy participativo. Quizá es su nuevo rol en el equipo, pero desde la zona de la mediapunta participa mucho. Griezmann también se entonó por fin saliendo a dar el pase para después correr al espacio, haciendo paredes... Regaló un par de goles que sus compañeros no aprovecharon. Porque la tuvo Messi, lanzó el propio Griezmann al palo antes del tanto, llegó Dembélé, subió mucho Jordi Alba, lo intentó Pjanic de lejos... Pero todo agua. El bosnio fue otra novedad en lugar de Busquets y empezó despistado, con muchos pase al contrario. Se la dio muchas veces a los que hasta hace nada eran sus compañeros. Sería por eso.

Perdonó mucho el Barcelona, pero la Juventus también creó peligro en un partido alocado por momentos. No estaba Cristiano Ronaldo, pero sí Morata, moviéndose perfectamente entre los centrales, pero como tantas otras veces al atacante español le fallan unos milímetros. Hasta tres goles; sí tres, le anularon por fuera de juego. Eran todos, pero el último incluso casi subió al marcador, con algo más de incertidumbre esperando al VAR, que dijo que también.

No cambió mucho el panorama tras el descanso. La tuvo el Barça y existía la Juve, peligrosa sobre todo porque con el marcador tan ajustado, en cualquier momento podía llegar el empate. La novedad de Koeman fue que Araujo, el central que jugó por la sanción a Piqué (y que lo volvió a hacer bien), se lesionó. Y no hay más, lo que habla de la mala planificación de la plantilla. Tuvo que jugar De Jong ahí, defensa, más rápido que Busquets, que entró tras el descanso.

Fallar tantas ocasiones puede llevar a la desesperación y la Juve metió un punto más en su presión y tomó el control del encuentro un rato... Poco rato. A campo abierto siguió el Barcelona llegando a la portería de Szczesny. Clarísima fue la de Griezmann, que suspiró al palo, tras otra arrancada de Messi... Ni con Ansu Fati en el campo encontraba el segundo tanto el Barcelona, que sólo respiró en el 90 por el penalti que marcó Messi. Fue lo único negativo de un partido en el que el equipo azulgrana volvió a dar velocidad a la pelota e incluso se gustó por momentos. La fase de grupos de la Champions va por buen camino.