Real Madrid

Más fuerte, más rápido

El preparador del Madrid, Bernardo Requena, hace un trabajo específico de alta intensidad con cada jugador para mejorar su físico.

El entusiasmo se acaba o tiene un límite. Después, sólo el trabajo, el fútbol y el fondo físico de los futbolistas es lo que puede conducir al éxito. Lo sabe Zidane, que desde que llegó y tras cambiar de una tacada el humor del vestuario, está dedicando estas largas semanas de enero a poner en forma a sus jugadores. El año pasado, el descanso de invierno, en vez de ayudar, hizo que el Real Madrid se desconectase de la competición y le costase mucho volver a coger el ritmo. Tanto, que se quedó sin tiempo. Este 2016, sin embargo, tiene pinta de que poder entrenar semanas enteras durante todo el mes de enero está ayudando al equipo y está mejorando en la condición física.

El estado de forma es la gran preocupación de Zidane, que necesita a todos en su mejor nivel para llevar a cabo el fútbol que quiere. Y para conseguirlo se fía de su preparador físico, Bernardo Requena, un hombre que empezó en el fútbol profesional de la mano de Joaquín Caparrós, experto en recuperación de lesiones de ligamento cruzado y que es quien ha tomado el mando en los entrenamientos de los jugadores blancos durante estos días.

Ayer estuvieron en el gimnasio, practicando ejercicios de musculación y resistencia. Requena les está haciendo sudar a todos, con planes específicos según las características de cada jugador. Por ejemplo, no es lo mismo el trabajo que tiene que hacer James o el que tiene que hacer un central. «El fútbol es un juego que nos vuelve locos con una serie de elementos fijos; un juego táctico en el que el futbolista analiza sistemáticamente su entorno, en el que toma decisiones y las ejecuta», ha explicado Requena en alguna conferencia. Los entrenamientos, por tanto, están basados en las acciones reales que el futbolista se va a encontrar a la hora de disputar el partido.

Es James quien más le necesita. El futbolista ocupa todas las miradas en el conjunto blanco, por la apatía y la falta de fondo físico que ha demostrado hasta ahora. La distancia con Benítez era evidente y el colombiano no tenía ningún reparo en dejarlo claro con sus declaraciones. Por eso, cuando despidieron al entrenador madrileño y llegó Zidane, el entorno íntimo del «diez» del Madrid lo celebró: en voz baja, con discreción, pero con evidente alegría de que podían llegar tiempos mejores.

Ahora sabe que tiene que mejorar su estado físico. Requena, estos días, le ha puesto a sudar con un plan particular, como al resto de los compañeros. «A veces, tratamos de provocar mayor estrés del que pueda causar la competición, con el que buscamos obtener acciones de mayor intensidad que se traducen en mayor velocidad», ha explicado de su trabajo. Porque hay una máxima que rige su método: «Si aplico más fuerza, soy más veloz».