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Campeonato del Mundo de Ciclismo: Valverde por fin es de oro

El murciano gana el Mundial de ciclismo en Innsbruck. Ya era el ciclista con más medallas en la historia de los campeonatos, seis, pero nunca había subido al primer puesto del podio

  • Alejandro Valverde besa la medalla de oro que le acredita como campeón del mundo de Ciclismo.
    Alejandro Valverde besa la medalla de oro que le acredita como campeón del mundo de Ciclismo.

Tiempo de lectura 4 min.

30 de septiembre de 2018. 20:37h

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Domingo García Madrid. 30/9/2018

Alejandro Valverde no podía contener las lágrimas al cruzar la meta. Han pasado quince años desde su primera medalla en un Mundial, desde que en 2003 fue segundo en Hamilton por detrás de Igor Astarloa. Era el tiempo en que España encadenaba mundiales. El de Astarloa era sólo un paso intermedio entre los tres de Óscar Freire. Y el siguiente, el heredero del arcoíris parecía Alejandro Valverde. Pero con los años sólo había podido convertirse en el hombre con más medallas de la historia de los mundiales. Pero ninguna era de oro.

Hasta que llegó Innsbruck y por fin pudo abrazarse a Escámez, su masajista, como campeón del mundo. Era el momento de los gritos de alegría y de los abrazos. De Jon Izagirre, de Mikel Nieve, los primeros del equipo español en llegar detrás de él, los últimos en abandonarle en la carretera. Después llegaron los demás. Y con ellos el abrazo de Nairo Quintana, su compañero en Movistar. Todos saben lo que significa este oro para Alejandro. También José Luis López Cerrón, el presidente de la Federación. Los dos fundieron sus lágrimas en un abrazo tras la línea de meta.

El oro, por fin, es el premio para Valverde, pero también para toda la selección que ha trabajado para él y para Javier Mínguez, el seleccionador, que sufría cada vez que veía a Alejandro con los mejores en las etapas decisivas de la Vuelta. Porque el Mundial era su objetivo desde el comienzo de temporada, pero no se guardó nada en la carrera española. La peleó hasta el último momento, aunque se quedó fuera del podio en el último momento. Pero si alguien es capaz de recuperarse de los esfuerzos, a pesar de los 38 años, es Alejandro. Igual que se recuperó hace un año de una lesión de rodilla que hubiera retirado a cualquier otro.

El equipo hizo todo lo que tenía que hacer para que Valverde fuera campeón. Jesús Herrada trabajó en las primeras horas, Castroviejo endureció la segunda mitad de la carrera cuando otras selecciones ya habían trabajado para contener la escapada que se marchó desde el comienzo. David de la Cruz y Omar Fraile controlaban los movimientos enemigos. Y Mikel Nieve e Ion Izagirre aguantaron con él hasta el penúltimo momento. Nieve, que no ha corrido la Vuelta, era una de las apuestas del seleccionador, Mínguez, un gregario de confianza cuando la carretera se pone cuesta arriba y dio la razón al técnico en su elección.Valverde estuvo atento cuando se quedaron solos los favoritos. Alaphilippe, uno de los más temidos, perdió pie con los mejores demasiado pronto, antes de que se terminara la última subida y el italiano Gianni Moscon tampoco fue capaz de superar el último repecho. Quedaban más de diez kilómetros para la meta y por delante ya sólo estaban el canadiense Michael Woods y el francés Romain Bardet al lado de Alejandro.

Por detrás, retorciéndose con la bici en las últimas rampas, llegaba Tom Dumoulin. Por eso Valverde apretó en el descenso, para que el holandés no llegara. Al menos así las medallas estarían repartidas. Pero era inevitable la llegada de Dumoulin en el llano final. Todos vigilaban a Valverde y Valverde estaba pendiente de Dumoulin, que quiso lanzar un ataque nada más unirse a los tres de cabeza. Pero Alejandro estaba atento y el holandés se arrepintió. Todas las miradas estaban pendientes de Alejandro, que tuvo que tomar la cabeza del grupo. Midió las distancias y arrancó a falta de 300 metros. Woods fue el primero en responder y también el primero en renunciar a la persecución. Fue superado por Bardet en el esprint, pero era el español el que levantaba los brazos. Por fin. “Tengo que agradecer al equipo, a la selección, que ha estado de diez, todos atentos. Yo he sabido estar ahí, he controlado la distancia para el esprint, ha sido un esprint muy largo, me han dejado toda la responsabilidad y cuando quedaban 300 metros he visto que era mi distancia y he arrancado. He conseguido vencer y es increíble”, explicaba todavía luchando contra las lágrimas. “Quedar campeón del mundo es un sueño para mí, muchas veces he quedado cerca, había ganado seis medallas, pero ninguna de oro. Sabía que no tenía que fallar, que tenía que estar ahí, no podía fallar a la gente, a la selección, que ha estado en todo momento conmigo y es increíble”, afirmaba.

El Mundial dejó de ser un sueño cuando subió al podio y el presidente de la UCI, el francés David Lappartient, le puso el maillot arcoíris. Peter Sagan, el campeón del mundo los tres años anteriores, le entregó la medalla de oro y sus hijos, Pablo y Natalia, subieron al podio con él vestidos de arcoíris. Una imagen para la historia, como la emoción de Natalia, su mujer, grabando el momento más bonito de la carrera de Alejandro con el teléfono móvil. La séptima, por fin, es de oro.

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