Deportes

El #MeToo del fútbol femenino: guerra al depredador

Cuando la versión femenina del deporte rey parece dar pasos agigantados, una cascada de denuncias de acoso y abusos sexuales muestran el lado más oscuro de este deporte.

Los abusos en el fútbol femenino
Los abusos en el fútbol femenino FOTO: Archivo La Razon

El Futbol femenino avanza a pasos agigantados en todo el mundo, y también en España , donde cada vez son más las mujeres dispuestas a poner fin a ese mantra machista que establece que el deporte rey es solo para hombres. La Liga Iberdrola cada vez tienen más adeptos y equipos como Atlético o Barcelona han logrado récord de asistencia. Este auge del fútbol femenino español ha provocado que numerosas jugadoras extranjeras aterricen en la competición, incluida estrellas como Lieke Martens (FC Barcelona), galardonada con el The Best en 2017. Pero hay más... el Consejo Superior de deportes sigue trabajando en la profesionalización de la Liga Femenina, estatus que hasta ahora solo poseían la Primera y Segunda División del fútbol masculino. Pero no es oro todo lo que reluce...

El escándalo de EEUU abrió la veda

Una cascada de denuncias han vuelto a poner sobre la mesa esta semana la cara más oscura de este deporte. El pasado fin de semana eran las futbolistas de la liga de EEUU las que gritaban basta y obligaban a parar el campeonato. La Liga Nacional de Fútbol Femenino de Estados Unidos confirmaban que los órganos judiciales de la FIFA han abierto una investigación sobre el escándalo sexual en el que se ha visto involucrado un entrenador y que generó la suspensión total de los partidos. Las afirmaciones de dos exjugadoras de coerción, las amenazas y los abusos sexuales contra Paul Riley llevaron al despido de su cargo de entrenador del equipo de North Carolina Courage. Sinead Farrelly y Mana Shim fueron las futbolistas que denunciaron públicamente los abusos sexuales de Paul Riley en The Athletic y los acontecimientos se precipitaron.

El presunto acoso a Farrelly comenzó en 2011 cuando era jugadora del Philadelphia Independence de la ahora desaparecida Liga Femenina de Fútbol Profesional. Farrelly narró durante la entrevista que el abuso continuó cuando estaba con las Portland Thorns. Shim, una exjugadora de las Thorns, que antes había estado con las Houston Dash, también sufrió acoso. El equipo investigó las afirmaciones sobre Riley y las pasó a la liga después de despedirlo.

Pero por desgracia, no se trata de un caso aislado. En agosto ya se dieron a conocer diferentes acusaciones contra Richie Burke, entrenador del equipo Washington Spirit, de haber creado un ambiente machista y abusivo dentro del vestuario. Burke fue finalmente despedido tras una investigación.

El escandalo que sacudió Estados Unidos fue además el pistoletazo de salida a una auténtica campaña #Metoo en el fútbol femenino que, a los largo de esta semana, ha sacado a luz escándalos en diferentes países. En Venezuela, la Fiscalía abría una investigación contra el ex seleccionador nacional Kenneth Zseremeta y el preparador físico Williams Pino, después de que un grupo de 24 futbolistas venezolanas los denunciaran públicamente por abuso y acoso de sexual, según ha informado el fiscal general, Tarek Saab.

La jugadora del Atlético de Madrid, Deyna Castellanos, ha sido una de la que ha decidido sumarse a las denuncias contra Zseremeta, al que acusa de haber abusado sexualmente de una de ellas, además de haberlas sometido a acoso físico y psicológico desde 2013 hasta 2017.

Los 24 jugadoras afirman que han “decidido romper el silencio para evitar las situaciones de abuso y acoso, físico, psicológico y sexual”. La carta añade que una jugadora reveló el año pasado que había sido abusada sexualmente por el entrenador desde que tenía 14 años. Asimismo aseguran que el técnico les preguntaba repetidamente sobre su sexualidad y orientación sexual, y agregaba que hubo casos de “abuso físico y psicológico durante las sesiones de entrenamiento”.

Amenazas al colectivo LGTBi

Otras formas de presunto “acoso frecuente” incluyeron llamadas telefónicas con invitaciones, masajes y obsequios inapropiados. “Hoy entendemos que estas acciones tenían la intención de manipularnos y hacernos sentir culpables. Las jugadoras de la comunidad LGBTI eran constantemente cuestionados por su orientación sexual y el acoso a las heterosexuales era constante “, decía la carta. “Hubo amenazas y manipulación sobre contar a los padres la orientación sexual de las futbolistas si no obedecían o actuaban como se esperaba”.

El escándalo también ha llegado a Australia donde, el pasado jueves, la exfutbolista Lisa de Vanna, 150 veces internacional con su país y segunda máxima goleadora de su selección, con 47 tantos, denunció en una entrevista concedida al Sydney Daily Telegraph los abusos que sufrió durante su carrera. De Vanna aseguró que la primera vez que sufrió abusos fue en 2001, cuando tenía solo 17 años y se incorporó a su primer equipo. ¿Me han acosado sexualmente? Sí. ¿Me han intimidado? Sí. ¿Ostracismo? Sí. ¿He visto cosas que me han incomodado? Sí. Cuando era joven no sabía cómo abordar esto (...) pero sigue ocurriendo en todos los niveles y es hora de hablar”, declaró De Vanna, quien aseguró que los incidentes ocurrieron en las duchas y en el vestuario, donde fue tirada al suelo y otras compañeras se restregaron con ella.

He sido testigo de mujeres que protegen a mujeres que abusan de mujeres. Jugadores que protegen a jugadores, veteranos que abusan de jugadores jóvenes. Organizaciones que protegen a entrenadores y jugadores que abusan de los jugadores. El abuso es abuso”, escribió De Vanna en Twitter.

Australia, que será la sede del Mundial de fútbol femenino en 2023, tiene mucho que investigar. Este caso se suma a los revelados recientemente en gimnasia femenina, hockey y natación, donde la Federación australiana abrió una investigación después de que una nadadora dejara el equipo nacional antes de los Juegos Olímpicos de Tokio por la presencia de “pervertidos misóginos”.

España no se libra de la vergüenza

El futbol femenino español tampoco se libra de esta lacra. Esta misma semana, la Policía Nacional ha abierto una investigación contra dos entrenadores del Centro de Tecnificación Deportiva de Palma por supuesto acoso sexual y maltrato psicológico a una alumna que es menor de edad. “Lloraba mucho, porque no entendía qué hacía mal. Entrenaba como la que más y aún así no paraban de gritarme, insultarme y hacer comentarios obscenos sobre mi cuerpo”. Este es el escalofriante testimonio de la menor de 17 años que ha denunciado a los técnicos.

En declaraciones al diario ‘Última Hora’, la joven explicó que desde su entrada en el centro, ambos técnicos la sometieron a humillaciones y vejaciones que pasaban de hablar de sus pechos en público a meterse con su físico. “Has adelgazado el culo”, le decían en tono libidinoso, a la vez que la criticaban: “Eres una niñata, no vales para nada. Cállate la boca”.

Un episodio que se suma al escándalo que se desató el pasado mes de marzo tras la publicación del libro “No las llames chicas, llámalas futbolistas”, que saca a la luz las humillaciones del técnico Ignacio Quereda -que ya fueron denunciadas en 1996 y tras el Mundial de Canadá-.

“Te hace falta un buen macho”

La periodista Danae Boronat destapa en su libro las presuntas vejaciones que sufrieron las futbolistas de la selección española por parte de Ignacio Quereda, quien fuera seleccionador durante 27 años, de 1988 a 2015, cuando fue relevado de su cargo por Jorge Vilda.

En este libro, con el que se intenta explicar que significa ser mujer y futbolista en 2021, se recogen graves expresiones con las que fueron humilladas muchas futbolistas y cuenta con el testimonio clave de jugadoras como Jenni Hermoso, Vicky Losada, Irene Paredes, Alexia Putellas, Vero Boquete, Aitana Bonmatí, Nahikari García o Marta Corredera. “Esta lo que necesita es que le metan una guindilla por el culo”, “A ti lo que te hace falta es un buen macho”, “Me pellizcaba el culo y me decía: ‘¿Tú sabes cómo fecundan los gallos a las gallinas?” son solo algunos de los ejemplos de la vergonzante actitud de ex seleccionador.

Finalmente, el 30 de julio de 2015, sin dar la cara ni explicar los motivos de su dimisión, Ignacio Quereda dejaba su puesto. Un comunicado, de menos de 10 líneas líneas, publicado en la página web de la Federación Española de Fútbol fue suficiente para decir adiós a sus 27 años en el cargo.

Ahora, el colectivo ha dicho “¡Basta!” con el único objetivo de poner fin a comportamientos que no deben volver a producirse en un deporte que con mucho esfuerzo logra abrirse camino en un mundo hasta ahora reservado a los hombres.