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España, campeona del mundo de baloncesto en una final perfecta

Trece años después la selección vuelve a ganar el oro en la Copa del Mundo

  • Los jugadores de la selección española celebran su triunfo
    Los jugadores de la selección española celebran su triunfo /

    EFE

Tiempo de lectura 4 min.

15 de septiembre de 2019. 16:56h

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Mariano Ruiz Díez 15/9/2019

España es otra vez campeona del mundo. Sí, campeona del mundo. Los chicos de Scariolo son la mejor selección del planeta. Trece años después del oro en Saitama ha llegado el oro en Pekín. El título más inesperado del baloncesto español llegó ante Argentina (75-95) en una final que por momentos recordó a la de 2006 ante Grecia. Por la autoridad, por el desarrollo del partido, por la solidez, por el extraordinario músculo competitivo, por el control de la situación, por las diferencias, porque son los partidos que les gusta jugar... España acostumbra a arrancar los grandes torneos gateando y los termina como Usain Bolt. La Copa del Mundo no fue una excepción.

En la final ni siquiera hizo falta superar una situación crítica. España gobernó el día definitivo como si fuese el Dream Team para volver a subir a lo más alto del podio.

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La pizarra de Scariolo marcó la final. Apostó por Oriola en lugar de Claver para detener la incesante producción de Scola. Y el eterno capitán de la albiceste se estrelló contra la defensa española. Fue el primer pilar para una gran arrancada. No se habían consumido los tres primeros minutos y España ya dominaba con autoridad (2-11).

La defensa era la de las grandes noches; la paciencia, la de los días de verdad. El estirón llegó hasta un 2-14 que empezó a restar Brussino con ocho puntos seguidos. Argentina debió recurrir a uno de los secundarios para parchear el buen comienzo español. El primer cuarto tuvo algo de montaña rusa. Porque al primer parcial de España, la albiceste contestó con otro de 11-0. Había una buena selección de tiro, pero la falta de puntería penalizó hasta que Scariolo movió el banquillo.

Las rotaciones fueron la solución. Con tres "bajitos" (Llull-Ribas-Rudy), España se volvió a escapar. El parcial favorable fue 1-9 gracias al tiro exterior de Rudy y al Willy más centrado de todo el campeonato. Tomó el relevo de Oriola en la vigilancia de Scola y aprovechó su desgaste. Hubo defensa, puntos, superioridad en el rebote. Los planes salían muy bien. La solidez de España se hizo más patente cuando Argentina decidió aumentar la temperatura atrás. El "Oveja" Hernández ordenó adelantar la presión defensiva, pero la selección encontró las maneras de seguir castigando la defensa rival. El parcial de salida fue de 0-8 (14-31, min 13). Era una diferencia impropia para todo lo que había en juego y un premio por no dar un paso atrás. España se las ingenió para que solo Laprovittola generase más problemas de los debidos. Al resto de amenazas las tuvo controladas. Por eso en el ecuador la única preocupación era la tercera personal de Ricky cometida cuando el tiempo se consumía. España mandaba por 12 y comandaba la final sin dejar un solo cabo suelto.

La selección se subió a hombros de Marc para cerrar el oro en el tercer cuarto. El pívot no necesitó una actuación ofensiva descomunal como el día de Australia. Se dedicó a mandar en los dos lados de la pista. Fue el núcleo de la soberbia defensa de España, anotó y regaló puntos a sus compañeros.

Con Scola desesperado (0/5 en el tiro a estas alturas de partido), España despegó (33-55). Argentina recurrió a medidas drásticas. Gallizzi salió para molestar a Marc y los ataques fueron vertiginosos en busca de triples imposibles. Era la única manera de desequilibrar el control con el que España mandaba. Argentina hizo honor a su campeonato y no se rindió jamás. Los arreones se quedaron en un amago (58-70, min 34 y 66-78, min 35). Scariolo pidió un tiempo muerto y recordó que "el partido es largo todavía". A estas alturas ya se trataba simplemente de sobrevivir. Y España lo hizo. Cuando el "Oveja" Hernández sentó a Scola y Campazzo, el oro ya tenía dueño.

En una final memorable, un grupo legendario, por primera vez sin miembros de los Juniors de Oro, se proclamó campeona del mundo.

75. Argentina (14+17+16+28): Campazzo (11), Garino (0), Brussino (8), Scola (8) y Delia (2) -quinteto titular- Deck (24), Laprovittola (17), Vildoza (2), Fjellerup (0), Gallizzi (0), Redivo (3) y Caffaro (0).

95. España (23+20+23+29): Rubio (20), Rudy (11), Hernangómez (11), Oriola (6) y Gasol (14) -quinteto titular- Llull (15), Claver (2), Ribas (5), Geuer (11), Colom (0), Rabaseda (0) y Beirán (0).

Árbitros: Maranho (Bra), Rosso (Fra) y Anderson (EE. UU.). Eliminados Hernangómez, Ribas y Brussino por cinco faltas.

Incidencias: 10.000 espectadores en el Wukesong Sport Center de Pekín. Partido correspondiente a la final de la Copa del Mundo.

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