Vuelta a España. Hugh Carthy reina en el Angliru

El británico consigue la mayor victoria de su carrera y se mete en la pelea por la general. Roglic da síntomas de debilidad y cede el maillot rojo a Carapaz

Carthy levanta los brazos como ganador en el AngliruKiko HuescaEFE

Hugh Carthy se adaptó mejor que nadie a las duras rampas del Angliru. Su cuerpo no se corresponde con el del típico escalador. Mide 1,93, pero sólo pesa 69 kilos. Un junco desmadejado que se balancea sobre la bicicleta y que se agarró mejor que nadie en La Cueña les cabres, esa cuesta que alcanza el 23 por ciento de desnivel en los últimos kilómetros del alto.

La cara de Carthy reflejaba sufrimiento –no se puede subir el Angliru de otra manera–, pero resistió mejor que ninguno de los elegidos. Carapaz y Roglic se vigilaban. El esloveno viajaba con protección. Vinegaard marcaba el ritmo y el ecuatoriano parecía atravesar momentos de debilidad en las primeras rampas.

Carapaz sólo observaba y se puso en guardia cuando atacó Enric Mas, el primero de los favoritos en moverse. Su ataque mostró la verdadera situación de los favoritos. Carapaz y Carthy salieron en su búsqueda. Roglic, arropado por Kuss, pero las piernas de sus compañeros no pueden dar pedales por él y ni siquiera era capaz de seguir el ritmo del estadounidense, que tuvo que esperarlo varias veces.

Al ataque de Carthy a falta de dos kilómetros nadie respondió. Se dejó todo antes de llegar a la pancarta de último kilómetro, cuando la carretera suaviza y la meta se asoma al fondo. Carapaz fue superado por Vlasov, que le robó la bonificación. Pero el ecuatoriano recupera el maillot rojo que le permitirá salir el último el martes en la esperada contrarreloj que termina en el Mirador de Ézaro.

Carthy ya ha cumplido los 26 años, pero se esperaba de él una victoria como ésta desde hace tiempo. Casi desde que pasó al profesionalismo con el Caja Rural. Británico de Preston, se mudó a Pamplona sin saber una palabra de español. Le ayudó compartir piso con el colombiano Heiner Parra. Como si fueran estudiantes de intercambio, uno ayudaba a otro a progresar en español y el otro le devolvía el favor con el inglés.

Sus años de aprendizaje en Caja Rural fueron buenos. En su segunda temporada, la última con el equipo navarro, ganó la Vuelta a Asturias, además de una etapa. Pero su progresión se frenó al fichar por el Cannondale –precedente de su actual equipo, el Education First–. No consiguió ningún triunfo en sus dos primeras temporadas, parecía que se estancaba, pero el año pasado ya empezó a verse en cabeza en las carreras: undécimo en el Giro y ganador de una etapa en la Vuelta a Suiza.

Este año en el Tour estaba más pendiente de Rigoberto Urán que de hacer una buena clasificación. En la Vuelta ha asumido la responsabilidad. Ya fue el mejor de los favoritos en Formigal y en el Angliru ha conseguido la mejor victoria de su carrera. «Estoy muy emocionado. Es un sueño ganar en cualquier carrera profesional, pero ganar en una de las grandes, en una escalada mítica, no hay nada mejor que eso. Es difícil de expresar con palabras», reconoce Carthy. Pero su recorrido no acaba aquí.