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El Sevilla, el rey de la Europa Liga, ha claudicado

Las muchas bajas y el escaso fútbol condenan al equipo de Lopetegui frente al West Ham, que remontó en la prórroga el gol de desventaja de la ida

El Sevilla cayó en octavos de la Europa League
El Sevilla cayó en octavos de la Europa League FOTO: ANDY RAIN EFE

El Sevilla no jugará la final de «su» competición que acogerá su estadio el 19 de mayo. El equipo de Lopetegui completó en el campo del West Ham su doble fracaso continental, primero en la Champions y ahora en la Europa League, al caer al término de una agónica prórroga tras un encuentro equilibrado en el que terminó, justo es decirlo, con un once de circunstancias plagado de suplentes y canteranos.

Amainó el arranque huracanado de los ingleses, tópica salida en tromba que no podía sostenerse muchos minutos, sin amenaza real sobre la portería de Bono y quedó planteada una primera parte bonita en la que unos trataban de acogotar con su presión a los otros, que no se dejaban por su capacidad para el toque preciso en zona defensiva. Se intercambiaron ocasiones los dos contendientes para lucimiento de los porteros: inmenso Areola al poner el antebrazo de titanio a un tiro de En-Nesyri, buen pase atrás de Augustinsson tras exquisito taconazo de Martial, y en su línea el sevillista para achicar ante Antonio, con buena ayuda de Gudelj, muy atento al rebote.

Controlaba, dentro de lo que cabe, el Sevilla mientras el reloj galopaba hacia el descanso cuando el estibador Antonio se disfrazó de pianista. Serpenteó el jamaicano en conducción por el borde del área y, diestro como es, sacó un centro con la zurda en escorzo que aterrizó en la cabeza de Soucek, que le ganó el salto a Augustinsson y se la puso imposible, en parábola, a Bono. Eliminatoria igualada con toda la segunda parte por disputarse.

La situación empezó a aclararse mediada la segunda parte, cuando ambos entrenadores cayeron en la cuenta de que más valía buscar el gol ganador que encomendarse a la prórroga. Se soltó primero el Sevilla con Tecatito y En-Nesyri, mala la definición del magrebí en el mano a mano, pero se desató con furia el West Ham, que lanzó una miríada de centros al área, tocó el travesaño en un intento de gol olímpico de Cresswell y obligó a Bono a una doble intervención a sendos remates a bocajarro. Pese a todo, el emparejamiento se fue al tiempo extra.

Sin más recursos ofensivos que los carrerones que pudiera tirar Rafa Mir, Lopetegui se encomendó a la resistencia numantina para tratar de arañar la clasificación en los penaltis. Un plan demasiado frágil que quebró el ucraniano Yarmolenko, que jugó el loor de multitudes, al remachar un rechazo corto de Bono tras un gran disparo del español Fornals. Y hasta aquí le llegó la cuerda al Sevilla.