La última y gravísima acusación a Lance Armstrong

Desde Francia se acusa al estadounidense de dopaje tecnológico

Lance Armstrong, con el maillot amarillo del Tour
Lance Armstrong, con el maillot amarillo del TourAgenciasLa Razon

El nombre de Lance Armstrong sigue relacionándose con el dopaje ocho años después de que el estadounidense reconociera haberse dopado para ganar siete veces el Tour. Desde Francia han vuelto a la carga contra el texano y le acusan de haber cometido dopaje tecnológico. Así se refleja en el libro “Dopage: Ma guerre contre les tricheurs” (”Dopaje: mi guerra contra los tramposos”). El autor es Jean-Pierre Verdy, jefe de la Agencia Antidopaje Francesa entre 2006 y 2015, quien asegura que Armstrong utilizó algún tipo de motor en su bicicleta. En unas declaraciones a “Le Parisien” lo deja muy claro: “Lance Armstrong es la mayor estafa del mundo del deporte y contó con complicidad a todos los niveles. Recibió un trato especial. Muchos me dijeron que no debía abordar las leyendas, que me iba a encontrar solo. Pero si las leyendas se sustentan en algo... creo que tenía un motor en la bicicleta”.

“Todavía tengo las imágenes en la cabeza de una etapa de montaña donde dejó a todo el mundo en el suelo. Al final de la etapa, llamo a todos los especialistas que conozco y no entienden cómo es posible su rendimiento, incluso habiendo consumido EPO. Algo andaba mal y todos los especialistas me decían lo mismo. Sin embargo, eran personas del medio y que conocían bien la carrera. No fue la EPO la que marcó la diferencia”, sustenta. El problema para Verdy es que no aporta pruebas que puedan confirmar las acusaciones.

No es la única polémica en la que se ha visto implicado Lance Armstrong y su entorno. El ex ciclista de 49 años recibió hace días la noticia de que su hijo Luke había sido detenido por una presunta agresión sexual a una menor de 16 años en 2019. La agresión supuestamente se habría producido en la casa de Armstrong. La defensa del hijo de Lance asegura que “lo que ocurrió hace tres años en la escuela secundaria no fue un crimen y no fue una agresión sexual. Fue una relación consensuada entonces y continuó consensuada entre dos jóvenes y, en última instancia, ambos tomaron caminos separados”