El problema siempre es Pau

Ya es oficialmente suplente «El traspaso no depende de mí», dice

Gasol mira el partido con los brazos y las piernas cruzadas
Gasol mira el partido con los brazos y las piernas cruzadas

Madrid- Pau Gasol está de gira con los Lakers y ayer llegó a Memphis, su primer hogar en la NBA y donde le esperaban su hermano Marc y sus padres. Pasó la tarde visitando a los niños ingresados en el hospital infantil Sant Jude y escribió en Twitter: «Siempre una fuente de inspiración». Un poco de eso, y mucha paciencia es lo que va a necesitar el español para salir del laberinto en el que se encuentra. Más que nunca parece que la mejor opción sería un traspaso antes de que se cierre el plazo de fichajes el 21 de febrero, aunque más vale que se dé prisa, porque su valor en el mercado baja con cada decisión de su entrenador.

Primero le obligó a jugar muy alejado del aro, a lanzar desde fuera demasiado a menudo y a convertirse en lo que no es, dejando de lado todo lo que le llevó a ser básico en los dos últimos títulos californianos. Ahora, D'Antoni ha llegado a la conclusión de que la clave para que los Lakers acaben con su crisis es convertir a Pau en suplente por primera vez en su carrera americana: «No es nada contra él, ahora mismo somos mejores con un quinteto más bajito y vamos a trabajar en este sentido», decía el técnico, tratando de justificar su medida.

D'Antoni ya avisó de esta posibilidad antes del choque ante Toronto, en el que Gasol salió de inició y anotó 25 puntos, pero ante Chicago, en otra nueva derrota angelina, la «amenaza» se convirtió en realidad. El internacional español ha jugado como titular sus 101 partidos de «playoff» y 816 de los 824 que ha disputado en la NBA. «No es algo que me emocione y es nuevo para mí, pero estoy más preocupado por la situación del equipo que por la mía. Sería muy egoísta por mi parte expresar cómo me siento», aseguraba Pau, que frente a los Bulls se convirtió en el recambio de Howard en el puesto de cinco. En casi diez minutos menos de lo que en él es habitual, mejoró sus promedios de puntos y rebotes, pero ni su actuación, ni el nuevo giro del encargado de la pizarra evitaron que el final fuera el mismo: derrota de los Lakers.

Por mucho que Kobe opine que quizá Pau juegue mejor desde el banquillo, quedó claro que tanto el de Sant Boi como la franquicia necesitan algo más para escapar de una situación que se complica por momentos. No parece que dejar en el banquillo el 20 por ciento de los 100 millones de dólares del gasto anual en salarios sea lo más apropiado para los Lakers; y Gasol, por muchas ganas que tenga de terminar de una mejor forma su paso por los Los Ángeles, todavía tiene tiempo para volver a ser feliz en la NBA. Nadie duda de que su cuerpo está cansado después de tantos veranos sin vacaciones, pero no es menos cierto que su talento le hace apetecible para la mayoría de equipos. «El traspaso es algo que no depende de mí. Yo me siento parte de este equipo, con el que me identifico, y me gustaría jugar aquí tantas temporadas como pueda», dice todavía Pau cuando tira de discurso oficial.

Desde que llegó le criticaron por su supuesta falta de dureza y ahora parece que es la causa de todos los problemas. Hasta él se ha dado cuenta de que lo mejor sería cambiar de aires y su agente ya se ha puesto a hacer llamadas.