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Las ambulancias gallegas de Zozulya en Ucrania y su seria advertencia a los rusos

“Venceremos al perverso Putin y a su nación de zombis cobardes”, afirma el futbolista que posa junto a las ambulancias que pertenecían hasta ahora a los servicios de emergencias de la Xunta de Galicia.

Zozulya, junto a las ambulancias enviadas a Ucrania
Zozulya, junto a las ambulancias enviadas a Ucrania FOTO: Facebook Roman Zozulya La Razon

El ex delantero del Albacete Balompié que actualmente milita en el Fuenlabrada, Roman Zozulya, no ha dudado en movilizarse para mandar ayuda a su país natal, Ucrania. Tras conocer el inicio de los ataques de Rusia en Ucrania el futbolista se mostraba muy crítico con lo que piensa sobre Putin, llegando a manifestar a través de mensajes difundidos a través de sus redes sociales que el presidente ruso “es la reencarnación de Hitler”.

El futbolista, que ha vuelto a saltar a primera plana como símbolo de la resistencia Ucraniana, acaba de enviar dos ambulancias a su país natal. “Finalmente superamos todas las dificultades burocráticas y hemos enviado dos ambulancias con regalos a la región de Kiev y Járkov”, escribía el futbolista en su cuenta de Facebook, mensaje que acompañaba con varias fotografías de las ambulancia que ya viajan camino de Ucrania. Además adelantaba que ya se encuentran trabajando sin descanso en las siguientes entregas. Los vehículos pertenecían hasta ahora a los servicios de emergencias de la consejería de Sanidad de la Xunta de Galicia.

Pero no es el único mensaje del jugador, que en los últimos días ha inundado sus redes sociales de arengas de apoyo hacia el pueblo Ucraniano y contra el “perverso” Putin. “Siempre he estado orgulloso de ser ucraniano, pero hoy lo estoy de cada uno de mis compatriotas: de las mujeres que derriban drones enemigos con botellas de cristal; hombres que detienen tanques con sus manos, deportistas y voluntarios de todo el mundo que se movilizan por su país y, por supuesto, los héroes que arriesgan sus vidas todos los días en las batallas más feroces”, reconoce el futbolista, que posa frente a la ayuda enviada a la zona del conflicto.

Zozulya, junto a las ambulancias enviadas a Ucrania
Zozulya, junto a las ambulancias enviadas a Ucrania FOTO: Facebook Roman Zozulya La Razon

«Una nación de zombis cobardes»

“Mi corazón está roto por las ciudades destruidas por los invasores racistas y la muerte de demasiados ucranianos, pero sé que todo nuestro dolor y nuestras lágrimas se volverán en su contra. La cuenta atrás para su final comenzó el 24 de febrero [fecha del inicio del asalto ruso sobre el país]. Y se acerca rápidamente al final”, opina quien acusa a las tropas rusas de representar a “una nación de zombis cobardes patológicos” y subraya que “pronto empezarán a morderse la garganta unos a otros”.

Apoyo de otros deportistas

Ayuda humanitaria enviada por Zozulya
Ayuda humanitaria enviada por Zozulya FOTO: Facebook La Razon

En otro de sus mensajes el futbolista del Fuenlabrada asegura haber recaudado con ayuda de otros deportistas ucranianos más de 200.000 euros destinados “a las necesidades del ejército”, en tan solo cuatro días. “Nuestro país fue cubierto por una auténtica peste. Pero tenemos una vacuna contra eso: nuestra fe. Nadie puede mantenerse alejado. Todos estamos haciendo una cosa importante: proteger nuestra tierra y limpiarla de la invasión del Kremlin. ¡La victoria está muy cerca!”, apunta.

Símbolo de la resistencia Ucraniana

La defensa de su país siempre ha colocado a Zozulya en el centro de la polémica. En el mercado de fichajes de 2017, Real Betis y Rayo Vallecano acordaron la cesión de Roman Zozulya al conjunto madrileño. Sin embargo, sus posiciones políticas no gustaron a los aficionados radicales del equipo vallecano y Zozulia tuvo que volver a Sevilla por la reacción contraria de estos, quienes le acusaban de ser un nazi. Las presuntas simpatías del jugador con grupos nacionalistas ucranianos provocaron la airada protesta de la afición del Rayo.

En 2019, los gritos de «Puto nazi» procedentes del fondo de los Bukaneros obligaron a la suspensión del Rayo Vallecano-Albacete, donde militaba entonces el jugador en lo que supuso la primera cancelación de un partido en España por cánticos ofensivos. ¿Pero que había detrás de estos ataques?

Durante su paso por el Betis salió a la luz el pasado del jugador en el que apoyaba a paramilitares ucranianos en la guerra contra los prorrusos en el Donbass, tras la declaración de independencia en 2014 de Donetsk y Luganks.

La guerra de Donbass tuvo lugar cuando Zozulya se encontraba entre las filas del equipo ucraniano Dnipro. Entonces, los radicales de este club crearon una especie de ‘Ejército Popular’, que tenía como objetivos captar voluntarios para la batalla. Estaba en gran parte integrado por neonazis ucranianos. Para captar adeptos, la imagen del jugador fue el principal reclamo y apareció en diferentes fotografías. Este grupo actuó al margen del ejercitó regular de Ucrania y se convirtió en una de las mayores amenazas para las fuerzas prorrusas.

Zozulya ha apoyado públicamente y en varias ocasiones al ejército ucraniano. En 2015, por ejemplo, subastó una camiseta para recaudar fondos en favor de la Brigada del Aire número 25.

Tras los incidentes con los ultras del Rayo, el jugador trató de explicar las polémicas imágenes que le han perseguido a lo largo de su carrera. «Me la hice para apoyar a nuestro ejército, a nuestros héroes. Estábamos muy cerca de la guerra» afirmó entonces.

Ahora, tras la invasión rusa el delantero del Fuenlabrada no se ha mordido la lengua y comenzaba su cascada de mensajes en redes sociales con un contundente mensaje contra el presidente ruso: “Putin es la reencarnación de Hitler”.

La arenga de Zozulya

“El historiador de Alexander Mamkin no es lo suficientemente sabio como para que, con sus fantásticos cuentos de hadas, nuestra nación deje de ser brillante y audaz. El hedor puede usarse para embalsamar el cadáver en el mausoleo, pero para nosotros ganaremos, comienza el escrito del delantero.

“De ninguna manera éramos pueblos hermanos -continúa-, porque los hermanos no están obligados a echarse una soga al cuello. Siempre hemos sido un hueso en la garganta de los gobernantes y los “grandes y poderosos”. En diferentes períodos históricos, se buscó someter, dejar morir de hambre, perseguir, y matar por el derecho de hablar en nuestra lengua, expresar una opinión y buscar la independencia. Cuanto más apretaron, más fuertes salimos. Nunca sufrimos el síndrome de Estocolmo, sólo una falta de percepción de su violencia y control”....