El piloto que vive como una estrella del rock

Lewis Hamilton acaba de renovar con Mercedes a razón de 123.000 euros diarios, tiene avión privado y sube a Instagram todas sus fiestas.

Lewis Hamilton acaba de renovar con Mercedes a razón de 123.000 euros diarios, tiene avión privado y sube a Instagram todas sus fiestas.

Acaba de adquirir una mansión por 20 millones de euros, viaja a los circuitos en su propio avión privado (no de alquiler como muchos) y nunca deja atrás a su inseparable perro «Roscoe», que le acompaña a todo, incluso a las mejores fiestas. Lewis Hamilton es especial y tiene una forma de ver la vida al estilo de sus ídolos y referencias, desde Nelson Mandela a boxeadores como Muhammad Ali. Y no, no es el típico piloto de ahora que hace vida muy sana (aparentemente) lejos de las fiestas. Las monta y a unos niveles muy elevados. El pasado año ganó el título en el Gran Premio de México y horas después estaba en Miami de fiesta. Tiene contrato con un equipo de Formula 1 desde que tenía 11 años y en 2007 su jefe y mentor, Ron Dennis, le ascendió a esta categoría coincidiendo con Fernando Alonso, que no pudo soportar la idea de militar en un equipo volcado con un piloto inglés que el año de su debut le hacía frente a todo un bicampeón del mundo, como ya lo era el asturiano. Años después, Hamilton tiene cuatro coronas mundiales y, probablemente, el contrato más jugoso de toda la Fórmula 1: 45 millones de euros anuales. Es la cifra que se ha deslizado en los últimos días una vez que Mercedes ha anunciado que le renueva por dos años más. Tiene 33 y desde que llegó a la F-1, con apenas 21, siempre ha estados en el ojo del huracán. Fue capaz de «invitar» a su padre a que abandonara su papel de representante para firmar un acuerdo con la compañía «XIX Entertaiment», que entre otros ha llevado la trayectoria de artistas como Annie Lennox, los Beckham (David y Victoria) o Andy Murray y es la misma compañía que ha compartido negocios con Jennifer López y su exmarido Marc Anthony.

Hamilton es uno de los pilotos más feroces de la F-1, el más rápido y el más consistente, capaz de sacar al monoplaza lo que no tiene de competitividad. Pero lejos de eso, no ofrece, ni quiere, una imagen familiar o tranquila. En 2016 se le pudo ver en Barbados de fiesta «total» con la cantante Rihanna, con la cual se le relacionó después de romper con Nicole Scherzinger (cantante de las Pussycat Dolls) o recientemente con la modelo Gigi Hadid. En su escudería, Mercedes, regida por los estrictos cánones mezcla de alemán y austríaco, intentaron rebajar sus apariciones públicas en este sentido, pero la gestión de su cuenta de Instagram la lleva personalmente y publica, sin filtros, todas sus diversiones.

Se acaba de comprar una mansión en el lujoso barrio londinense de Kensington (comprada a Christopher Bailey, exdirector creativo de Burberry). De momento tiene contrato en la F-1 hasta 2020. Más allá de ese año no se le espera en este deporte. Quiere que la fiesta continúe, a toda velocidad, pero lejos de los circuitos.