El Sevilla remonta al Krasnodar (3-2) con En-Nesyri a la heroica

El Sevilla gana al Krasnodar remontando un 0-2 y con dos goles del marroquí en un segundo periodo disputado en inferioridad

Youssef En-Nesyri celebra su doblete al KrasnodarMARCELO DEL POZOREUTERS

No hay victoria anodina en ningún torneo, y menos en esta Liga de Campeones que le planteó al Sevilla una noche plagada de trampas que hubo de sortear con fe, un tremendo derroche de energías y ciertas dosis de buen fútbol para lograr una remontada que llevó la firma de Youssef En-Nesyri.

Pocas veces brindará la Champions a un visitante tan limitado como este Krasnodar y menos todavía se habrán encontrado estas cenicientas continentales con tantas facilidades como las que le dieron en Sevilla. En el primer cuarto de hora, la noche se anunciaba plácida, con los rusos atrincherados en las barbas de su portero y merodeando el área, claro, a razón de una llegada cada noventa segundos. Ocampos y Joan Jordán rozaron el gol y la intriga consistía en adivinar cuándo se abriría la lata.

Envalentonado por la debilidad de un rival que además traía bajas de peso, Lopetegui se dio el lujo de rotar al veterano Fernando, diapasón de su equipo que amenaza derrumbe en cada carrera. En mala hora. Su sustituto, Nemanja Gudelj, es un esforzado profesional muy apreciado por sus compañeros pero, en verdad, su nivel futbolístico es bajo. Muy bajo. Con el equipo volcado, su parcela se convirtió una verbena, por allí incurrió dos veces en Krasnodar y ambas acciones las cortó Koundé de forma brutal, con una falta de sutileza impropia de él. Falta y penalti, con cuatro minutos de lapso, convertidos en una losa.

Tan pocos recursos mostraban los rusos, que aun así se veía la remontada posible, e incluso probable. Lopetegui movió el banquillo con Acuña y Óscar, muy dañino entre líneas, cercó la portería de Safonov, acortó distancias Rakitic antes del descanso y soñó el Sevilla con empatar antes de meterse en el vestuario pero Gudelj volvió a desaparecer de su zona y Jesús Navas cortó en falta el avance de Olsson. Roja directa merecida.

Con diez, la tarea de la segunda parte ya se anunciaba más peliaguda pero el Krasnodar, colaboracionista, se colgó del larguero sin otro objetivo que dejar pasar los minutos. Lo que hizo el Sevilla en San Mamés el sábado, vamos. Las ocasiones sevillistas se sucedieron, palos y paradones de Safonov incluidos, hasta que una presión de De Jong facilitó el empate de En-Nesyri quien, en la jugada siguiente, completó la remontada al cazar el rebote en el poste de una falta de Rakitic.

Los últimos minutos fueron agónicos, algo previsible visto el desgaste realizado durante el encuentro, pero las intervenciones heroicas de Diego Carlos impidieron que se estropease una velada que se torcía sin remisión pero en la que, al final, cayeron tres puntitos la mar de sabrosos.