Todo por decidir por «culpa» de Messi

El argentino marcó el gol de la victoria en el último segundo. El Madrid empató cuando jugaba con uno menos y creyó que podía ganar. No es líder, pero tiene un partido menos

Messi marcó en el minuto 92 el 2-3 definitivo pese a la estirada de Keylor Navas

El argentino marcó el gol de la victoria en el último segundo. El Madrid empató cuando jugaba con uno menos y creyó que podía ganar. No es líder, pero tiene un partido menos

El empate le valía al Madrid, que había marcado con uno menos. Pero el público estaba entusiasmado y los jugadores creían en la victoria. Se sentían superiores a un rival que parecía agotado. Al ataque, fueron sin pensar en las consecuencias. Es difícil medirse con la sangre subiendo a la cabeza, el corazón revolucionado y esa fe madridista de que puede con todo. Pero faltó prudencia. Sergi Roberto arrancó desde su campo, Kroos no llegó y Marcelo dudó. El Barça, que necesitaba ganar y tenía uno más, empezaba un contraataque. El mundo al revés. Y el balón llegó a Messi.

Leo decidió

Messi quería Liga. Saltó al Bernabéu enrabietado por todo lo que le había sucedido al Barcelona hasta ahora y ganó el partido. Marcó el primero, obligó a Zidane a sustituir a Casemiro porque le estaba llevando al límite y cuando el partido terminaba, hizo el tercero y acabó con la ilusión del Bernabéu. Tras haber empatado, con un jugador menos, el socio madridista vio que tenía la Liga en la mano. Messi no lo veía.

Fue el mejor en un gran partido, con los dos mejores equipos de España jugándoselo todo. No se rindió ninguno, pese al cansancio, pese a las decisiones arbitrales y tanto el Madrid como el Barcelona dieron una lección de entrega y de supervivencia. Da igual como lleguen a un partido de estas características, esos noventa minutos que juegan son eternos.

Sin dominador

Fue un encuentro peleado, sin un dominador claro porque cuando parecía que el Barcelona tenía más la pelota, el Madrid pegaba más fuerte. El equipo de Luis Enrique se plantó en el césped con la defensa muy adelantada, para presionar, pero el Madrid supo desordenarle. Los de Zidane salieron como un vendaval, para decidir la Liga, mientras los azulgrana necesitaron más tiempo para hacerse con el tono del choque y darle el balón a Messi.

Ahí estaba la clave. El argentino bajaba a recibir al centro del campo y se las jugaba todas con Casemiro, que no pierde la cara nunca. Fue un duelo al viejo estilo de la películas del oeste. En algunas ganó Casemiro, pero el capitán azulgrana fue llevándole a su terreno, obligándole a pararle con faltas, jugando con el límite del reglamento y la paciencia del árbitro. Zidane le aguantó lo que pudo y ya en la segunda mitad dio paso a Kovacic.

El entrenador francés decidió que Bale fuese titular, pero el plan le duró poco más de 35 minutos, No estaba el galés tan recuperado como parecía. Se tiró al suelo y marchas forzadas tuvo que salir Asensio. No cambió el plan el equipo blanco, que quería correr y en cuanto lo hacía, descosía al rival, frágil atrás, pero con un portero que le salva en las peores situaciones. Ter Stegen estuvo sensacional y esta vez, Keylor Navas se mantuvo a su altura.

Porteros salvadores

Los porteros de ambos equipos brillaron porque fue un partido de golpe a golpe, a la mandíbula todos, a ver si se podía dejar noquedo al rival. El Barça, al ritmo de Messi, Iniesta y Rakitic, quería la pelota, para hacer ocasiones, pero cada dominio más o menos prolongado del rival, respondía el Madrid con latigazos. Esa fue la tónica del partido. En cuanto uno de dos contendientes se descubría o se despistaba, venía la jugada peligrosa del rival.

Fue Casemiro quien dio el golpe más certero, tras aprovechar un nuevo remate de Ramos. El Madrid tomaba ventaja, pero no supo administrarla. Le pasa mucho eso últimamente al conjunto de Zidane: desaprovecha los goles que le abren el camino porque no sabe defenderlos. Enseguida, en una larga jugada del Barcelona, Messi golpeó primero.

No cambió casi nada en la segunda parte, sólo que había crecido la indignación de los dos equipos con el árbitro. El Madrid pedía un penalti nada más comenzar el choque, de Umtiti a Ronaldo; mientras que el Barça rodeó al colegiado para atosigarle pidiéndole la expulsión de Casemiro. El Barca tuvo más la pelota en la segunda mitad o por lo menos, consiguió empujar al Madrid, pero el equipo de Zidane llegaba con velocidad arriba. Ter Stegen hacía malabarismos para sacar balones y Navas volaba. Pero no llegó al tiro de Rakitic y el Barça vio que tomaba el Bernabéu.

Última jugada

Además, Ramos fue expulsado por una entrada más llamativa que dura y todo parecía en contra de los blancos. Pero para eso tienen el carácter. Cuando se preveía el baile azulgrana, Zidane sacó a James y no le falló. Con uno menos el Madrid tenía más fe.

El Barça a Messi.