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Froome impone su ley en la crono de Logroño y refuerza el liderato

En la general, Froome sigue al mando con Nibali segundo a 1.58 minutos y Kelderman tercero a 2.40. Contador pasa al quinto puesto de la general a 4.58

  • El ciclista británico del equipo Sky, Chris Froome, durante la contrarreloj individual
    El ciclista británico del equipo Sky, Chris Froome, durante la contrarreloj individual

Tiempo de lectura 4 min.

05 de septiembre de 2017. 22:10h

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Domingo García 5/9/2017

El reloj escoge a los mejores y es algo más que una simple casualidad que los cinco mejores de la etapa sean ahora los cinco primeros clasificados de la general. La etapa, que salía desde el circuito de Los Arcos, se convirtió en un homenaje a Ángel Nieto. El kilómetro 13 de carrera pasó a identificarse como el 12+1 con su correspondiente pancarta. No era un día para actores secundarios, a pesar de que Chris Froome corrió a ciegas durante gran parte de la etapa. «No tenía referencias de mis rivales. Pensaba que no me daban información porque no eran buenas noticias», confesaba después el británico. Iba rumiando su imaginada derrota sobre la bicicleta, acercándose a un escenario casi trágico hasta que a falta de ocho kilómetros Nicolas Portal, su director, le dijo que ya estaba en condiciones de pelear por la etapa.

Para entonces ya había marcado el mejor tiempo en el último tramo intermedio. Kelderman lo había superado en el primer punto cronometrado, pero al líder de la carrera no le sorprende. Lo tenía todo calculado. La primera parte de la contrarreloj era más exigente, más empinada, y sabía que sus rivales iban a esforzarse por ganar tiempo. Él prefería ir más tranquilo, marcar un ritmo que pudiera mantener durante los 40 kilómetros de la etapa. El maillot rojo de la Vuelta no cambia su manera de correr. Igual que en las subidas no se acelera en busca de los rivales para atraparlos en seguida y los deja madurar hasta que los atrapa con su ritmo constante, ayer no quiso acelerar más de la cuenta. Aunque no tuviera referencias, aunque corriera a ciegas, Froome no renunciaba a ser Froome.

Contador había sido el primero en bajar de los 48 minutos. Clavó el cronómetro en 47:59. Froome lo dejó en 47 pelados. No era la superioridad esperada. Sólo fueron 29 segundos de ventaja respecto a Kelderman, que se sube al podio, de momento, y 57 sobre Nibali. Pero es tiempo suficiente como para que el líder esté tranquilo. Piensa Froome que su trabajo era conseguir el primer minuto de ventaja en las primeras etapas de la Vuelta y rematar en la contrarreloj. Para lo demás, le basta su equipo. «La primera semana sí tuve algún mano a mano con mis rivales por la general», recuerda. «Cuando conseguí mi primer minuto de ventaja pensé que lo mejor era que los compañeros neutralizaran los ataques. Es la mejor estrategia para las grandes vueltas», admite.

Ahora su ventaja es de 1:58 sobre Nibali, el hombre que más daño le puede hacer junto a Contador si hoy aparece la lluvia. Alberto hizo una gran contrarreloj, pero se quedó lejos del podio. Ahora está a 2:18 de Kelderman. Mucho tiempo que descontar al holandés, pero hay terreno para la batalla y Contador no tiene nada que perder. «Me quedan cinco días de carrera profesional, pero los días pasados por agua son complicados y se convierten en peligrosos. A mí me va bien», asegura antes de enfrentarse a Los Machucos. «No los he visto, pero me han dicho que es una auténtica barbaridad», dice.

Alberto, como Froome, tampoco modifica su forma de correr. Ayer tapó el potenciómetro para no preocuparse por los vatios que movía. «He corrido por sensaciones», reconocía. Las mismas que le llevarán hasta Los Machucos.

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