Vuelta a España. Philipsen gana en el infierno

La etapa más larga de la Vuelta añadió lluvia y viento al kilometraje. La victoria fue para el joven esprínter belga del Emirates

Jasper Philipsen, ganador en Puebla de SanabriaKiko HuescaEFE

El día añadió lluvia, viento y algo de niebla a la etapa más larga de la Vuelta para hacerla un poco más parecida al infierno. Y allí el más rápido fue Jasper Philipsen. el joven esprinter del Emirates. «Es belga», decía Matxin, su director, para explicar su adaptación a un medio tan adverso.

«He llegado aquí por una corazonada. Era una llegada perfecta para él, un clima perfecto para él, un recorrido perfecto para él y los esprinters puros podían sufrir», añadía Matxin.

El director del Emirates tenía la corazonada y Philipsen tuvo las piernas para imponerse a Ackerman en la llegada. «Al principio de la etapa he tenido dudas, pero poco a poco ha ido creciendo mi confianza y sabía que tenía opciones con el viento de cara; estoy muy feliz además por estar cerca de acabar mi primera gran vuelta», confesaba el ganador.

La etapa había sido modificada respecto a la original, mucho más corta, que debía haber acabado en Oporto. La pandemia evitó el paso a Portugal y los ciclistas tuvieron que enfrentarse a 230 kilómetros infernales.

Eso no evitó que surgieran valientes dispuestos a la aventura. Estaban los de siempre, Tim, Wellens –ganador el día anterior–, Guillaume Martin, que ya se ha asegurado el maillot de la montaña, y alguno más.

El más atrevido de todos, Mattia Cattaneo, el italiano del Deceunick, que abandonó al grupo cuando el pelotón apretaba por detrás. La suya era una carrera contra los elementos. Él solo contra todos los demás. Y ganaron los demás.

A los favoritos les podía la precaución. No era un día para ganar sino para tratar de no perder nada. Una mancha de gasoil hizo que la carretera se estrechara en los últimos kilómetros y los tiempos se tomaran a en la pancarta de tres para meta.

Dejaron que fueran otros los que se pelearan. Los esprinters tienen pocas oportunidades de victoria en esta Vuelta y los que quedaban en el grupo lo intentaron. Ganó Philipsen, al que en su momento en Bélgica quisieron comparar con Tom Boonen. Jasper elude las comparaciones. Bastante tiene con su primera victoria en una grande y con tratar de acabar la Vuelta.

El abrazo con Matxin y con su compañero Oliveira al finalizar la etapa demuestra la importancia de la victoria. Un triunfo en el infierno.