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El peligro de un Girona-Barça en Estados Unidos

El partido que está manejando LaLiga para que se dispute en Norteamérica podría convertirse en un altavoz para la causa independentista.

  • El partido entre el Girona y el Barcelona podría convertirse en una masiva manifestación independentista en EE UU
    El partido entre el Girona y el Barcelona podría convertirse en una masiva manifestación independentista en EE UU
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

28 de agosto de 2018. 23:49h

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Enrique Gozalo.  Madrid. 28/8/2018

No hay confirmación oficial de la fecha y de los equipos que disputarán el primer partido de la historia de LaLiga en Estados Unidos porque Javier Tebas, el presidente de la patronal, espera a que amaine el temporal de las quejas de jugadores, clubes y aficionados para poner nombre y día al encuentro de la discordia. Hay un contrato firmado con la multinacional Relevant por quince años y hay que cumplirlo. Y el primer compromiso, no hay marcha atrás, salvo una huelga de los jugadores, llevará el choque Girona-Barcelona a tierras estadounidenses. Miami se perfila como la ciudad elegida para el debut de LaLiga en USA y la fecha es el 27 de enero.

Hasta aquí, todo más o menos normal, dentro de lo que supone jugar un partido en Estados Unidos con el consiguiente desplazamiento –7-8 horas de vuelo desde España– y la movilización e intendencia de los equipos contendientes, los árbitros, aficiones y hasta el VAR.

Pero hay varios inconvenientes y serios. Un Girona-Barcelona en Estados Unidos podría servir a los soberanistas para sus reivindicaciones políticas y trasladaría el «procés» a Miami. Puigdemont está muy vinculado a Girona, ciudad de la que fue alcalde, y el partido podría ser un escaparate para otra de sus particulares reivindicaciones fuera de España. En el estadio de Montilivi –el Girona actuaría como local– y en el Camp Nou son habituales las parafernalias independentistas. Lazos amarillos, proclamas, esteladas, el ritual del minuto 17, pancartas reclamando la independencia... Todo un paisaje ajeno al fútbol y fuera del ordenamiento jurídico español. Ese riesto, más que cierto, no le hace ninguna gracia a Javier Tebas.

Otro problema es la compensación que recibirán los abonados del equipo al que le tocaba actuar de local. ¿Qué pasará con los 10.500 socios del Girona que contaban con la visita de Messi como uno de los grandes partidos de la temporada? ¿Cómo los compensa LaLiga? Se barajan dos propuestas para que los aficionados de Montilivi no se sientan perjudicados, aunque de momento no se ha concretado ninguna. Una idea es que LaLiga compense al club económicamente para que así pueda rebajar el precio de los abonos. Si no fuera en esta temporada tendría lugar en la siguiente al verse privados de presenciar un duelo contra el Barcelona, un derbi catalán que hubiera reventado Montilivi como sucedió el curso pasado.

La otra idea de LaLiga pasaría por pagar el viaje a los Estados Unidos a los aficionados del Girona. Parece una locura, pero Javier Tebas no descarta está propuesta. Habría que hacerla con tiempo para que los socios se apuntasen al viaje, consiguieran el visado para entrar en Estados Unidos y para que la LaLiga pudiese contratar los vuelos charters necesarios para desplazar a los aficionados hasta Miami. El partido se jugaría al mediodía local, a las 20:45 hora española. Esta posibilidad no ha hecho ninguna gracia a la afición gerundense que ya se ha manifestado de forma masiva contra la posibilidad de que el derbi se juegue lejos de su estadio.

El partido corresponde a la jornada vigésimo primera y está previsto para el 27 de enero. Un mes en el que la Champions está parada y en el que se disputa la Copa del Rey. El derbi se jugaría entre la eliminatoria de cuartos de final de la Copa. Lo lógico es que el conjunto azulgrana continue en la competición. Y que el Girona depende de los rivales. Habría que mover quizá alguna fecha, pero el perjuicio no sería el mayor de los problemas.

LaLiga cree que lo primero es tener bien atada la logística, tener el visto bueno de los socios para luego acometer la negociación con los futbolistas. David Aganzo, presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), fue muy claro tras la reunión con los capitanes de Primera División. El «no» inicial es rotundo. El sindicato no encuentra nada positivo en el «invento» de Tebas y está molesto por la política de hechos consumados de la patronal. Hasta Julen Lopetegui se ha posicionado sobre el particular. «Estoy alineado con los jugadores. Tienen argumentos y razones para pensar lo que piensan. Yo no lo veo», manifestó el entrenador del Madrid. Gerard Piqué lamentaba el estado del césped de Valladolid y argumentaba que «quieren llevar un partido a Estados Unidos y no arreglan esto que es primordial», decía a la conclusión del choque de Zorrilla.

El caso es que el contrato con Stephen Ross, fundador de Relevent, dueño de los Miami Dolphins y de la International Champions Cup, el torneo que de disputa en verano con los mejores equipos europeos, está firmado y debe jugarse esta temporada. Está por ver que el «peligroso» Girona-Barça termine disputándose en Miami.

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