Un prisionero nazi en la portería del City

Tal día como hoy de 1949, Bert Trautmann debutaba con los “Citizens”. Fue recibido entre pancartas de “criminal” pero acabó convirtiéndose en una leyenda del fútbol inglés

Pocas historias del fútbol inglés resultan tan apasionantes como la de Bert Trautmann. Fútbol, guerra y amor son los ingredientes de una apasionante vida que como no podía ser de otra manera fue llevada al cine. En 2019 se estrenaba “The Keeper” (Traumann), que narra la hisoria del portero alemán Bert Trautmann, el soldado nazi que se convirtió en una leyenda del Manchester City.

Trautmann nació el 22 de octubre de 1923 en Bremen (Alemania). Se se crio en el período de entreguerras y se unió a la Luftwaffe tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, durante la que ejerció como paracaidista. Luchó en el frente oriental durante tres años, en los que recibió cinco medallas al mérito militar, incluyendo una Cruz de Hierro.

Prisionero de guerra

Más tarde, fue trasladado al frente occidental, donde fue capturado por los británicos cuando la guerra se acercaba a su final. Fue uno de los noventa hombres de su regimiento, conformado inicialmente por mil soldados, que sobrevivió a la guerra.

Tras su captura, fue trasladado al campo de prisioneros de Ashton-in-Marketfield, situado en Lancashire. Fue allí, en partidillos entre prisioneros y guardianes, donde empezó a destacar como portero. Trautmann rechazó una oferta de repatriación a Alemania y, tras su liberación en el año 1948, se estableció en Lancashire. Allí, complementó su trabajo en una granja con el fútbol, jugando como arquero en el Stt Helens Town, el equipo de fútbol local.

Sus actuaciones con el St. Helens pronto llamaron la atención de numerosos clubes profesionales de la Football League, entre ellos el Arsenal y el Machester United, y el que acabó llevándose el gato al agua fue el Manchester City. Trautmann firmó con los Citizens el 7 de octubre de 1949, un equipo que venía de hacer una séptima posición en una liga en la que su gran rival, el Manchester United, había terminado como subcampeón. El primer escollo al que tuvo que hacer frente Trautmann fue al de hacer olvidar a la hinchada su pasado. Tras su fichaje, varios socios del club intentaron boicotear su debut y las oficinas del City se vieron inundadas por miles de cartas de protesta contra el fichaje de Bert. Cerca de 20.000 aficionados se dieron cita a la entrada de Maine Road, el antiguo campo del City, para mostrar su descontento por la llegada del alemán y recibirlo al grito de “nazi” o “criminal de guerra”. Su debut tuvo lugar el 19 de noviembre de 1949, tenía 26 años.

Se enfrentó al Bolton y el partido no acabó bien para él, ya que su equipo encajó un 3-0. Pero Trautmann era un buen portero y acabó conquistando no solo a su afición sino a todo el futbol inglés. Defendió la portería del Manchester City entre 1949 y 1964. Fue nombrado futbolista del año por la Asociación de Escritores de Fútbol en 1956, año en el que se hizo famoso por su participación en la final de la FA Cup convirtiendose en el primer extranjero que lograba este galardón.

Un final con el cuello roto

Ese partido supuso la mayor hazaña de su carrera. El 5 de mayo de 1956 más de cien mil personas asistieron al estadio de Wembley para ver la final entre el Birmingham City -el favorito- y el Manchester City. Con diecisiete minutos de juego restantes, Trautmann sufrió una grave lesión tras chocar con el tobillo de Peter Murphy, jugador del Birmingham City. A pesar de su estado, continuó jugando y realizó paradas cruciales para mantener la ventaja de tres goles a uno de su equipo. Su cuello tenía una curvatura apreciable durante la entrega de medallas y, tres días más tarde, los rayos X revelaron que una de las vértebras del jugador se habían partido en dos.

Trautmann, que murió en su casa de Valencia en 2013 con 89 años, jugó 545 partidos con el Manchester City y fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio británico.