24.000 euros de Rosell para la cárcel de Soto del Real: abogados para presos y tratamientos dentales

El ex presidente del FC Barcelona ha donado todos los beneficios de su libro al capellán de la prisión, el padre Paulino, que ahora gestiona el dinero

El expresidente del F.C. Barcelona Sandro Rosell sale de la cárcel junto a su familia.
El expresidente del F.C. Barcelona Sandro Rosell sale de la cárcel junto a su familia. FOTO: PAOLO AGUILAR EFE

Cuando el ex presidente del FC Barcelona Sandro Rosell publicó su libro ‘Un fuerte abrazo’, contando las sobre todo tristezas y algunas alegrías de sus seiscientos cuarenta y cinco días en prisión, hizo una promesa: donar todo lo recaudado al padre Paulino, el capellán de Soto del Real que tanto le había ayudado. Promesa cumplida. Varias fuentes consultadas corroboran que Rosell ha entregado ya cerca de 24.000 euros de beneficios por su relato con los que se están pagando abogados de presos e incluso algunos arreglos en el dentista de internos de la cárcel madrileña.

Paulino Alonso García es, si no el más, uno de los capellanes penitenciarios más famosos de los 160 que trabajan en cárceles repartidas por toda España. Lleva 23 años acudiendo a Soto del Real todos los días de la semana, menos el martes, y no solo Rosell habla maravillas de él, sino por ejemplo fue la única persona a la Rodrigo Rato nombró cuando abandonó la prisión. Paulino oficia misa los fines de semanas y el resto de días “lo que surja. Bien hablar de cosas, tomar un café, echar una partida de cartas, si alguno quiere hablar más personalmente nos vamos al despacho o si alguno quiere, confesarse”, explica en conversación con LA RAZÓN.

Todos los derechos de autor del libro publicado en mayo de 2020 están íntegramente destinados a la Fundación del capellán que reparte su tiempo entre la cárcel y el Comedor social Ave María, en pleno centro de Madrid. Paulino además de habérselo leído asegura que ha repartido ejemplares a otros internos. Por el momento, los miles de euros recaudados se van gastando poco a poco en necesidades de los propios penados, como dejó dicho Rosell. Por ejemplo, se ha pagado la defensa de algunos que no tienen sustento económico. “Un señor de la calle, drogadicto que la familia no quiere saber nada de él porque ya están muy cansados. Él no tiene ningún recurso económico, entonces nosotros desde la Fundación le hemos puesto un abogado”, expone Paulino.

A otros 50 presos en esta misma situación económica se les ingresa de forma mensual 25 euros. Reciben el dinero en la cuenta del peculio para que éstos puedan gastarlo en comidas o enseres en el economato. “Ahora mismo acabamos de pagar a uno un diente que tenía roto y ahora vamos a pagar a otro 1.300 euros de dos prótesis que le tenían que hacer de arriba y de abajo de la boca”, detalla el capellán.

En el tiempo que Rosell estuvo en prisión preventiva entre mayo de 2017 y febrero de 2019 ya puso en práctica este tipo de ayudas. “A mí todas las semanas me daba unas tarjetas de teléfono para que yo las repartiera con presos porque él no quería hacerlo y, pues eso, que él las diera no estaría muy bien visto. Por eso, cada semana me daba a mí 5 o 6 tarjetas de teléfono para que las repartiera sobre todo en la zona de aislamiento”, cuenta Paulino.

El religioso madrileño y el expresidente catalán siguen manteniendo una relación muy estrecha. “De hecho, el otro día hablé con él y le digo, ‘bueno, bueno, nos vamos a olvidar el uno del otro’ y me dice ‘eso jamás, no hace falta estar hablando todos los meses ni todos los días’. Nuestra amistad va a seguir fijo al 100%”. Paulino estuvo en la fiesta que dio Rosell en Barcelona la primera noche de San Juan tras salir de la cárcel y ha vuelto a verle este mes de mayo en un viaje que hizo a la capital catalana porque una congregación iba a darle una medalla.

El exdirigente del Club nunca fue condenado por las acusaciones de la Fiscalía que le imputaba delitos fiscales por ocultar casi 20 millones de euros de comisiones ilegales. Desde entonces, Rosell ha iniciado una batalla judicial que todavía se está librando. La primera contra la magistrada Carmen Lamela que le envió a prisión y cuya querella está pendiente del Tribunal Constitucional y la segunda contra el Ministerio de Justicia a quien le reclama 29 millones de euros en concepto de indemnización.

Paulino todavía no entiende por qué el catalán ha trabado esta profunda amistad con él. “Yo con Sandro Rosell no he hecho nada distinto que con otros presos. Yo parto de un hecho siempre: que para mí es persona. Para mí la persona drogadicta, la que ha robado, la que ha cometido un asesinato, un preso de ETA, uno de Gürtel, el expresidente del Barcelona… para mí son todos iguales. Ellos saben que yo les miro a la cara”, explica Paulino. Pero algo tendrá este capellán que engancha.

De hecho, tras su salida de la cárcel Rodrigo Rato continúa yendo como voluntario un día en semana al comedor social de Paulino para echar una mano con lo que haga falta y el extesorero del PP Luis Bárcenas acude a verle durante sus salidas penitenciarias. La conversación con el religioso se interrumpe por una llamada de teléfono:

  • Hola, es que le he enviado un paquete de ropa a mi hermano y por lo visto dice que no se hacen cargo
  • No, la ropa por correo no puede mandarse [las prisiones españolas no aceptan paquetes del exterior para evitar la entrada de droga]
  • Es que me dijo que hacía mucho frío y que le mandase ropa… Y me dijo esta señorita pues póngase usted en contacto con este sacerdote a ver si le puede ayudar o algo…
  • Sí. Usted me la manda a mí y yo se la llevo