El refugio de Piqué

En su peor momento en el Barcelona, el central se refuerza en la Selección en busca de recuperar la forma

Piqué salta con Bartra, compañero del equipo, en el entrenamiento de ayer
Piqué salta con Bartra, compañero del equipo, en el entrenamiento de ayer

Vicente del Bosque recibió a Gerard Piqué en la residencia de Las Rozas con una palmada en la espalda. Una especie de «bienvenido» en plan cariñoso, como se muestra siempre el seleccionador con el central catalán. Porque el defensa es un imprescindible en la Roja, pese a que esté atravesando su momento más delicado en el Barcelona. Lleva tres partidos sin jugar con su equipo, pero Del Bosque no encuentra motivos para dejarlo fuera de la Selección. Todo empezó en el clásico y el penalti que le señalaron por mano, y que supuso el empate madridista, previo a la debacle azulgrana. Ahí también le defiende el preparador nacional. «De verdad que creo que no hizo un mal partido. Hasta esa acción (la de la mano), estaba siendo de los mejores, y en la segunda parte decae el juego del Barcelona y él, como el resto del equipo, termina en manos del Madrid», aseguró Del Bosque en Onda Cero, y no piensa que dé un trato especial al barcelonista. «No le doy mucha bola», bromeó.

El problema es que todo lo que sucede con Piqué últimamente está en el centro del huracán. «Desde hace tiempo no se me va a juzgar sólo por lo que haga deportivamente», advirtió, como adelanto a lo que le esperaba. También reconoció que ya no está «entre los mejores centrales del mundo», y ahí sigue, buscando. La Selección puede ser un punto de partida, por mucho que también su presencia suponga murmullos. Hace dos convocatorias no estuvo por un dolor en la cadera, pero sí jugó con el Barça. La anterior llegó tras la foto en la que aparecía con Shakira y su hijo en la Diada, antes de decir que estaba a favor de la consulta en Cataluña. Ahora el problema es que se ha caído de las alineaciones de Luis Enrique. Desde que empezó el curso han sido varios los temas extradeportivos que le han salpicado, o en los que él se ha metido solo: tiró unas bombas fétidas en el avión y en la zona mixta en un amistoso de pretemporada; se le vio discutir con un policía, con alguna frase malsonante («Esta multa la va a pagar tu padre»), porque el coche de su hermano estaba mal estacionado y, lo último, utilizó presuntamente el móvil en el banquillo del partido de la Supercopa de Catalunya, en la que disputó la primera parte, sus últimos 45 minutos de azulgrana. Desde ahí se quedó en la grada contra el Celta y no jugó contra el Ajax y el Almería, aunque no se sabe si como castigo o por simple baja forma deportiva.

En la Roja, el central ha encontrado refugio por los líos de Barcelona. Siempre se sintió en la Selección como en casa. «Era un chaval extraordinario, culto, muy bien educado por sus padres y su abuelo y siempre comprometido con la Selección, que nadie lo dude, en la que lleva toda la vida», asegura Ginés Meléndez, coordinador de las categorías inferiores de España, el primero en hacer internacional a Gerard. «Y era un fenómeno para las matemáticas y para el inglés», añade.

Ya desde niño mostraba una personalidad muy fuerte. «Siempre fue un líder, desde pequeñito, y en la Selección, conmigo, uno de los capitanes», asegura Meléndez. «Estaba acostumbrado a jugar con defensa de tres en el Barça, en el mejor equipo de cadetes que yo he visto, y en España hacía lo mismo, arriesgaba mucho, conducía con el balón hacia arriba... Era un espectáculo», continúa. Ese atrevimiento y un carácter bromista le siguen acompañando y no le ayudan a pasar el trago. La Selección es una terapia. Su paso por el equipo nacional puede ser una especie de baño y masaje para activarse en su club. Ayer se mostraba sonriente en Las Rozas. Saltó al campo charlando con Jordi Alba, y Del Bosque le dio el peto junto a Sergio Ramos. Su amigo Pedro le hizo pasar algún mal rato, caño incluido. Pedrito fue el protagonista del entrenamiento con dos goles.

Piqué será titular ante Bielorrusia. Recuperarlo es imprescindible para el Barcelona, y también para Del Bosque, ya que el puesto de central está atravesando por una pequeña crisis en España. En el Madrid juega Ramos, pero después están Pepe y Varane. Los dos defensas titulares habituales del Atlético, el Sevilla y el Valencia son extranjeros. En el Barça, Piqué y Bartra compiten con Mascherano y Mathieu, a la espera de Vermaelen. Eso sólo en los cinco primeros de la Liga. Faltan centrales y Piqué ha demostrado que en forma es uno de los mejores.

Del Bosque perfila el equipo

Probó con dos equipos y dos sistemas. Vicente del Bosque utilizó dos onces diferentes en las pruebas de ayer, previas al partido contra Bielorrusia. La defensa se mantuvo en ambos: Juanfran, Piqué, Ramos y Alba. Los cambios vinieron a partir de ahí: por un lado, utilizó un sistema 4-3-3 en el que el centro del campo era ocupado por Busquets, Koke y Cazorla, para situar a Isco por delante, y dos delanteros: Alcácer y Morata. Después cambió a un esquema con dos jugadores más abiertos, Pedro y Callejón, en lugar de Isco y Cazorla. Al seleccionador le quedan todavía dos entrenamientos.