Real Madrid

Osasuna para al Real Madrid (1-1)

Benzema falló un penalti que pudo dar la victoria. Vinicius adelantó al conjunto blanco en la primera parte, pero el rival empató tras el descanso. Pierde el liderato

Vinicius, rodeado de contrarios en el Real Madrid-Osqsuna de LaLiga
Vinicius, rodeado de contrarios en el Real Madrid-Osqsuna de LaLiga FOTO: Jesœs G. Feria La Raz—n

Salió al Mariano. Así fue el final del partido del Real Madrid contra Osasuna. Como el delantero: ya desesperado y épico, a vida o muerte, a cabezazos contra todos, pero sin suerte. Así, entre la calma excesiva del principio y la urgencia abrasiva del final, empató el Real Madrid contra Osasuna y puso fin a su racha de victorias y al liderato. Fue un partido de extremos, con un Madrid al que le costó entrar en acción y que acabó bombardeando a un rival con diez, jugando ya sin defensas y sin ningún orden, con balones al área. Un empate en un encuentro que acabó en el caos y en el que Benzema falló un penalti que hubiese dado la victoria a los de Ancelotti. Volvió el francés, estuvo mejor que antes de la lesión, pero luego, sin apenas carrerilla y muy fuerte, casi a trallón (como se decía antes), lanzó lo que tenía que ser la victoria del Madrid al larguero.

Fue un partido inesperado, por la resistencia de Osasuna y su negativa a perder y por la impotencia del Madrid para encontrar caminos claros hacia la portería rival. Cuando marcó, al final de la primera mitad fue sin querer. Vinicius pretendía pasar, pero metió gol. Puede estar más o menos afortunado, pero no tiene días de desgana y la suerte le acompaña: porque lo que antes era una maldición, ahora es una bendición. Centró con el interior, desde la banda, para darle rosca y que el balón llegase templadito al área, pero botó antes y Herrera el portero de Osasuna, reaccionó mal. La única vez, después, a lo largo del partido fue creciendo hasta ser el mejor de los suyos. Pero ese balón que no iba a ningún sitio, que persiguió un Rüdiger en fuera de juego, acabó dentro de la portería cuando todo el mundo, puede que hasta el mismo Vinicius, esperaban que la jugada siguiese con un saque de Osasuna y, probablemente, llegar al descanso con empate a cero.

Vini tiene la suerte de cara, debería decirnos al resto el número de lotería que va a jugar, porque le sale todo o casi todo. Hasta los días en los que al equipo le cuesta encender el motor. Le pasa mucho al Madrid eso de empezar los partidos cuando el rival ya lleva mucho tiempo encendido y a tope. Osasuna, que tiene buena pinta este curso, salió al Bernabéu sin complejos y buscando a Abde, el joven extremo, que hizo sudar a Carvajal. Era un equipo ordenado y que miraba hacia la portería de Lunin. Courtois fue baja durante el día y el portero ucraniano pudo ser titular. No tuvo suerte.. Pese a que Osasuna pisó varias veces el área blanca en la primera parte, no supo convertir esas llegadas en tiros de peligro. Lo hizo en la segunda parte, quizá en la jugada menos peligrosa.

Se crecía el equipo navarro antes del descanso y pensaba que tenía todo bajo control, pero lo que tienen que empezar a pensar los rivales del Madrid, si es que no lo piensan ya, es que nunca tienes al Madrid bajo control. Es verdad que le costaba crear y ser profundo. Ancelotti apostó por Ceballos en vez de Modric y por Rodrygo en vez de Valverde. Al español no se le puede acusar de no dejarlo todo en el campo. Se mueve sin parar, aunque dio más esfuerzo que claridad. Rodrygo, lejos del área, pierde protagonismo por eso fue mejor en la segunda parte.

El Madrid marcó en los mejores diez minutos, pero no supo seguir o no quiso o no le dejó Osasuna. El caso es los navarros siguieron de pie en el partido, pese al marcador en contra. Tienen a Kike García, un delantero que es un engorro para cualquiera y que cazó un balón al área, frontal, con él de espaldas. Un balón aéreo, que no era nada, del que nada se podía sacar, pero remato casi con la nuca y Lunin, un paso delante de donde debería estar, no llegó.

Ancelotti apostó por el desorden, con el tiempo asustándole. Con Camavinga y Valverde los partidos van a otra cosa. A avasallar. Camavinga cumplió su función, mientras Ancelotti iba cambiando piezas, quitando defensas y sacando jugadores ofensivos.

Benzema pudo parar ese camino hacia el caos, pero falló el penalti. Fue claro y el árbitro Cuadra Fernández, algo exagerado en los gestos durante todo el partido, expulsó además a David García. Aquello ya era un ejercicio de resistencia y heroicidad para los visitantes. Eran los minutos en los que el año pasado cayeron los más grandes. Y el Madrid, que se sabe su leyenda, se empleó a fondo, lanzando balones desde la banda una y otra vez. Ya estaba Mariano (y no Hazard, por cierto), ya valía todo. Pero no se ganó.

El Real Madrid sale con Lunin; Carvajal, Rüdiger, Alaba, Mendy; Tchouaméni, Kroos, Ceballos; Rodrygo, Benzema y Vinicius