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Así jugó el Real Madrid la final de Liga de Campeones 2013-14

Así jugó el Real Madrid la final de Liga de Campeones 2013-14 ante el Atlético de Madrid en el Estadio de La Luz de Lisboa.

Casillas (2): cometió el fallo más importante de su dilatada carrera en una salida errónea, culminando una mala defensa de su equipo de una segunda jugada a balón parado. Acostumbrado a disfrazarse de héroe en las finales se transformó en villano y sufrió más que nadie todo el partido. Tan sólo tuvo que realizar una intervención, a los 90 minutos a una falta blanda de Sosa. Su beso de agradecimiento a Ramos fue una de las imágenes del partido. Se quitó un peso de encima. No estuvo en el partido y con el duelo ganado volvió a dejar una salida al limbo que pudo costar el empate.

Carvajal (7): el dueño del lateral derecho del Real Madrid dio hasta la última gota de sudor en el esfuerzo, potente hasta para corregir errores fruto de excesos de confianza. Su exhibición física en la banda mejoró su actuación, con subidas inteligentes al ataque y algún centro con peligro buscando el remate de los delanteros.

Varane (7): la ausencia de Pepe por su lesión de gemelo le dio la gran oportunidad en la final. Estuvo bien como pareja de Sergio Ramos, compenetrados en todas las acciones, firme en el marcaje a David Villa y muy rápido en las coberturas. Pieza clave para sacar de cabeza acciones de estrategia y saques de esquina del Atlético.

Sergio Ramos (9): se disfrazó de héroe del madridismo jugando en el puesto que siempre anheló, de delantero centro, en un final desesperado en el que volvió a disfrutar de su idilio con el gol. A los 93 minutos levantó al Real Madrid de la lona con su testarazo. En defensa fue el líder, siempre firme, exhibiendo su fuerza en el juego aéreo y con un único error, una cartulina amarilla por recriminar a Raúl García una durísima entrada a Di María y por su protesta cuando prácticamente nacía la final, que le hizo jugar condicionado.

Coentrao (6): ganó de inicio el pulso a Marcelo para ser elegido como titular por su mayor fuerza defensiva y fue lo que aportó a Ancelotti. Duro, presente en todas las peleas cuando había que mostrar carácter e intentando ayudar en subidas ofensivas para dar variantes.

Khedira (4): fue la sorpresa de Ancelotti en el once para cubrir el hueco dejado por el sancionado Xabi Alonso. La apuesta por la contención no tuvo éxito y tras jugar solo 122 minutos tras estar seis meses fuera de los terrenos de juego, mostró su falta de ritmo en un duelo de alta intensidad. Inseguro con el balón en los pies, se vació en esfuerzos defensivos para cubrir huecos. Le sobró voluntad y en su entrada más dura, a Villa, recibió la cartulina amarilla a los 45 minutos.

Modric (7): asumió todo el peso de la construcción de juego del Real Madrid en el primer acto, encerrado entre una muralla rojiblanca en el centro del campo, y sus esfuerzos y movilidad no tuvieron premio hasta que Ancelotti no modificó su planteamiento. Cuando se liberó sacó a relucir todo su fútbol, imprimiendo una velocidad al juego que fue clave para la remontada.

Di María (9): ante el orden y la disciplina del Atlético, fue el jugador que desde su anarquía, velocidad y calidad más voluntad tuvo, lo intentó siempre que tuvo el balón y desequilibró. Tuvo que ser frenado por la agresividad de Raúl García, en una acción que bien pudo ser roja, o un agarrón de Miranda cuando se marchaba de todos. Con el partido atascado fue el que se echó al equipo a sus espaldas y acabó dejando la jugada de la remontada en la prórroga tras una exhibición física.

Bale (5): el héroe de la final de Copa del Rey volvió a repetir protagonismo goleador pero en esta ocasión en una final de poca brillantez, perdonando de inicio ocasiones clarísimas antes de saborear las mieles del éxito. A los 32 minutos, tras un grave error de Tiago, encontró una autopista y falló en su definición ante Courtois. Participó poco en el partido pegado a la banda derecha pero a los 73 minutos la volvió a tener con un 'chut' que se marchó pegado al poste y a los 77, como en Mestalla, explotó su velocidad partiendo desde banda y solo ante el portero rival chutó con la puntera fuera. Su final era horrorosa hasta que en el minuto 110, estuvo en el sitio adecuado y con un testarazo a la escuadra premió el esfuerzo de Di María y ejecutó la remontada.

Cristiano Ronaldo (6): jugó sin estar al cien por cien y se notó en las acciones de velocidad o los balones divididos, pero su presencia es tan importante para el Real Madrid y tan intimidadora para el rival que disputó todo el partido. Dos faltas fueron sus acciones de más peligro. La primera la sacó Courtois con bote y la segunda con una buena parada arriba. A los 62 minutos rozó con la cabeza el tanto del empate y a los 74 mandó arriba una tijera. Buscó su gol sin cesar hasta que provocó un penalti y lo marcó para cerrar el triunfo y una final de Liga de Campeones demoledora. Con 17 tantos marcó un nuevo récord goleador en la competición.

Benzema (6): jugó mermado por un problema muscular pero intentó imponer sus cualidades en punta de ataque, alejado del gol y buscando más asistir a sus compañeros cuando le llegó esférico que chutar a puerta. De hecho no realizó ni un solo remate a Courtois, algo que se debe exigir a un nueve del Real Madrid.

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Marcelo (9): saltó al campo en el minuto 59 y su presencia aportó un arma ofensiva más al Real Madrid, le cambió la cara. Más fresco físicamente que sus rivales fue siempre vertical, miró al ataque cada vez que le llegó el balón y generó peligro. Su entrada en escena fue la clave del cambio de escenario.

Isco (8): era el mensaje de Ancelotti con el marcador en contra. El balón pasó a ser del Real Madrid con un cambio de filosofía al pasar de Khedira a Isco. Con su calidad fue una fuente de alimentación para el fútbol madridista, activó a los delanteros con los que enlazó y buscó el gol a los 67 minutos con uno de sus disparos colocados desde la frontal.

Morata (6): a los 78 minutos saltaba al estadio De la Luz en lugar de Benzema y aportó mayor presión y pelea que el francés. Luchó por cada balón, siendo un incordio para la defensa atlético y aunque no dispuso de ninguna ocasión no paró de buscarlas, generoso cuando pudo chutar y asistió a Cristiano para que tuviese su gol.