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Nacionalizaciones polémicas en el deporte: de McCalebb y Draper a Lorenzo Brown

El nuevo jugador de la selección española entra en la lista de los que han defendido en la cancha a un país del que no conocen demasiado

Lorenzo Brown, con la camiseta de los Toronto Raptors
Lorenzo Brown, con la camiseta de los Toronto Raptors FOTO: Nick Wass AP

En política, se llama paracaidistas a aquellos diputados que ocupan un escaño que corresponde a una circunscripción electoral distinta a la que realmente pertenecen por residencia. Una práctica tan legal como polémica que los partidos utilizan para tratar de mejorar sus resultados en las urnas. Algo parecido ha hecho la Federación Española de Baloncesto con la nacionalización de Lorenzo Brown (Roswell, Georgia, 31 años), la pieza que necesitaba Scariolo para el puesto de base en la selección española y que va a llegar desde Estados Unidos gracias a su nacionalización exprés. Un movimiento que no ha gustado demasiado a la Asociación de Baloncestistas Profesionales ni a los jugadores que han defendido la camiseta roja durante las ventanas FIBA, pero que es algo muy habitual en el deporte en general y en el baloncesto en particular.

Lorenzo Brown, al que Scariolo conoce de la etapa de ambos en los Toronto Raptors, nunca ha jugado en España ni tiene una especial vinculación personal con España, pero va a renunciar a su nacionalidad estadounidense para ser jugador español. Es el último nombre de una larga lista de jugadores que han vestido la camiseta de países a los que no les unía mucho más que el interés deportivo. Bo McCalebb, se convirtió por arte de magia en Borche McCalebbovski cuando cambió su pasaporte de Estados Unidos por el de Macedonia. El talentosísimo base nunca había residido en este país, pero se convirtió en un ídolo para la afición. Su calidad llevó a los macedonios a las semifinales del Eurobasket 2011, donde anotó 25 puntos, pero no pudo evitar la derrota ante España.

El Eurobasket de 2013 lo disputó con Croacia Dontaye Draper, que nació en Baltimore, pero donde explotó de verdad fue en el Cedevita Zagreb, el equipo del que llegó al Real Madrid. No era una estrella, pero un jugador de equipo, con mucho trabajo defensivo era lo que necesitaba el combinado croata, y lo consiguió por la vía diplomática.

De la misma manera se hizo esloveno Anthony Randolph, que ha defendido la misma bandera en pista que Luka Doncic o los hermanos Dragic. La lista es eterna y se va muy atrás en el tiempo, aunque lo que cambia es la identificación de los jugadores con su país de adopción. España tuvo a Luyk y Brabender, por ejemplo, en el pasado, y no hace mucho Serge Ibaka y Niko Mirotic se alternaban en las convocatorias porque sólo podía ir un nacionalizado a los grandes torneos.

El que va a ir con España al próximo Europeo de Alemania, República Checa, Georgia e Italia será Lorenzo Brown, que fue elegido en el número 52 del Draft de 2013 y jugó en la NBA en los Sixers, los Timberwolves, los Suns y los Raptors. En total, 103 partidos de Liga regular y 4 de «playoff». En Europa ha jugado en el Estrella Roja, el Fenerbahçe, el UNICS Kazan. Su próxima parada es el Maccabi. Un jugador que le va a servir a España para cubrir las bajas por lesión de Alocén y Ricky Rubio, en un puesto que siempre ha estado bien cubierto y que ahora echa de menos el Chacho Rodríguez, ya retirado de la selección.