El horror talibán

El grito desesperado de una atleta afgana a España: “¡Ayuda!.. los talibanes ya me dejaron en silla de ruedas”

Nilofar Bayat es la capitana de la selección nacional de baloncesto en silla de ruedas y ha sufrido en primera persona el horror talibán. Está tratando de huir del país

Nilofar Bayat
Nilofar BayatReutersLa Razon

La llegada de los talibán a la capital afgana, Kabul, ha hecho cundir el pánico entre la población, ante el temor de un nuevo reino de terror, como el que ya existió entre 1996 y 2001. Un terror que afecta a todas las áreas de la sociedad y también al deporte. El deporte femenino afgano está herido de muerte y las atletas viven aterrorizadas, escondidas y buscando el modo de abandonar su país.

Huyan de sus casas, de los vecinos que saben que son pioneras del deporte, e intenten borrar su historial. Eliminen sus canales de redes sociales, destruyan sus fotos y escóndanse”, es el consejo que la pionera del futbol afgano, Khalida Popal -refugiada en Dinamarca-, da a sus compañeras de la selección afgana.

Muchas deportistas se encuentran sumidas en el terror. Los talibanes han matado el sueño paraolímpico de, Zakia Khudadadi, y otras muchas temen por sus vidas.

Un misil talibán la dejó discapacitada

Entre estas mujeres se encuentra, Nilofar Bayat, que además de haber estudiado Derecho, trabaja en el Comité Internacional de la Cruz Roja y es capitana de la selección nacional de baloncesto en silla de ruedas. Nilofar quedó discapacitada desde que los talibanes lanzaron un misil que se estrelló en su casa cuando apenas era una niña durante la guerra civil en 1992.

En el atentado, su padre también cayó herido y su hermano falleció. Ahora nuevamente se reencuentra con los talibanes por lo que ha lanzado un grito desesperado a España. La deportista asegura que si la encuentran los insurgentes atentarán contra su vida, pues al dedicarse a defender los derechos de las mujeres, es blanco de los talibanes.

Su grito de socorro llegó hasta su amigo, el periodista Antonio Pampliega, especializado en zonas de conflicto y que ha llegado a cubrir guerras en Afganistán, Somalia, Sudán del Sur, Ucrania, Irak y Siria. Y de inmediato, dio a conocer la historia de Nilofar a través de Twitter.

“Mi vida se acaba Antonio. No puedo seguir aquí”, comenzaba diciendo la jugadora en su desgarradora petición de auxilio. Añade que está escondida, no puede ir a trabajar y que necesita dinero para huir del país. En una serie de tuits, Pampliega pide ayuda para sacar a su amiga del país. Los mensajes han llegado al Ministerio de Asuntos Exteriores, a la Federación Española de Baloncesto (FEB) y al Consejo Superior de Deportes (CSD) que ya está gestionando su caso.

Durante los últimos dos días, Pampliega ha relatado en Twitter cómo el marido de la deportista, Ramish, también se puso en contacto con él: “Nilofar no puede seguir aquí, no hay futuro para ella”.

“Una historia de amor fascinante”

Según relata el periodista, Nilo y Ramish tienen una historia de amor fascinante. Se conocieron en el centro de @ICRC_af donde ambos trabajan. Son los capitanes de las selecciones de baloncesto de Afganistán en silla de ruedas. En un país como Afganistán ellos han desafiado las tradiciones y se casaron por amor. Además, ambos sufrieron las consecuencias de la guerra civil en el país. Ambos son discapacitados a consecuencia de las bombas.

En medio del horror y de la desesperación, esta historia podría tener un final feliz gracias a España. Un club de baloncesto en silla de ruedas está dispuesto a ofrecer, a Nilo y a su marido, una ficha para poder jugar con ellos. Ahora, solo falta que puedan sacarlos de allí y comenzar una vida en España. Entonces, afirma Antonio, “todo habrá valido la pena”.