La durísima amenaza de la UEFA y la FIFA contra los clubes y jugadores que jueguen la Superliga

Real Madrid. Barcelona, Atlético y otros nueve equipos europeos podrían presentar ya la nueva competición. Las instituciones se han asustado mucho

Rubiales, presidente de la Federación, acompañado por Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, y Gianni Infantino, presidente de la FIFA
Rubiales, presidente de la Federación, acompañado por Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, y Gianni Infantino, presidente de la FIFA

Es la guerra. El enfrentamiento viene de antes, con pequeñas puyas, declaraciones y avisos, pero fue ayer cuando empezaron las hostilidades y se mostraron las armas para una guerra que se veía venir y en la que ya se ve el humo. No se sabe qué va a suceder ahora y si esto va a desembocar en un enfrentamiento, en una división o en una negociación con otras condiciones. Pero en el fútbol empezó a moverse algo importante.

La UEFA anuncia el lunes la nueva Champions y justo antes de eso una información de The Times reveló que la Superliga ha acelerado y podría presentarse también en cuestión de horas. Según las informaciones doce clubes habrían ya firmado para formar parte de la nueva competición: Real Madrid, Barça, Atlético, Inter, Milan, Juve, Manchester City, Manchester United, Arsenal, Liverpool, Chelsea y Tottenham.

Unos dicen que es un paso definitivo para cambiar las reglas y que no amenaza a los campeonatos nacionales, mientras que otros aseguran que sólo es un paso más para forzar a la UEFA a una negociación en la que los clubes tengan más poder de decisión a la hora del reparto de ingresos y de organización de la futura Champions.

La apuesta de la Superliga

Sea como sea, está claro que la apuesta de la Superliga es fuerte y que las instituciones que ahora rigen el fútbol ven una amenaza para su dominio actual de las competiciones del deporte más importante. Salieron en tromba todas: la Federación y la Liga española y lo mismo en Inglaterra, en Alemania.

En Francia, el asunto llegó al más alto nivel, con palabra de Macron, que felicitó la posición de los clubes franceses al negarse a participar en un proyecto de Superliga europea que atenta contra el principio de solidaridad y el mérito deportivo.

«El Estado francés apoyará todas las medidas adoptadas para proteger la integridad de las competiciones federadas, ya sean nacionales o europeas». Tebas, presidente de LaLiga, fue igual de contundente: «Al fin van a salir del “bar de las cinco de la mañana”, de la “clandestinidad”, los “gurus” de la superliga de “powerpint”, embriagados de egoísmo e insolidaridad.

La @UEFAcom y @EuropeanLeagues y @laliga llevamos tiempo trabajando en este momento y tendrán su debida respuesta», escribió en un mensaje en español e inglés.

Los movimiento de la Superliga cada vez son menos discretos y quieren dejarse notar. Por eso las instituciones futbolísticas sacaron buena parte de su armamento pesado. Además de las declaraciones individuales, se publicó una declaración conjunta con una amenaza clara para los clubes y los futbolistas que formen parte de la Superliga: podrán quedarse sin jugar con sus selecciones.

Si se crea la Superliga «deseamos reiterar que nosotros, la UEFA, la FA inglesa, RFEF, FIGC, la Premier League, LaLiga, Lega Serie A, pero también la FIFA y todas nuestras federaciones miembro, seguiremos unidos en nuestros esfuerzos para detener este cínico proyecto, un proyecto que se fundamenta en el interés propio de unos pocos clubes en un momento en que la sociedad necesita más que nunca la solidaridad».

«Consideraremos todas las medidas a nuestro alcance, a todos los niveles, tanto judiciales como deportivos, para evitar que esto suceda. El fútbol se basa en las competiciones abiertas y el mérito deportivo; no puede ser de otra manera. Como ya anunciaron la FIFA y las seis federaciones, los clubes en cuestión no podrán jugar en ninguna otra competición a nivel nacional, europeo o mundial, y sus jugadores podrían verse privados de la oportunidad de representar a sus selecciones nacionales», dice y agradece a los clubes que se han negado a participar en la posible nueva competición. La guerra en el fútbol está abierta.