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miércoles 17 julio 2019
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El Atlético se derrumba

Pierde en Bilbao ante el Athletic (2-0) y no disparó a puerta hasta la prolongación

  • Saúl intenta salvar un fuera de banda durante el partido
    Saúl intenta salvar un fuera de banda durante el partido /

    REUTERS

Tiempo de lectura 2 min.

16 de marzo de 2019. 20:27h

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Domingo García.  16/3/2019

El Atlético pretendía aspirar a todo, pero es imposible sin disparar a nada. Se marchó de la Liga de Campeones por la puerta de atrás, arrollado por la Juventus y por Cristiano Ronaldo y de la Liga se está yendo poco a poco. El partido de Bilbao demuestra que algo no está bien en el equipo de Simeone. En la Champions terminó el partido sin disparar entre los tres palos y estuvo más de noventa minutos sin saber si Iago Herrerín tenía un buen día o no. Fue en la prolongación cuando el portero del Athletic tuvo que despejar un disparo lejano de Thomas. Antes, Morata había mandado fuera la pelota cuando sólo tenía que empujarla después de un cabezazo de Rodrigo en un córner.

El Cholo quiso superar la incapacidad ofensiva de su equipo juntando en la alineación a Diego Costa, Morata y Griezmann. Pero ninguno fue capaz de cambiar la inercia del Atlético. Griezmann sigue desaparecido. No tiene apenas incidencia en el juego del Atlético, ni cuando juega como segundo delantero ni cuando se retrasa, como sucedió en Bilbao. El francés es el síntoma de lo que le sucede al Atlético. No está y sin él, el equipo rojiblanco pierde gran parte de su esencia. Y Oblak tampoco hace milagros. Para, pero da la sensación de ser más frágil que semanas atrás. Como todo el Atlético.

El equipo de Simeone ha perdido la firmeza que le ha hecho grande en España y en Europa en los últimos años. El partido de ida contra la Juventus en la Champions fue una exhibición del Atlético de siempre. Pero parece que se hubiera vaciado en ese partido.

El Athletic tampoco era un rival impresionante, que forzara que el Atlético se convirtiera en un equipo menguante. Pero tiene confianza en Williams, en sus carreras y en su remate. Su potencia física fue el principal problema para el Atlético, que por ahí se rompió. Marcó el primero después de un pase de Córdoba, que acababa de entrar al campo, y parecía que el partido no daba para más. Pero apareció Kenan Kodro para juntarse con Ibai Gómez y marcar el segundo, aunque tuvo la ayuda de Giménez, que desvió la pelota para que pasara por encima de Oblak.

El Atlético ha dejado de ser él mismo y por el camino se ha dejado sus opciones de ganar la Champions y la Liga en la misma semana. Del golpe de Turín no es tan fácil recuperarse.

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