Joe Burrow, la gran estrella de la Super Bowl y que todavía no conoces

Sin Tom Brady ni Patrick Mahomes en la gran final de la NFL, los focos apuntan al prodigioso quarterback de los Cincinnati Bengals, que buscan el título ante los Rams

Joe Burrow, quarterback de los Cincinnati Bengals, en la previa de la Super Bowl que su equipo va a disputar ante los Rams de Los Ángeles
Joe Burrow, quarterback de los Cincinnati Bengals, en la previa de la Super Bowl que su equipo va a disputar ante los Rams de Los Ángeles FOTO: Marcio Jose Sanchez AP

La Super Bowl número 56 se disputa esta domingo (0:30, #Vamos) en el SoFi Stadium de Los Ángeles, un complejo gigantesco y ultramoderno con capacidad para 70.000 espectadores justo a 200 metros del Forum de Inglewood, el que fuera santuario de los Lakers en las últimas décadas del siglo XX, antes de mudarse al Staples Center. Pero una vez al año, la NBA y el resto de deportes dejan espacio a la gran final de la NFL, el megaespectáculo de cada segundo domingo de febrero en el que se decide el nombre del campeón de la Liga Nacional de Fútbol Americano.

Se enfrentan por el título Los Angeles Rams y los Cincinnati Bengals, en una final inesperada o, al menos, huérfana de grandes franquicias y estrellas consagradas. Con Tom Brady recién retirado y su heredero, Patrick Mahomes, eliminado justo un paso antes de la que podía ser su tercera Super Bowl consecutiva, la NFL ya ha puesto la maquinaria en marcha para elegir un nuevo ídolo. Y todos los focos apuntan a Joe Burrow, el quarterback de los Bengals de Cincinnati, un equipo que hace dos años era el peor de toda la Liga y ahora está muy cerca de conseguir el título. Una transformación impresionante que los expertos achacan a este chico de 25 años, capaz con su carisma de involucrar y hacer mejores a los jugadores que tiene alrededor. En su segundo año como profesional puede alcanzar el anillo y convertirse en el tercer quarterback en toda la historia capaz de ganar el torneo universitario (NCAA) y la NFL.

Los otros dos que lo hicieron también se llamaban Joe, uno fue Namath (a finales de los 60), y el otro es un mito viviente de este deporte, Montana, que ya se ha pronunciado sobre el 9 de los Bengals: «Es un pasador muy inteligente. A esa edad las luces te pueden deslumbrar cuando llegas a la cima, pero con él no hay de qué preocuparse. De un vistazo sabe todo lo que pasa a su alrededor», confiesa el ex líder de los San Francisco 49ers.

Sólo hay que echar un vistazo a la cartelería que la NFL ha desplegado en Los Ángeles para darse cuenta de que Burrow es la estrella que viene. Lo pasó mal en Ohio State, donde le acusaron de pasar peor que un jugador de tercera división, pero en Lousiana State se hizo con el título. Fue elegido como número uno del draft del 2020 y estaba deslumbrando en su primera campaña hasta que en un partido contra Washington se hizo trizas la rodilla izquierda. El ligamento cruzado anterior y el ligamento colateral medial saltaron por los aires, lo mismo que su prometedora carrera. Pudo estar en el comienzo de esta temporada y el resto es historia. Ha convertido a unos «bad boys» como los Bengals, en el equipo preferido de América para esta final. El 66% de los estados del país se declaran a favor de los de Cincinnati y el culpable es este chico de Iowa, dispuesto a ocupar el trono que han dejado vacante Brady y Mahomes, campeón y subcampeón hace justo un año.

Enfrente estará un quarterback con mucho menos brillo y un camino recorrido más extenso hasta esta Super Bowl. En sus 12 temporadas con los Lions, Matthew Stafford no fue capaz de ganar un partido de «playoff», pero en la primera temporada con los Rams todo ha cambiado. A los 34 años jugará su primera Super Bowl para callar a los que dudaban de que su nuevo equipo apostara tan fuerte por un quarterback «poco fiable». Su perfil mediático es mucho más bajo que el de Burrow. No tiene redes sociales y fuera del campo dedica todo el tiempo a su familia. Precisamente su mujer, Kelly, superó en 2019 un tumor cerebral y muchas veces le ha dado las gracias públicamente por el apoyo que recibió de su marido. Stafford tendrá fácil la dedicatoria si levanta el trofeo Vince Lombardi en un SoFi Stadium abarrotado, a pesar de que la entrada más barata costaba 4.400 euros.