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El Madrid encuentra la fe en Sevilla y es colíder (0-1)

Zidane no era capaz de motivar a la plantilla. Ahora, después del encuentro en el Pizjuán, se puede decir que se puede contar con el Real Madrid para cualquier objetivo y presentar batalla en cualquier frente

  • Karim Benzema celebrando su gol ante el Sevilla en el Pizjuán / Ap
    Karim Benzema celebrando su gol ante el Sevilla en el Pizjuán / Ap

Tiempo de lectura 2 min.

23 de septiembre de 2019. 03:46h

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José Aguado 22/9/2019

Había que curar las heridas, darle la vuelta a un momento lúgubre y el Real Madrid se puso a ello con profesionalidad, con una seriedad y convicción admirables. En un momento difícil, en el que las dudas eran cada vez más acuciantes, el equipo sacó su carácter y dio un golpe de efecto para presentarse de nuevo en la temporada, casi empezar otra vez, pero esta vez con la prueba en la mano: no se ha olvidado de competir, así que cuidado.

Todo el caos de París se transformó en orden en Sevilla; nadie se despistió, el equipo no se partió y puso toda la intensidad necesaria para vencer en uno de los campos que más se le atragantaba en los últimos años. Se jugaba mucho Zidane en este envite y lo solucionó con el mismo equipo (sólo con Ramos en vez de Militao), pero con otra actitud en el campo. Su trabajo fundamental es convencer a tantos jugadores ofensivos para que mantengan la línea y que con el paso de los minutos no se olviden de mirar atrás. En París sucedió y fue en drama.

En Sevilla, de James a Hazard; de Bale a Benzema, todos estuvieron dentro del partido desde el primer minuto hasta el final, con las ideas muy claras y el equipo que parecía fuera de todo en el primer partido de la Champions mira a los rivales directos desde lo más alto de la clasificación. El fútbol va rápido y los análisis se hacen sin pensar en la tendencia, con lo visto en el último momento.

Y si contra el PSG se encendieron todas las alarmas y hubo quien decidió que el Real Madrid se tenía que despedir de todo y que Zidane no era capaz de motivar a la plantilla; ahora, después del encuentro en el Sánchez Pizjuán se puede decir, entonces, que se puede contar con el Real Madrid para cualquier objetivo y presentar batalla en cualquier frente. Es pronto para todo, también para esas afirmaciones, pero el equipo de Zidane tenía que cambiar de cara, limpiar el último encuentro y lo hizo.

Estuvo bien atrás y supo llegar arriba. En la primera mitad, gracias a un James tan trabajador como fino cuando llegaba a la media punta y después, en la segunda mitad, robando el balón arriba porque la defensa estaba, esta vez sí, bien posicionada, acompañando al resto del equipo. Robó Varane cerca de la portería rival y ahí, entre Bale y la insistencia de Carvajal construyeron el gol para el remate de Benzema.

Aguantó muy bien el Real Madrid después, sólo el gol en fuera de juego de Chicharito puso un poco de incertidumbre. En Sevilla solía sufrir el volcán que era el conjunto local. Pero lo calmó ayer: cuando más cerca estaba del fuego, tuvo la serenidad de volver a sentirse fuerte.

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