Ciclismo

“Arriva Italia”. La rivalidad entre Coppi y Bartali y mucho más

El ciclismo italiano se dividió en dos, como el país, a partir de esa dualidad, pero hay mucho más en las páginas de este libro de Marcos Pereda

Coppi encabeza la ascensión al Alpe d’Huez en 1952, seguido de Bartali
Coppi encabeza la ascensión al Alpe d’Huez en 1952, seguido de Bartali

Italia es un país acostumbrado a dar grandes historias, Deportivas o de lo que sea, De ciclismo, por ejemplo, como esa rivalidad entre Coppi y Bartali que dividió al país -porque nada entretiene más a un país que dividirse por algo para poder enfrentarse a los más cercanos-y que está en el origen de “Arriva Italia”, este libro con cubiertas rosas, porque ese es el color del ciclismo en Italia.

El color del que quiso vestirse Pedro Delgado en 1988. Pero en lugar del calor del triunfo encontró el hielo del Gavia. Ese es uno de los episodios que narra Marcos Pereda en «Arriva Italia». Uno de esos capítulos nuevos que añadió en esta reedición. Porque después de Coppi y Bartali Italia siguió siendo un país ciclista.

Portada de "Arriva Italia"
Portada de "Arriva Italia" FOTO: Libros de Ruta

Es un duelo que va más allá de lo deportivo o de lo político, un duelo de leyenda que deja para la posteridad frases como “Un uomo solo é al commando”. Ese hombre solo era Fausto Coppi y la frase se refiere a una de sus míticas hazañas en la carrera rosa. Una rivalidad que se trasladó también al Tour, donde eran compañeros en la selección italiano. ¡Qué difícil es convivir con el enemigo! Y ¡qué difícil es domar a dos estrellas! Sólo un mito como Alfredo Binda podía conseguirlo. Un mito a la altura de los otros dos.

Marcos Pereda recrea un periodo de la historia de Italia a partir del ciclismo desde esa dualidad entre Coppi y Bartali que no se acaba nunca. Una dualidad que se podía haber repetido en los 90 con Chiapucci y Bugno si no hubiera sido porque los dos se encontraron con un enemigo superior, Miguel Indurain al que el autor también dedica unas páginas en esa prórroga del “Arriva Italia” original.

Aunque el heredero real de aquellos mitos era un hombre solo que reunía dentro de sí mismo todas las dualidades posibles, Marco Pantani. “Un temblor incontrolable”, escribe Pereda de él. “¿Para qué ser como los demás si puedo resultar único?”, se pregunta.

Tan único como Coppi. O como Bartali, al que el autor define como “Un Schindler a pedales”. “A Gino Bartali se le ocurrió ser un héroe”, dice. Y lo consiguió Hay gente que aprovecha su fama para su propio beneficio. Gino la aprovechó para salvar vidas. La guerra, que le había robado alguno de sus mejores años, le permitió convertirse en un héroe silencioso