“Juego, set y partido... Nadal”. Y así hasta 1.000

Rafa vence a Feliciano López en París-Bercy y alcanza el millar de victorias en partidos ATP, cifra a la que sólo han llegado Jimmy Connors, Ivan Lendl y Roger Federer

Nadal fue homenajeado en París-Bercy por sus 1.000 victoriasThibault CamusAP

La primera vez, el 29 de abril de 2002: “Juego, set y partido... Nadal”. La última, el 4 de noviembre de 2020, más de 18 años y medio después. Y entre medias de ellas, hasta mil veces repetida la misma frase, que indica que el tenista balear ha derrotado a su rival. Un millar de triunfos, es el cuarto jugador que lo consigue en la historia después de Jimmy Connors (1.274), Federer (1.242, de momento, porque sigue en activo) y Lendl (1.068). Un amigo, compatriota y también zurdo como Feliciano López fue la última víctima del manacorense (4-6, 7-6 [7/5] y 6-4), que alcanza ese registro con 34 años y 5 meses, mientras que la primera vez contra el paraguayo Ramón Delgado fue con 15 años y 10 meses. Ya se veía ahí que Nadal iba a ser un gran jugador, pero era pronto para sospechar que en realidad se trataba de una leyenda de su deporte porque levantar tantas veces los brazos le ha servido para lograr 86 trofeos, 20 de ellos de Grand Slam y 35 Masters 1.000. Y la cuenta tiene pinta de que va a seguir.

Nadal, 1.000 victoriasJosé Luis Montoro

Una derecha a la red de Feli puso el punto final a un partido que bien pudo perder el favorito. Comenzó despistado, cediendo un break rápido y eso contra un sacador es mucho conceder. Si Feliciano tiene el día con al servicio es muy difícil rompérselo y por eso se llevó el primer set. Comenzó el segundo con los dos tenistas a todo trapo: juego fácil de Nadal, juego en blanco de Feli, juego en blanco de Nadal... Y entonces empezaron los problemas para el toledano. Rafa mantenía la velocidad de crucero, sin sufrir cuando le tocaba sacar a él, y se afinó un poco en el resto. Un poco, tampoco mucho, porque su derecha poderosa seguía sin aparecer. En el afán por darle efecto liftado, raspaba demasiado la pelota y se quedaba corto o daba algunas cañas extra. Estaba desconocido, pero más atento e intuitivo, apretó y empezó a tener bolas de ruptura que no lograba concretar. Fueron dos que le hubieran dado el 3-1. Tres para el 4-2, pero en el peor momento el mejor arma de Feliciano funcionó: saque directo, saque que no vuelve, saque derecha... Sólo una vez la tuvo clara el manacorense, pero se movió demasiado al golpear una derecha y la tiró fuera por poco. Otro fallo más con su golpe preferido. Todo era un poco frío, desde la cara de Rafa hasta los puntazos: una volea la cazó el balear lanzándose, o pegó su típico contragolpe en carrera, pero no hubo gritos del público y Nadal apenas sacó el puño de forma tímida. Se llegó al tie break y fue un detalle el que lo desequilibró. Primero, por ejemplo, por un segundo saque del número dos del mundo que tocó en la red... Casi hace doble falta, pero tuvo otra oportunidad e hizo “ace”. Después, en el resquicio que le dejó Feliciano al servicio, por el que se coló Rafa para ponerse 4-3, una pequeña ventaja que aprovechó a la tercera pese a la maestría de su rival en la red. Ya había hecho lo complicado Nadal. Comenzó el tercer set con una rotura y de ahí hasta la victoria mil, aunque Feli todavía se resistió, lo corrió todo amenazó un par de vez con igualar el break.

El contador del ganador de 20 Grand Slams llega así a una cifra redonda. En 2005, año en el que conquistó su primer Roland Garros, pasó ya de las 100 victorias; en 2007 de las 200, en 2008 de las 300 (es el año natural en el que más triunfos ha logrado, 82); las 400 las rebasaría a finales de 2009, y las 500 en 2011 tras poder con el croata Dodig en Montecarlo (6-3 y 6-2). Un 2013 fantástico, con 75 encuentros superados con éxito, el segundo curso que más, le llevó más allá de los 600 y le acercaría las 700, que alcanzó al año siguiente. Las 800 caerían en 2016 y las 900, en 2018 (ante Marterer en Roland Garros), en unas últimas temporadas en las que está midiendo más su participación para poder alargar su carrera.