El pie de los All Blacks

El apertura Dan Carter, el mejor anotador de la historia del rugby internacional, conduce a Nueva Zelanda a su cuarta final mundialista

Dan Carter fue decisivo para el triunfo de los neozelandeses ante Suráfrica
Dan Carter fue decisivo para el triunfo de los neozelandeses ante Suráfrica

El apertura Dan Carter, el mejor anotador de la historia del rugby internacional, conduce a Nueva Zelanda a su cuarta final mundialista

Los «All Blacks», la selección de rugby de Nueva Zelanda, conforman el mejor equipo de la historia del deporte. Ningún otro acumula un porcentaje de victorias cercano al 80% desde 1895, cuando comenzaron su andadura internacional. Sin embargo, sobre los hombres de negro se cierne una maldición en la Copa del Mundo, competición que se encuentra en la fase decisiva de su octava edición. Los neozelandeses, que dominan de forma ultrajante en los cuatrienios entre dos mundiales, sólo han alzado dos veces el trofeo William Webb Ellis, y nunca fuera de su guarida de Auckland, el Eden Park.

Ayer, en la semifinal contra Suráfrica disputada en Londres, planeó durante todo el partido el fantasma de una larga maldición. Frenados por la defensa de hormigón de los «Springboks», los oceánicos creyeron revivir la pesadilla de 1995, cuando el quince liderado por el legendario Jonah Lomu hincaba la rodilla en Johannesburgo, ante la mirada de un Nelson Mandela que cimentó en ese título la reconciliación nacional entre negros y blancos. Handre Pollard, el joven apertura surafricano, martilleó los palos neozelandeses como hace veinte años lo hiciera Joel Stransky mientras Julian Savea, el ala a quien el mundo del rugby designó como el nuevo Lomu tras su exhibición de la semana pasada ante Francia, se mostraba igual de impotente que su ilustre antecesor.

Era el momento de los grandes hombres, el día en el que las estrellas no pueden arrugarse. Y Nueva Zelanda, donde no es un tópico que el rugby es una cuestión nacional, pues los fracasos de los All Blacks en los mundiales arrostran caídas en picado de la bolsa y hasta han hecho tambalearse gobiernos, se encomendó a Dan Carter, uno de los dos jugadores de la plantilla neozelandesa (el otro es el capitán, Richie McCaw) que ha conseguido ser nombrado dos años mejor jugador del mundo. Carter, de 33 años y que pondrá fin a su carrera internacional tras la Copa del Mundo para fichar por el Racing de París, disputa su tercera cita mundialista, torneo en el que jamás ha brillado. En 2007, sufrió la debacle de Cardiff cuando Francia, contra todo pronóstico, eliminó a Nueva Zelanda en cuartos de final, la única ocasión en la que los All Blacks no han alcanzado las semifinales. Aquella noche en Gales, el apertura quedó señalado por la acción del ensayo decisivo francés, en la que se dejó hipnotizar por la magia de Freddy Michalak, su homólogo galo.

Hace cuatro años, Nueva Zelanda ganó el título en casa pero él no pudo colaborar porque una lesión durante la primera fase lo obligó a abandonar la concentración. Inglaterra 2015 se presentaba como su última oportunidad para brillar en la Copa del Mundo, pero hace tres semanas, después del duelo ante Georgia, la prensa especializada cargó contra él debido a su flojo porcentaje de acierto en el pateo. Los analistas reclamaron la titularidad del joven Bauden Barrett y Carter se obligó a prolongar cada entrenamiento con largas sesiones de puntapiés a palos. Toda una cura de humildad para el mejor anotador de la historia del rugby internacional, que superará durante esta Copa del Mundo los 1.500 puntos, 300 más que la leyenda inglesa, Johnny Wilkinson.

Ayer, en la primera mitad, Dan Carter ya anunció su intención de no fallarle a los All Blacks con una transformación desde la esquina al ensayo de Keino. No quería dejarse ningún punto por el camino. Pero el gesto que cambió el curso del encuentro fue al inicio de la segunda mitad, cuando los suyos estaban en inferioridad numérica y perdían 7-12. Tras robar su delantera una touche, Dan Carter recibió el pase de Aaron Smith con la defensa surafricana en las narices, lo que no le impidió armar a toda velocidad su pierna izquierda para anotar un drop –disparo a bote pronto– que cortaba de raíz la intención del rival de distanciarse.

El segundo ensayo de Nueva Zelanda también fue junto al banderín, lo que no impidió a Carter sumar los dos puntos adicionales con otra transformación estratosférica que, a la postre, marcaría la exigua diferencia final (20-18).

Pero los All Blacks son sinónimo de excelencia y ésta sólo la alcanzarán Carter y sus compañeros si revalidan dentro de seis días su título universal. Todavía le queda, pues, una misión a este hombre de negro, al apertura cuyo pie añade precisión al rugby demoledor de Nueva Zelanda.

Argentina sueña con la finalísima

La segunda semifinal de la Copa del Mundo enfrentará hoy (17:00 horas) en el estadio londinense de Twickenham a los pumas con los wallabies o, lo que es lo mismo, a Argentina y Australia. Los australianos son los grandes favoritos para completar la final pronosticada, el derbi oceánico, pero el joven equipo argentino está dispuesto a vender cara su piel. Sería la primera vez que los sudamericanos, que fueron terceros en 2007, disputasen el título mundial. Su espectacular progresión se debe a su inclusión hace cuatro años en el Rugby Championships, un torneo anual con las otras tres grandes selecciones del hemisferio sur y que ha habituado a los siempre combativos argentinos a competir al más alto nivel.