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Real Madrid

El guía de la leyenda

Zinedine Zidane sumó su tercera Copa de Europa consecutiva y llevó al Madrid a un hito histórico. El manejo del vestuario y aprovechar a todos los futbolistas ha sido la clave

Zidane, con la medalla de campeón y cerca del trofeo de la Champions
Zidane, con la medalla de campeón y cerca del trofeo de la Championslarazon

Zinedine Zidane sumó su tercera Copa de Europa consecutiva y llevó al Madrid a un hito histórico. El manejo del vestuario y aprovechar a todos los futbolistas ha sido la clave

Zidane le bastaba con sentarse, como aficionado en la grada a ver los partidos del Real Madrid para ser una leyenda del club blanco. Porque le bastaba con su gol en la final de la Novena. Pero uno no puede hacer otra cosa que seguir su instinto, lo que le llama desde dentro: y a Zidane su destino le pedía volver a sentir de cerca el césped. La edad ya no le permitía ser futbolista, pero con sus conocimientos le sobraba para ser entrenador. Y ahora la leyenda ha conducido al Madrid a la leyenda. Después del Madrid de Di Stéfano, del Ajax de Cruyff y del Bayern de Beckenbauer, un equipo ha vuelto a conquistar la Copa de Europa tres años consecutivos.

Conocimiento y mano

Días antes de la final de Kiev, Zidane asegura riéndose que no era el mejor «tácticamente, como decís vosotros», refiriéndose a la Prensa, pero que a cambio tenía su experiencia en el Real Madrid y en el fútbol de élite, su convivencia durante años en vestuarios donde los egos rebasaban las paredes, para saber llevar la actual plantilla blanca. Ha vivido de todo Zizou como entrenador de la primera plantilla: el éxito casi siempre, pero durante algunos momentos, días duros, sobre todo en el otoño de esta temporada, y nunca ha perdido el liderazgo del grupo. Incluso tomando decisiones que pueden considerarse arriesgadas, como decidir no fichar a Kepa para no romper la armonía del grupo. Keylor Navas ha vuelto a ser decisivo. Pero es que, además, tácticamente, el técnico francés ha demostrado que cada vez tiene más experiencia y toma decisiones con las que influye en los partidos. O bien en los equipos titulares o bien cuando se está desarrollando el encuentro. Ha sido la campaña que más se ha notado la mano táctica del entrenador francés.

Talante

Esta temporada, por todo lo que ha sucedido, ha sido una prueba de fuego para Zidane, al que se le había visto en el éxito, pero no se había comprobado su capacidad de resistencia en los malos momentos. Y su forma de actuar no ha sorprendido a nadie: no ha variado el talante, no ha buscado culpables como suelen hacer todos los entrenadores cuando llegan las derrotas. Zizou se ha mantenido en su tono, ampliando la sonrisa incluso. Ha cargado con todo el peso y siempre ha confiado en que las cosas iban a ir bien. Y tenía razón.

Un grupo unido

Con Zidane al mando, el vestuario se ha mantenido sereno en los días de tormenta. Zidane es el entrenador y Sergio Ramos es el capitán, el futbolista que cuida para que nadie reme en la dirección que no debe. La jeraquía del capitán es indudable. De Cristiano a los jóvenes, que siempre se refieren a Sergio Ramos como el hombre que ayuda a todos y a quien se tiene que escuchar para saber lo que hay que hacer en cada momento. Lo dijo Zidane antes de la final: con un vestuario que no está unido puedes ganar una temporada, pero no puedes firmar un ciclo como el que está haciendo estos años el Real Madrid.

Benzema y Bale

Que el vestuario ha salido bien de los momentos difíciles se ven en el papel que tuvieron Benzema y Bale en Kiev. Quizá los dos jugadores que peor lo han pasado durante el año porque su estado de forma les impidió mantenerse con regularidad en el equipo titular. Sin embargo, su papel contra el Liverpool fue estelar. El francés firmó un encuentro soberbio, en su mejor versión de hombre de equipo a la que ha añadido la de delantero pillo. Mientras que Bale saltó al campo por Isco con una misión: resolver el partido. Y, como otras veces, no falló.