Vuelta a España

El aprendizaje de Nairo

El colombiano asume que el sufrimiento del Tour le ha hecho aprender a comportarse como un líder.

Nairo Quintana quiere asegurar hoy el liderato
Nairo Quintana quiere asegurar hoy el liderato

El colombiano asume que el sufrimiento del Tour le ha hecho aprender a comportarse como un líder.

La temporada comenzó para Nairo Quintana con un sueño, el «sueño amarillo» difundido por el equipo Movistar con esa etiqueta a través de las redes sociales. El colombiano fue tercero, pero nunca estuvo en condiciones de disputar la victoria a Froome. «No lo tomo como decepción. Estoy muy bien en el World Tour, lo que significa que el año ha sido bueno y la progresión, importante. He confirmado el liderazgo que tengo, no sólo en el equipo sino también en el pelotón», asegura. Nairo se presenta ya como el único jefe de Movistar. Ayer compareció en la rueda de prensa del día de descanso acompañado sólo por Eusebio Unzúe. Era la primera vez que no aparecía junto a ellos Valverde, que se hundió el día del Aubisque. «Ha apostado por las tres grandes y sabíamos que iba a pagar ese capricho algún día. Es un corredor de mucha tranquilidad y necesitamos que esté con nosotros», reconoce.

Del Tour, Nairo se trajo, además, un aprendizaje que puede ser decisivo. «Aprendí a, cuando el cuerpo te derrota, tener los pies en el suelo y la cabeza en su sitio. En el Tour he tenido que seguir adelante, ser el líder del equipo. No podía dejar al equipo abandonado y debía tomar las riendas. He crecido muchísimo», dice. Aunque para el mánager del Movistar, ese sueño amarillo fue demasiado pesado para él y le llegó demasiado pronto, Nairo ya piensa en ganar el Tour del año que viene. «El sueño amarillo sigue vivo. Todas estas situaciones de este año nos hacen aprender a seguir preparándonos», asume.

Pero antes piensa en ganar la Vuelta, que hoy afronta la inédita subida de Mas de la Costa. El objetivo del líder es salir después de la contrarreloj con la misma ventaja que tiene ahora. Para ello deberá atacar en la última subida, una rampa que alcanza porcentajes de desnivel del 21 por ciento en algunos tramos. Chris Froome no la conoce, aunque cree que eso no será decisivo. Contador sí la ha reconocido. «Va a ser durísima. Se suben casi 3.700 metros con una temperatura de 40 grados. Va a ser difícil y las diferencias, mucho mayores que en Peña Cabarga».

Alberto ha ganado ya las tres Vueltas en las que ha participado. Quizá el porcentaje disminuya ahora. «Hasta ahora había tenido el cien por cien de efectividad. Parece que se va a quedar en el 75». Froome no la ha ganado nunca, pero asume que tendrá que esperar para ganarla. «Amo correr la Vuelta. Seguiré luchando».

Contador es el más distanciado de los favoritos en la general, pero todos le vigilarán por ser el más imprevisible. «El podio no es el objetivo», advierte. Y añade: «Queda carrera hasta Madrid. Pueden pasar muchas cosas, pero está difícil». Froome y Alberto lo intentarán, pero los dos están muy lejos de Nairo. Y Nairo cada vez está más cerca de Lucho Herrera, el primer «escarabajo» en ganar una grande. «Lucho ha sido y será grande. Para nosotros sigue siendo nuestro héroe. Si gano, los jóvenes verán la historia de otra manera y los dos seremos recordados». Quintana ya tiene un Giro. La Vuelta le espera el domingo.