MENÚ
viernes 23 agosto 2019
19:29
Actualizado

El único final posible para el Real Madrid

  • El gol de Jesé
    El gol de Jesé /

    JUAN MEDINA / REUTERS

Tiempo de lectura 2 min.

19 de mayo de 2019. 13:55h

Comentada
José Aguado 19/5/2019

ETIQUETAS

Se acabó la temporada y empieza la esperanza en el Real Madrid, a partir de ya mismo. El partido contra el Betis fue el fiel reflejo de la temporada: una derrota contra un equipo no necesariamente mejor, pero con algo más de puntería. Sin pasión, sin nada en juego y con ganas de cerrar el telón, ni siquiera hubo ganas o tiempo para despedidas emotivas. Primero porque nadie había dicho antes del partido que se iba a marchar y segundo porque no había en el Bernabéu ambiente para adioses. Quizá con otro resultado, quizá con un partido más alegre...Sólo hubo una ovación a Keylor al principio y más tarde cuando hizo un par de paradas. Fue lo más cerca que estuvo el estadio de decir adiós a uno de los suyos. Marcos Llorente jugó, pero su papel no fue especialmente destacado, mientras que Bale se pasó el choque en el banquillo, sin salir a calentar y con el marcador en contra, sus posibilidades de decir adiós se esfumaron. Un final posiblemente de acuerdo, no con sus méritos, pero sí con la relación con la grada madridista. Bale dejará trofeos, pero un leve recuerdo en el futuro.

Y hubo partido, a todo esto, aunque no fuera importante. Perdió el Madrid con la rutina, con la familiaridad con la que se ha acostumbrado este año a las derrotas. Ni Lopetegui ni Solari ni tampoco Zidane han conseguido cambiar el rumbo de un equipo que contra los de Quique Setién fue el de siempre: entregado al destino, dejándose llevar, sin un ápice de rebeldía.

En el descanso, Vinicius dijo a sus compañeros que había que correr más, pero apenas cambió la actitud en la segunda parte. Los mejores minutos del Madrid llegaron cuando Modric estuvo más activo, pero fue un rato breve; y lo más peligroso, cuando el balón llegaba a Vinicius y el Betis tenía que defenderle con dos defensas. Aún así se iba.

Hubo poco más: las paradas de Keylor, que nada pudo hacer frente a los goles y una actitud de curso, de fin de una época gloriosa. No está el equipo para pelear por nada y si cuando tiene ganas, no le salen las cosas, lo va dejando, sin pena y con la gloria ya conseguido años atrás. Se cierra la temporada, se echa el telón, se acaba. Empieza todo.

Últimas noticias