Messi brinda por Luis Enrique

El Barcelona cierra el año y el ciclo de su entrenador con un nuevo título ante el meritorio Alavés, que sólo se rindió ante la mejor versión del «10» azulgrana.

Busquets (i) y Andrés Iniesta levantan el trofeo

El Barcelona cierra el año y el ciclo de su entrenador con un nuevo título ante el meritorio Alavés, que sólo se rindió ante la mejor versión del «10» azulgrana.

«Ha sido un placer entrenar al mejor», había dicho Luis Enrique en la previa del último partido en el que iba ser entrenador del Barça. Y Messi contestó con una actuación estelar para dar otro título a los azulgrana. El último brindis de Leo por su entrenador, que sirvió para acabar con una sonrisa una temporada irregular y extraña, y para terminar con las ilusiones del meritorio Alavés. En la segunda final de su historia, aguantó el conjunto vitoriano durante toda la primera parte, pero en el descuento de ésta sufrió un golpe durísimo. Hay que resaltar, de todas formas, su temporada, noveno en Liga, finalista de Copa y animado por su incansable afición. Hubo goleada en las gradas. Los de blanco y azul chillaban más y hacían más ruido. «Glorioso, aé», se oía en el minuto uno y en el 90, con 0-0 y con 3-1.

Pero la ilusión y las ganas no fueron suficientes ante la mejor versión de Messi. Engaña el «10», capaz de tirarse gran parte del encuentro de paseo en la buena noche que se quedó en Madrid, con una ligera brisa después de un día de calor soporífero. Pero de repente, Leo sale de su letargo y es difícil saber por dónde va a ir. Pellegrino decidió plantear un partido defensivo. Con defensa de cinco, con muchas ayudas y saliendo a la contra a dar un susto de vez en cuando. Lo fue la primera llegada de Deyverson y, sobre todo, el tiro de Ibai al palo después de una pérdida de Piqué. La pelota se paseó cerca de la línea de meta, en paralelo y despacito, como regodeándose. El Barça, mientras, acumulaba posesión y posesión. La paciencia iba a ser clave, y desplazar a los contrarios en busca de espacios que al principio sólo aparecían cuando Messi conectaba con Jordi Alba en una acción ya clásica del Barcelona los últimos años.

El miedo en el cuerpo se lo llevó Mascherano, que tuvo que irse en camilla después de un choque con Llorente. Sangró mucho el argentino, y por él entró André Gomes. La maldición del «2» en el Barça se ha mantenido hasta el último día, pero esta vez el portugués, tan criticado, se marchó feliz. El medio del Alavés pudo seguir, para robar y robar más balones. Messi empezó a carburar a los 20 minutos y diez después conectó con Neymar para superar a Pacheco con suavidad. No dispara, acaricia la pelota para ponerla lejos del portero. El Barça había hecho lo que parecía más difícil... Pero no. No se rindió el Alavés, que en la siguiente acción cortó la fiesta de los azulgrana en la grada. Un zambombazo de Theo de falta se coló por la escuadra y dejó a Cillessen una foto volando, pero impotente.

Era un volver a empezar: otro vez la paciencia y el balón a Iniesta, fantástico ayer en la distribución , y otra vez el Alavés a trabajar a destajo, a las ayudas, a tapar espacios y a buscar la salida rápida. El 1-1 era un gran premio para ellos, los reforzaba y podía desgastar mentalmente al Barcelona, pero Messi no pensó lo mismo, de nuevo en sociedad con Neymar y con un invitado sorpresa. El brasileño «filigraneó» y consiguió que la pelota llegara a Leo al borde del área. Esta vez se le quedó en la derecha y no tiró, pero pasó a André Gomes para que asistiera a Neymar, que estaba en posición dudosa. Fue el 2-1. No contento con eso, el «10» del Barça todavía pudo inventarse otra acción que empezó recordando la que repitió en este mismo partido, pero hace dos años, ante el Athletic, aunque esta vez improvisó el final. Desde la derecha pudo con Theo, con Ibai, que fue a ayudar, con Feddal... No le lograron quitar el balón y al final se lo pasó a Alcácer para que firmara su gol más importante como barcelonista. Hizo más cosas el sustituto de Suárez, sobre todo aguantar la pelota a la espera de que aparecieran sus compañeros o para desahogar con pases al primer toque.

En dos minutos la ilusión del Alavés se hizo añicos, aunque todavía probó cosas. En la otra final que había jugado, la de la UEFA ante el Liverpool en 2001, también se marchó 3-1 al descanso y sólo hincó la rodilla en la prórroga. Un gol le metía en el partido, pero no lo consiguió. Tuvo alguna llegada, en arreones, pero no ocasiones claras, salvo una de Deyverson. Mientras, el Barcelona trataba de matar el partido a través del pase. Si Messi homenajeó a Luis Enrique, el técnico hizo lo mismo con Aleix Vidal, que reapareció tras meses de lesión.

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- Ficha técnica:

3 - Barcelona: Cillessen; Mascherano (André Gomes, m. 9), Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Sergio Busquets, Rakitic (Aleix Vidal, m. 82), Iniesta; Messi, Paco Alcácer y Neymar.

1 - Alavés: Pacheco; Kiko Femenía, Vigaray, Rodrigo Ely, Feddal, Theo Hernández (Romero, m. 79); Edgar Méndez (Camarasa, m. 59), Marcos Llorente, Manu García, Ibai (Sobrino, m. 59); y Deyverson.

Goles: 1-0, m. 30: Messi, con el interior del pie izquierdo desde el borde del área después de una pared con Neymar. 1-1, m. 33: Theo Hernández, de falta directa. 2-1, m. 45: Neymar culmina en el segundo palo un pase de André Gomes. 3-1, m. 48+: Paco Alcácer tras un pase entre la defensa de Messi.

Árbitro: Clos Gómez (C. Aragonés). Amonestó a Umtiti (m. 41), Iniesta (m. 76) y Messi (m. 76), por el Barcelona, y a Edgar (m. 16) y Sobrino (m. 76), por el Alavés.

Incidencias: final de la Copa del Rey disputada en el estadio Vicente Calderón ante unos 45.000 espectadores.