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Fórmula Uno

Verstappen y el "modo pánico" en McLaren

El miedo ha tomado el «paddock» de McLaren ante la firme amenaza del neerlandés. «Si tuviera el coche de Norris, el Mundial ya se habría ganado», asegura "Mad Max"

Verstappen, en el circuito de Losail ASSOCIATED PRESSAP

El único campeón del mundo de Fórmula Uno desde 2021 se llama Max Verstappen. Conquistó su primer título en la última vuelta del inolvidable Gran Premio de Abu Dabi. La carrera se neutralizó y tras un magistral adelantamiento a Hamilton, que estaba sufriendo con los neumáticos y ya no tenía otra opción, logró el triunfo para estrenar su palmarés. En 2025, cuando todo parecía perdido, la mezcla de talento y pundonor lo ha llevado a meterse en la pelea con los McLaren en los dos últimos asaltos de la temporada.

El primero es este fin de semana en Qatar y con carrera Sprint incluida. Y todo con un monoplaza que se ha mostrado inferior a los de la escudería británica, pero sus pilotos, teniendo el mejor coche, no han sido capaces de apuntalar el campeonato por errores propios en la mayoría de los casos. También ha habido fallos en la escudería. El más evidente es que ha sido incapaz de nombrar a un líder. Incluso después de haber conquistado el Mundial de Constructores no se ha preocupado de afianzar su dominio con un único piloto. Y ahora el «modo pánico» se ha instalado en McLaren.

Max Verstappen está dispuesto a repetir la historia de 2007 cuando Ron Dennis, jefe entonces de McLaren, permitió la batalla entre Hamilton y Alonso… y el campeón fue Kimi Raikkonen.

Desde que empezó a correr en karting, Max Verstappen se mostró siempre como un piloto terrible. Sus compañeros hablaban y no paraban de su agresividad y de su «mala leche». Todo siendo un prodigio al volante. En cualquier categoría en la que debutaba comenzaba a sumar victorias de inmediato. Verstappen coincidió con pilotos como Leclerc, con quien ya tuvo sus más y sus menos, y además heredó la genética «guerrera» de su padre, el ex piloto de F-1 Jos Verstappen. Con apenas 18 años debutó en el Mundial, en el equipo Toro Rosso, y la temporada siguiente, en sólo cuatro carreras ascendió directamente a Red Bull. Debutó en Barcelona y ganó. Sólo unos meses antes había rechazado una oferta de Mercedes. No pudo ser una decisión más acertada.

Desde entonces se ha convertido en la pesadilla de cualquier piloto que pretendiera adelantarlo. El responsable de su llegada a Red Bull fue Helmut Marko, el ex piloto que dirige los destinos de los austriacos en el motor, designado por el multimillonario dueño de la compañía de bebida energética. Ahora está más discutido, pero con aquella maniobra hizo historia.

Verstappen no es sólo agresivo dentro de la pista. También es amigo de la guerra psicológica cuando sale del monoplaza. Cualquier declaración puede debilitar al rival y en Qatar ya lo ha puesto en práctica refiriéndose a sus rivales, Norris y Piastri: «A ellos les afecta más cuando alguien dice algo negativo, pero cada persona es diferente. A mí me da igual. Yo digo: ‘‘Da igual, puedes decir lo que quieras’’», asegura. «Cuando ya has ganado cuatro Campeonatos del Mundo, es increíble y realmente no debería estar en la pelea, pero estoy aquí», apuntó ante lo que está por venir. No se quedó ahí. El neerlandés asegura que si estuviera pilotando el McLaren de Norris, no se estaría hablando de un Mundial: «Ya se habría ganado, fácilmente».

La clasificación para la salida de la carrera Sprint es el más difícil todavía para «Mad Max». Tiene 24 puntos de desventaja con Norris y está igualado con Piastri. No tiene nada que perder porque hace escasas semanas estaba prácticamente eliminado de la ecuación por el título. Las dos carrera y media que quedan, hoy, mañana y el próximo fin de semana prometen mucha tensión.