El corazón del baloncesto late también fuera de las canchas

Nace la iniciativa “Liga Endesa de corazón” para ir más allá en el propósito social de la apuesta conjunta de acb y Endesa

La inolvidable experiencia del equipo de Superbasket de la Academia 675, primera iniciativa de la Liga Endesa de Corazón.
La inolvidable experiencia del equipo de Superbasket de la Academia 675, primera iniciativa de la Liga Endesa de Corazón. FOTO: acb Photo / R. Pozo La Razón

Los amantes del baloncesto, ya estén en la cancha o en las gradas, jugadores o aficionados, saben que este deporte lleva asociados una larga lista de valores positivos. Sin desmerecer a ningún otro, por supuesto, en la cancha se pone de manifiesto que la cooperación, el compañerismo, el respeto, la motivación, el autodominio, la participación lúdica, y un largo etc., son tan inherentes al baloncesto como la propia canasta. Valores que se manifiestan en el juego, pero también fuera y alrededor de él.

Con estas premisas, la acb y Endesa han puesto en marcha una iniciativa que nace para reformar el propósito social de la apuesta conjunta que da nombre a la competición y que alcanza ya su undécima temporada. Es la “Liga Endesa de corazón”, que quiere impulsar a la comunidad del baloncesto para que extienda sus valores al resto de la sociedad a través de proyectos sociales nacidos alrededor de las canastas. Comienza partiendo del proyecto ya en marcha “Historias Basket Lover” para dar alas, apoyo y visibilidad a iniciativas solidarias nacidas de los propios deportistas y de su entorno.

Como se trata de escuchar a los aficionados se lanzó una pregunta desde Endesabasketlover: “¿Cómo puede ser el baloncesto motor del cambio?”. Y bien que respondieron: con más de 250 propuestas. De manera que el comité configurado por Endesa y la acb no lo tuvo fácil. Por eso, de la idea inicial de apoyar un proyecto, se ha pasado a la decisión de dar soporte a los cinco finalistas para ayudarles a continuar creciendo y asentar su valor de cambio positivo.

El plan es realizar una serie de acciones de acompañamiento social para llevar las cinco ideas más allá de las canchas, dar mayor visibilidad a los proyectos y estar al lado de ellos para que se conviertan en realidad.

Comienzan los “partidos” con propósito

La primera acción de esta temporada ha sido el evento que tuvo lugar el sábado, día 18 de diciembre, en el Palacio de Deportes Martín Carpena de Málaga. Ahí los niños y niñas del equipo de Superbasket de la Academia 675, creada por el exjugador Berni Rodríguez, vivieron la misma experiencia que los jugadores de la Liga Endesa en un día de partido: jugaron en la pista central, dieron la rueda de prensa posterior, hablaron con la televisión y acompañaron a los jugadores en la presentación.

Antes, en la reciente fase previa de la Minicopa Endesa ya se había dado paso a otro de los proyectos finalistas, Ecoballution. La idea con la que el coruñés Carlos Martínez encontró la manera de devolver a Galicia lo que el baloncesto le había dad que consiste en reutilizar redes de pesca rescatadas del mar para las canastas, y adaptadas a mano por las redeiras de la costa gallega.

Por su parte, en Vitoria, Ane Cabello y su equipo de Jump the line, quieren renovar la pista pública de baloncesto del barrio de Txagorritxu utilizando el arte colaborativo, para que sea un punto de encuentro comunitario de uno de los barrios más envejecidos de la ciudad e impulsar así su rejuvenecimiento y su tejido asociativo.

En la Vall d’Uixó también se ha trabajado lo suyo. En este caso para reacondicionar la nave de un viejo taller de camiones para transformarlo en una cancha de baloncesto. Ha sido obra de toda la comunidad, incluidos padres y madres de los jugadores, que forman los 11 equipos federados del club de la ciudad y liderados por Eduardo Arencibia, su director deportivo. Solo disponían de la única pista del pabellón municipal para los entrenamientos de todos los equipos, con el nuevo espacio pueden organizarse infinitamente mejor.

Para los casos en que los niños no pueden ir al baloncesto, a verlo o a jugarlo, porque están enfermos y en un hospital, Alberto Béjar, de Zaragoza, se ha propuesto llevarles el baloncesto allí donde están. Para ello su idea ha sido reformar el pasillo del ala de oncología infantil del Hospital Materno Infantil Miquel Servet y llenarlo de baloncesto para que acompañe a los niños y a sus familias durante sus estancias hospitalarias.

Todas ellas son iniciativas maravillosas que ayudan a hacer del mundo un lugar mejor a través del deporte de la pelota naranja.