Austria

Dressen revive 39 años después el orgullo alemán en la monstruosa Streif

Copa del Mundo de Esquí Alpino

Thomas Dressen causó la gran sensación de la temporada al anotarse de forma sorprendente este sábado el descenso de Kitzbühel (Tirol), el más peligroso de la Copa del Mundo de esquí alpino, que desde que lo hiciese por última vez Sepp Ferstl hace 39 años, no concluía con un triunfo alemán.

Dressen, de 24 años, que esta temporada había subido por primera vez a un podio de la Copa del Mundo en el descenso de Vail-Beaver Creek (EEUU), en el que fue tercero, se estrenó en el mejor sitio posible, en la monstruosa pista Streif, de 3.312 metros -con salida a 1.665 y un desnivel de 860-, que cubrió en un minuto, 56 segundos y 15 centésimas, veinte menos que el suizo Beat Feuz, actual campeón mundial de la disciplina y que había ganado hace una semana en Wengen antes su afición.

Hannes Reichelt, que, con 37 años, hubiese batido el récord de ganador de mayor edad y que el viernes ya había advertido de que sigue en plena forma, al acabar cuarto el supergigante, logró el tercer puesto final.

El veterano austríaco había marcado la primera referencia, al saltar a pista con el ‘1’ y bajar en un minuto, 56 segundos y 56 centésimas, que sólo mejoró de entre los primeros quince dorsales, con el 7, Feuz; que por sólo dos décimas no hizo ‘doblete’ en los dos ‘súper-clásicos’ -presentes en el calendario desde los años 30- tras ganar el pasado sábado, en el Lauberhorn de Wengen, el descenso más largo del calendario, de más de cuatro kilómetros.

Vincent Kriechmayr mantuvo en un puño al público presente en la elitista estación tirolesa, donde el descenso del Hahnenkamm es mucho más que un evento deportivo, convirtiéndose en todo un acontecimiento social. El austríaco iba marcando con gran diferencia los mejores parciales, que llegaron a ser de hasta siete décimas de ventaja superado el ‘Seidlalmsprung’, el salto que marca el ecuador de la terrorífica prueba austríaca.

Pero a Kriechmayr se le fue reduciendo la ventaja en la parte baja y se tuvo que conformar con el fuerte aplauso por una emocionante actuación tras perder fuelle tras la Hausbergkante -para muchos la curva más difícil de todo el circuito- y en el Steilhang de entrada en meta. En el que se habían accidentado de forma espectacular y, por fortuna, sin mayores consecuencias, el italiano Christof Innerhofer y el francés Johan Clarey.

Y cuando se veía tercero, a Kriechmayr lo sacó del cajón Dressen, que dejó boquiabiertos a todas las estrellas presentes en el glamuroso Kitzbühel, entre las que destacaron el actor y exgobernador de California Arnold Schwarzenegger, la gran leyenda austríaca Franz Klammer -cuyas históricas cuatro victorias en la Streif sólo superó casi treinta años después el suizo Didier Cuche- y otras figuras vinculadas, como no, al mundo de la velocidad.

Junto a los ya habituales Niki Lauda, triple campeón del mundo de F1, y el recientemente ‘jubilado’ Bernie Ecclestone, hasta hace poco mandamás de esa categoría; también se dejaron ver, entre otros, el ‘futurible’ campeón holandés Max Verstappen (Red Bull) y los motociclistas españoles Marc Márquez -séxtuple campeón mundial- y Pol Espárgaro, vinculados, al igual que el anterior, a uno de los patrocinadores principales del legendario descenso. Y que participaron luego en la competición benéfica, la ‘Kitz Charity Trophy’.

Kriechmayr se quedó fuera del podio por cinco centésimas y se clasificó por delante del suizo Marc Gisin, que, ‘calcó’ el quinto puesto que logró este sábado su hermana Michelle en el segundo descenso femenino de Cortina d’Ampezzo (Italia). En el que la estadounidense Lindsey Vonn elevó a 79 su propio récord de triunfos en Copa del Mundo y a 40 el de victorias en la prueba reina.

Otro alemán, Andreas Sander, firmó el sexto puesto, por delante del también sorprendente francés Brice Roger. No hubo ‘doblete’ del noruego Aksel Lund Svindal, cuyos esquís Head volaron el viernes aún más que los de su compatriota Kjetil Jansrud, que lo había secundado en el supergigante de la víspera.

Svindal, en cuyo brillante palmarés sólo falta un triunfo en la Streif, donde se había lesionado gravemente la rodilla derecha hace dos años, se conformó con la octava plaza. Y Jansrud fue décimo, por detrás del italiano Peter Fill, otro de los teóricos favoritos a los que sorprendió este sábado Dressen. Cuyo quinto puesto del pasado sábado en Wengen pasó demasiado inadvertido, cuando era toda una señal.

Decimoquinto en el ‘súper’ del sábado, Dressen volvió a subir a lo más alto del podio en un descenso de Kitzbühel 39 años después de que lo hiciese otro alemán, Sepp Ferstl, curiosamente, en la única edición que concluyó con dos vencedores, al marcar idéntico crono que otro Sepp, el austríaco Josef Walcher.

Con idéntico nombre que su progenitor (asimismo presente este sábado en el ‘Hahnenkammrennen’) Josef Ferstl acabó este sábado vigésimo en la Streif, dos puestos por detrás del resultado que obtuvo en el ‘súper’. Pero todo el protagonismo se lo llevó Dressen, que admitió “vivir un sueño” amplificado por lograr su primer éxito en tan legendario escenario.

Dressen saboreó la gloria, a tres semanas del descenso olímpico, en los Juegos de PyeongChang (Corea del Sur). Feuz se conformó con ser segundo, tras ganar en Wengen hace siete días. Y Reichelt, ganador en 2014, se quedó con la única estatuilla del rebeco que no tenía aún: la de bronce.

El rebeco de oro se lo llevó a su casa Dressen, la nueva estrella del deporte alemán. Además de los 74.000 euros de premio para el ganador.

Una cifra a la que apuntará este domingo el austríaco Marcel Hirscher, único séxtuple ganador de la general de la Copa del Mundo de toda la historia y líder de la actual, que buscará ante su público su quinta victoria seguida de la temporada en un eslalon, en otra pista mítica, la del ‘Gamslernhang’.