El Barcelona es feliz en la Champions (0-4)

Koeman apostó por un equipo experimental ante el Dinamo. Empezó inofensivo, pero se entonó en la segunda parte para firmar el pase a octavos. Doblete de Braithwaite. Buen debut de Mingueza

Braithwaite recibe las felicitaciones de sus compañeros tras su primer gol
Braithwaite recibe las felicitaciones de sus compañeros tras su primer golSERGEY DOLZHENKOEFE

Se quedaron en casa Messi y De Jong, y en el banquillo Griezmann y Jordi Alba. Piqué está en la enfermería, como Sergi Roberto. El resultado de todo eso fue ver un Barcelona experimental en Kiev. Quizá era el momento de hacerlo, porque ahora viene por delante un mes de diciembre intenso, y en Europa la situación estaba con nueve puntos en tres partidos, más o menos controlada, no como en la Liga. Con el triunfo ante el Dinamo pasa de estar casi controlado a estarlo completamente. Ya está clasificado para octavos el equipo de Koeman, que además tiene relativamente sencillo hacerlo como primero de grupo y se «ahorra» calendario, pues podrá seguir rotando en las próximas jornadas de la Champions. La competición europea no será una preocupación hasta febrero para el Barça, la doméstica necesita una reacción desde ya.

Aparte de novedoso, la palabra para definir al Barça que se vio en la primera parte es «inofensivo». No fue un desastre ni mucho menos y el funcionamiento colectivo fue bastante aceptable, pero estaba ciego ante la portería ucraniana. Las jugadas se perdían en la mediapunta con los intentos de Pedri y Coutinho, pero no consiguieron dejar sólo a Braithwaite delante del portero ni que las subidas por la derecha de Dest para hacer dúo con Trincao permitieran un remate claro.

Los centros terminaban en nada, los intentos de filtrar pases, lo mismo. Estaba cerrado y ordenado el Dinamo y el conjunto español no encontraba la manera de resolver el puzle. Tras un primer rato igualado, dominó después el Barça, jugando en campo contrario, pero al no ser capaz de crear ocasiones de gol, la sensación que quedaba era extraña. Ahí estaba la presión después de pérdida y la posesión, pero para más bien poco. Al menos, sí redujeron las contras del equipo de Kiev, que tanto daño hicieron en el Camp Nou, donde Ter Stegen se convirtió en protagonista. Se soltó un par de veces el conjunto de Lucescu, e incluso amenazó en una jugada en la que Verbic le quitó el remate a Buyalakiy, que entraba para chutar a trallón.

Al comienzo de la segunda parte llegó otra transición de los ucranianos que desactivó Óscar Mingueza. El canterano debutaba con el Barça, pero es que no tiene más centrales Koeman en estos momentos. Y cumplía más que bien, con la salida de balón que ya se le conocía del filial y bien en la toma de decisiones a la hora de ir al corte o quedarse. El despeje de Mingueza lanzándose al suelo fue el preludio del tanto de los azulgrana, fruto principalmente de la fe de Dest. El lateral comenzó la acción ofensiva, a la que Pedri dio continuidad con criterio hasta Braithwaite. El delantero intentó regatear, pero le salió una asistencia al lateral, que se había incorporado y que remató perfecto cruzado. Fichó el Barça a un defensa ofensivo con el estadounidense, y lo demostró.

Braithwaite no está para florituras dentro del área, pero sí para rematar lo que llegue por ahí, y con la caña enganchó la prolongación de Mingueza en un córner para marcar el segundo. Y no embocó de cabeza un poco después porque le empujaron, aunque él mismo se encargó de anotar el penalti. En pocos minutos había conseguido de sobra lo que en la primera mitad no había tenido ni cerca. El tercero lo marcó ya con Griezmann, Jordi Alba y Riqui Puig en el campo.

Todo le salió bien al Barça en Kiev. Incluso marcó Griezmann el cuarto cuando el partido se apagaba. Respira tras la derrota con el Atlético, logra el objetivo y suma efectivos como Aleñá, sólido en el doble pivote.