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Sergio Scariolo: «Aquí no hay días libres»

Entrenador ayudante del Toronto Raptors

  • Sergio Scariolo: «Aquí no hay días libres»

Tiempo de lectura 4 min.

25 de octubre de 2018. 23:25h

Comentada
Mariano Ruiz Díez Madrid. 25/10/2018

Mientras espera a su casera en Toronto «para solucionar un par de cosas», Scariolo atiende por teléfono a LA RAZÓN. Una semana después de su estreno como ayudante en los Raptors, el equipo está invicto, «la ciudad es preciosa»... el seleccionador español es feliz.

¿Ha descubierto otro baloncesto?

Aquí el juego tiene unos parámetros de talento y atleticismo muy superiores a los europeos. Todas las semanas se juega al menos cada dos días y todo es mucho más rápido que en Europa. Desde dentro se aprecia un nivel de desgaste físico brutal. Desde allí se cree que estamos más cerca de ellos y desde Estados Unidos se ve que estamos más lejos, pero era algo que tenía claro.

Su amigo Pau lleva 18 años allí...

Así es. Es cierto que las plantillas están formadas por 14 jugadores, pero la rotación se reduce a diez y en algunos casos a nueve. Las

superestrellas están más de 35 minutos en cancha, la clase media ronda los 30... el desgaste físico es brutal. Durante la temporada es imposible hacer un entrenamiento de máxima intensidad y de duración prolongada.

Abandonar la zona de confort profesional con 57 años no es normal...

Sabía que a nivel familiar y de tipo de vida no iba a ser sencillo. Hay que saber sufrir porque un salto tan importante merece la pena. El desafío personal era necesario y la renuncia a la familia, a Marbella, a muchas cosas... contaba con ello.

–¿Qué está siendo lo más complicado?

Adaptarse a la organización, al uso de una terminología muy específica, al uso de siglas y códigos con los técnicos y con los jugadores y eso que parto de un buen nivel de inglés. Por eso cuando escucho a entrenadores españoles de fútbol que se van al extranjero y escucho su nivel de inglés, pues... Estoy en fase de aprendizaje, pero tengo bastante espacio y la presencia diaria en la cancha es muy gratificante.

Su fama en Europa es que a los secundarios les exigía mucho, ¿es así en Toronto?

Somos unas 15 personas en el cuerpo técnico y el trabajo se divide en defensa, ataque y situaciones especiales. Yo he empezado con el ataque, pero vamos rotando cada diez o quince partidos. Cuento con un colaborador directo y con otro colaborador en temas audiovisuales. Pasamos tanto tiempo juntos que hasta ahora sólo he salido una noche a cenar con un compañero. Estamos hablando de 10-11 horas diarias de trabajo y alguna más en casa. Las horas extras son fundamentales. Recibo mucha información, pero se trata de estar muy atento, receptivo y ser creativo. Me he encontrado con más autonomía de la que esperaba, con mucho espacio para intervenir en la cancha y si uno se prepara puede hacer cualquier cosa. Hay un nivel de exigencia y un nivel de autonomía mayores de lo que esperaba. Lo bueno es que el nivel de los medios que tengo a mi disposición está a la altura de la exigencia.

¿Y cómo es su jefe Nick Nurse? Empezó en Toronto en 2013 igual que usted, dedicándose al ataque...

Es muy abierto, un entrenador de talento, cercano y que se sale de lo habitual que hay por aquí. Tiene un conocimiento de juego muy completo ayudado por los 10 años que estuvo en Europa.

¿Y el trato con los jugadores?

Muy parecido al que tengo con los NBA de la Selección o con los veteranos de la Selección. Tenemos dos «all-star», Kyle Lowry y Kawhi Leonard, que son más entrenables de lo que pensaba. En realidad toda la plantilla es más entrenable de lo que imaginaba. Escuchan más de lo que esperaba. Es una sorpresa positiva porque percibo atención y respeto y jugadores con voluntad de ser entrenados.

¿Manejan tanta información de los jugadores como parece desde fuera?

Hay una cantidad tremenda de datos precocinados y llama la atención que lo que le hacemos llegar al jugador es una píldora. Y te llegas a preguntar: ¿Para esto le hemos metido tantas horas y hemos manejado tantos datos? Pero los jugadores están acostumbrados a quedarse con lo importante. Tenemos que tener una gran capacidad de síntesis y no saturar porque aquí son muy de buscar algo que les produzca de forma inmediata. Tengo esta necesidad y este jugador me sirve para eso o no. Quieren gente que funcione para cubrir necesidades muy específicas y quizá en este sentido sean muy radicales. Me ha llamado también mucho la atención la capacidad de desarrollo individual que pueden tener los jugadores. Aquí el jugador que no mejora es porque no quiere. Tienen de todo a nivel técnico, físico, de alimentación, psicológico... Es un despliegue de medios tremendo pensando en el jugador.

Con tanto dato, ¿qué es lo que más le ha llamado la atención?

Aquí se manejan sobre todo las estadísticas avanzadas relacionadas con la valoración y la eficacia. Un ejemplo muy básico: se valora igual un porcentaje de 3/6 en tiros de dos que de 2/6 en triples porque se suman los mismos puntos. Otro ejemplo: los tiros de dos en determinadas zonas del campo se han convertido en la peste. ¡Hay una estadística que valora qué equipo tiene mayor capacidad de no tirar tiros de dos salvo debajo del aro!

¿Ha tenido algún día libre?

Aquí no existen los días libres, hasta el parón del «All-Star», nada de nada.

La gestión del ego

«Adaptarme ha sido sencillo porque se trata de una cuestión de gestión del ego. Teniendo el ego controlado y sabiendo depurar las ambiciones no hay ningún problema. Se trata de proponer ideas, exponerlas y si las compran, bien; si no las compran, se propone otra a los cinco minutos. Con tanto tiempo muerto y tanto parón que hay se trata de vender cosas muy específicas en los 17 momentos de comunicación que puede haber con los jugadores durante el partido».

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