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«Gracias, chicos, hasta el próximo año»

Cristiano Ronaldo dejó varios mensajes en la celebración en Cibeles opuestos a lo que insinuó el sábado. Cantó el himno de la Décima, gritó ¡hala Madrid! y se despidió hasta la siguiente ocasión

  • Cristiano levanta al pulgar dirigiéndose a la afición ayer en Cibeles
    Cristiano levanta al pulgar dirigiéndose a la afición ayer en Cibeles

Tiempo de lectura 4 min.

28 de mayo de 2018. 08:48h

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José Manuel Martín Madrid. 27/5/2018

A no ser que tenga pensado venir a Cibeles a celebrar la Liga francesa con el PSG, parece que Cristiano está dispuesto a continuar en el Real Madrid. El portugués dejó ayer varios mensajes radicalmente opuestos a lo que insinuó el sábado, cuando hablaba en pasado de su paso por el club blanco. Si después del partido dijo que había sido bonito jugar en el Madrid y que en unos días anunciaría algo, ayer se le vio sonriente en la celebración, por momentos fue el líder de la fiesta, cogió el micrófono tanto en el balcón de la Puerta del Sol como junto a la estatua de la diosa y se atrevió a cantar el himno de la Décima. Tan animado lo vio el encargado de la música que bajó el volumen para dejar que el portugués completara él solo el estribillo.

«Hala Madrid y nada más»

Eso dice la canción y eso parece que piensa Cristiano a pesar de sus declaraciones previas. Tiene contrato en vigor y Sergio Ramos ya le ha advertido de que no va a estar mejor en ningún otro sitio. Esto lo sabe Ronaldo, interesado en sentarse con el presidente para revisar sus condiciones salariales, pero no a buscar una salida después de la gran segunda mitad de temporada que ha realizado. No marcó en la final, pero sí ha terminado como el mejor anotador de la Liga de Campeones. Ha hecho quince tantos, quedándose a dos del récord en una edición que él mismo tiene. CR7 y el Real Madrid son un binomio perfecto que ninguna de las partes quiere romper ahora. «Todo el mundo sabe que es un jugador importantísimo para nosotros y esperemos que siga», decía Isco. «Creo que se va a quedar», completaban Casemiro y Marcelo. El vestuario está muy unido y el propio Ronaldo lo confirmó colgando en las redes sociales una foto del grupo con la leyenda: «el mejor equipo del mundo». Tuvo varias ocasiones claras ante el Liverpool, pero no encontró esos goles que calman su hambre de seguir sumando. Algo que podrá hacer la temporada que viene en busca de regresar otra vez a Cibeles. Un lugar desde el que se despidió ayer con una frase bastante clara: «Gracias, chicos, hasta el próximo año», soltó por megafonía cuando el grupo se bajaba de la pasarela que se había colocado junto a la estatua. Sabía lo que hacía y está claro que quiso dejar ese mensaje a la afición.

Se siente querido

Su relación con la grada ha pasado por momentos complicados, pero a día de hoy es buenísima. Es consciente de que el madridismo le adora y le considera su máxima estrella. Siempre es el nombre más aclamado al leer las alineaciones y su grito de guerra, el famoso «¡siiiiuuuuu!», ya es un clásico en el Bernabéu. Quizá por eso se despidió hasta el año que viene y se encargó de que el recado llegara a ese público que se quedó sorprendido con sus palabras del sábado en pleno éxtasis.

Bale, más discreto

El galés, fiel a su personalidad, adoptó un papel mucho más secundario en la fiesta de la decimotercera Copa de Europa. Reconoció que necesita jugar más minutos y que va a tener que sentarse con su representante si Zidane no se los puede garantizar. Cristiano sí los tiene, su caso es distinto y su rol en la celebración también. En la visita a la sede de la Comunidad de Madrid dijo unas palabras, después de que los presentes le pidieran que botara, primero, y que se quedara después. «Muchas gracias por todo el apoyo que siempre sentimos de vuestra parte», aseguró el portugués, que cuando acabaron las visitas oficiales se sacó la camisa por fuera y se aflojó la corbata. El presidente de la Comunidad de Madrid y atlético confeso, Ángel Garrido, y la alcaldesa Manuela Carmena felicitaron a los campeones. El primero reconoció que los blancos son el mejor club del mundo y la regidora de la ciudad regaló una vez más esas medallas de chocolate rellenas que no se pueden comprar. «Son sólo para los campeones», reconoció.

«Hacemos normal lo anormal», dijo Sergio Ramos. «Es una rutina que esperemos se repita infinitamente. Estamos creando una dinastía blanca», añadió el capitán, que volvió a susurrar a la Cibeles al oído.

«Es entre ella y yo»

Lo que el sevillano le dice a la diosa es un secreto entre ambos ante del ritual de colocarle una bandera en el cuello y la bufanda en la cabeza. En lo más alto también estuvo Marcelo y la «orejona» para una foto que se mantendrá en la memoria. Antes de salir camino del Bernabéu, Ramos quiso contestar a Juanfran y entonó el cántico de «que se enteren quién manda en la capital». Theo Hernández le hizo un guiño a su hermano Lucas al asegurar que acababan de pasar por Neptuno «y no había mucha gente». La Supercopa de Europa más madrileña de la historia, el 15 de agosto en Tallin (Estonia) ya se ha empezado a jugar, en lo que será un derbi de la ciudad por el primer título del curso. Los rojiblancos han ganado la Liga Europa y han sido segundos en España. Los blancos terminaron terceros el torneo liguero y acaban de conseguir la Champions número 13. Ambos han conseguido que Madrid sea ahora mismo la capital del fútbol.

«Se dice pronto, señores»

«Vamos, más energía, que somos trece veces campeones de Europa, se dice pronto, señores», gritó Ramos a la afición en Cibeles. Después de descansar del viaje los futbolistas llegaron con las fuerzas intactas a una celebración que continuó en el Bernabéu con la promesa de empezar ya a buscar la próxima Liga de Campeones. Es lo que exige un club como el Madrid.

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